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Juan de Oñate, el conquistador de Nuevo México

Índice

    Biografía de Juan de Oñate

    Juan de Oñate nació en la localidad de Pánuco, Zacatecas, México, para la época, conocido como Nueva Galicia, en el año 1550. Juan nace en el seno de una familia de la aristocracia española asentada en América, este ambiente y educación le empujarían a ser el explorador, conquistador y gobernador de la provincia de Nuevo México.

    Su padre, Cristóbal de Oñate, fue un conquistador que participó junto a Nuño de Guzmán, en la conquista de la Nueva Galicia. Éste posteriormente llegaría a ser gobernador capitán general, y uno de los 4 fundadores de la ciudad de Zacatecas. Es sabido que además de los anterior se dedico a fomentar la minería con gran éxito.

    Su madre fue Catalina de Salazar era hija de Gonzalo de Salazar. Gonzalo era un funcionario que desempeñaba un cargo en la Tesorería Real de la Nueva Galicia.

    Los primeros años en la vida de Oñate

    Desde muy joven Juan de Oñate mostro interés por la carrera de las armas, por la cual optó. Con tan solo 14 años de edad ya Juan combatía contra los Chichimecas, unas bravas y muy rebeldes tribus de indígenas nómadas que asolaban los asentamientos españoles en tierras de la Nueva Galicia, actual territorio norte de México.

    Siendo heredero de la pasión de su padre por la minería, Juan de Oñate, a muy temprana edad ya conocía el oficio. Además con lo aprendido en los yacimientos que su padre explotaba en Zacatecas, le animó a ir buscando constante nuevos recursos. Sin lugar a dudas, Juan de Oñate se volvió uno de los mayores expertos mineros de América.

    De hecho descubriría los yacimientos de plata de Zachú, Charcas, y San Luis de Potosí. Siendo así como, desde joven, Juan se forjó no solo una importante carrera militar sino también una nada despreciable fortuna.

    Su vida familiar

    Juan de Oñate se casó con Isabel de Tolosa Cortés, quien era nieta de Henan Cortés y bisnieta del emperador Moctezuma. Esto no solo le aseguraba una posición de privilegio entre la aristocracia local sino también significaba un jugoso patrimonio territorial y rentista que contribuiría aún más a su ya considerable fortuna.

    Retrato de Hernán Cortes, Abuelo de la esposa de  Juan de Oñate
    Retrato de Hernán Cortés

    Como fruto de esta unión nacieron 2 hijos: Juan de Oñate Cortés, quien nació en 1580, y su hermana María de Oñate Cortés, quien nacería 2 años más tarde, en 1582.

    El comienzo de su exploración

    El 21 de septiembre de 1595, el rey Felipe II le concede a Juan de Oñate una capitulación donde lo autoriza para explorar, conquistar y colonizar tierras localizadas al norte, lo que hoy en día son los estados de Nuevo México y Texas, en los Estados Unidos.

    Aunque el objetivo de la capitulación emitida por la corona, en principio, era difundir la fe católica entre los nativos americanos y lograr convertirlos al cristianismo, muchos de los colonos que se enlistaron lo hicieron con las esperanzas e intenciones de conseguir riquezas en plata, oro o piedras preciosas.

    Las capitulaciones dadas a Oñate le otorgaban el título de adelantado, gobernador, y capitán general de las nuevas tierras que pudiera conquistar, con una duración de vigencia de 5 generaciones.

    Por otro lado, el financiamiento de la expedición y los gastos de la misma debían correr por su propia cuenta. Esto incluía el reclutamiento de los colonos, el equipamiento de los soldados y todas las provisiones.

    Oñate consiguió alistar 129 soldados, que sería con los que daría inicio a su travesía. Gran parte de esos soldados eran españoles, aunque también se encontraban algunos criollos, mestizos y negros libres sin que esto fuera nada raro.

    Entre los integrantes de la caravana que partía, después de muchas demoras, se encontraban, además de los soldados, 400 indígenas Tlaxcaltecas, varios frailes franciscanos, algunos esclavos negros, poco más de 80 carretas cargadas con alimentos y semillas, muchas mujeres y niños, y no menos de 7000 cabezas de ganado.

    Partieron de Santa Bárbara, Chihuahua, el 26 de enero de 1598. La caravana medía 10 kilómetros de largo y marchaban a una velocidad de 8 kilómetros por día.

    Caravana liderada por Juan de Oñate

    Las primeras fundaciones

    Para el 27 de abril de 1598, después de que lograron atravesar el duro desierto, la caravana logró alcanzar la ansiada ribera del río Grande (río Bravo). El 30 de abril, ya en la ribera norte, logran tomar posesión para España de territorio más allá del río Grande.

    Durante los primeros días del mes de mayo vadearon el río en un punto al que llamaron “Pao del Norte”, en la actualidad en ese lugar se encuentran ubicadas las ciudades fronterizas El Paso y Ciudad Juárez.

    Además celebrarían una modesta obra teatral escrita por el religioso Marcos Farfán que trataba sobre la evangelización de los indígenas. Siendo ésta la primera representación teatral en la historia en territorio de los actuales EEUU.

    Para finales de mayo, ya la avanzada se encontraba adentrada en territorio de lo que es actualmente el estado de Texas, fue allí donde hicieron contacto por primera vez con nativos de la región.

    La extensa caravana siguió con su viaje hacia el norte, alcanzando penetrar en territorio de lo que actualmente es Nuevo México. Para el mes de junio, habían alcanzado un poblado al cual bautizaron como Socorro, debido al auxilio de maíz que les dieron los indígenas. A finales de junio, principios de julio, llegaron a Guipi, lo bautizaron como Santo Domingo Pueblo, allí establecieron alianzas con tribus indígenas.

    El 18 de agosto de 1598, se estableció la que sería nombrada capital del nuevo territorio, San Juan de los Caballeros, en honor al santo patrón del capitán general, y a la caballerosidad de los indígenas. Cabe destacar que la iglesia que construyeron en ese lugar, fue el primer templo cristiano construido en los Estados Unidos.

    El descontento empieza a extenderse

    Los al principio ilusionados colonos fueron dándose cuenta de que la tierra que estaban recorriendo y en donde iban a poblar era una tierra dura y muy seca, difícil de cultivar y siempre bajo la amenaza de los ataques indios. Esto les hizo recapacitar y empezar a arrepentirse del camino elegido.

    La rebelión era una amenaza real, pues cuarenta y cinco familias solicitaron regresar a la capital del virreinato y dejar la expedición, aunque Oñate no se lo podía permitirlo. Estas familias serían detenidas y se les acusó de deserción. por suerte para ellos, los frailes franciscanos consiguieron calmar las aguas y garantizar el perdón de Oñate. Aunque por desgracia, al poco tiempo, 4 soldados huyeron y Juan de Oñate ordenó al capitán Gaspar Pérez de Villagrá su captura, alcanzando a dos. Ambos fueron acusados de traición y de faltar a su palabra de honor como hidalgos por lo que fueron condenados a muerte y ejecutados en las afueras de San Gabriel.

    Una vez tranquilizados los ánimos Oñate pensó que debía de haber tierras mejores que serían para crear una gran ciudad y una gran economía, para ello organizó una expedición con Vicente de Zaldívar a la cabeza para explorar las tierras situadas al este de San Gabriel y encontrar esas manadas de bisontes que tanto habían oído hablar y que podían suponer la salvación de la expedición. Felizmente encontraron dichas manadas y exploraron todo ese territorio con la idea también de encontrar el océano Atlántico, algo que pensaban que estaba cerca de allí.

    Las exploraciones del territorio no paraban

    Oñate, con el fin de consolidar su posición y conocer mejor el territorio que lo rodeaba organizaba regulares incursiones de exploración; fue así como exploró el actual territorio de Arizona, logrando alcanzar los poblados indígenas de Acoma, Zuñi y Moqui.

    La exploración de las extensas praderas del este, territorio de las manadas de bisontes y de las tribus Apaches, fueron encomendadas a su sobrino Vicente Zaldívar, quien lo acompaño en su viaje de conquista.

    Oñate se adentro en dirección al océano Pacifico, en busca del mítico estrecho de Anián, un paso hacia el mar del sur por el estrecho norte del continente americano. incluso, una parte del grupo, logro alcanzar las lejanas montañas de San Francisco y en Arizona, encontrarían yacimientos de plata.

    La rebelión de Acoma, un oscuro capítulo

    El 4 de diciembre de 1598, un grupo de aproximadamente 3 decenas de hombres bajo el mando de Juan de Zaldívar, quien era otro sobrino de Oñate que también lo había acompañado a la conquista, llegaron a Acoma. Un poblado indígena en lo alto de un peñón (montaña rocosa).

    Los indios bajaron a recibirlos y los invitaron a subir, Zaldívar acepto la invitación y, acompañado por 16 soldados, siguió a los indios. El resto de los soldados se quedaron al cuidado de los caballos.

    Una vez en la ciudad fortaleza de Acoma, los españoles fueron atacados por los indígenas. Zaldívar y 11 de los soldados que lo acompañaron hasta el territorio de los nativos fueron asesinados. Solo 4 de ellos, y los que se quedaron al cuidado de los caballos, fueron los sobrevivientes.

    Oñate, quizá por miedo a un alzamiento general de los indígenas, decidió tomar represalias contra la ciudad de Acoma. Reunió un ejército de 70 hombres y los puso al mando de Vicente de Zaldívar, quien era hermano del fallecido Juan de Zaldívar. Arribaron a la ciudad el 21 de enero de 1599, donde los esperaban cientos de guerreros pintados de negro.

    Pueblo de Acoma - Fortaleza natural conquistada por Zaldívar
    Pueblo de Acoma – Fortaleza natural conquistada por Zaldívar

    Algunos españoles llegaron hasta punto estratégico donde instalaron un pedrero y comenzaron a disparar bolas de piedra contra la ciudad indígena, logrando destruir muchas de sus casas.

    La toma de la ciudad

    Para el amanecer del 23 de enero, los españoles lograron penetrar en la ciudad fortaleza de Acoma, donde se produjo una de las batallas más sangrientas libradas hasta ese momento por los conquistadores del Nuevo Mundo.

    El pedrero continuó disparando piedras y derribando muros que caían sobre familias indígenas, la batalla continuó ferozmente hasta el atardecer del 24 de enero, cuando muchos de los indios, al verse ya derrotados, decidieron saltar al vacío antes de entregarse a los españoles.

    La ciudad fortaleza de Acoma había sido tomada. Los españoles habían conseguido conquistar una ciudad de al menos, 1000 habitantes, de entre los cuales la mitad había muerto. Los sobrevivientes tuvieron que sufrir grandes represalias.

    Todo hombre mayor a 25 años o que pudiera luchar le fue amputado un pie; mientras que las mujeres, los niños y los más jóvenes pagarían una condena de 20 años de servidumbre.

    Los planes empezaban a torcerse

    Los amotinamientos, las deserciones y el descontento empezaron a hacerse presente. Los colonos al notar que las riquezas prometidas no aparecían, fueron perdiendo el interés en seguir apoyado a Oñate.

    Por supuesto, esto a Oñate no le agrado ni un poco, quien enfrento con mano dura también a sus colonos en un intento desesperado porque sus planes no se desvanecieran.

    Los rumores del maltrato de Juan de Oñate hacia los nativos, así como los maltratos a sus propios colonos llegaron a Nueva Galicia por boca de los mismos desertores que abandonaron la campaña y regresaban decepcionados. Por lo que el gobierno español decidió iniciar una investigación.

    En 1606, el rey Felipe III ordenó a Juan de Oñate presentarse en la Ciudad de México, donde sería investigado y debería responder a las acusaciones en su contra. En 1607 Oñate renuncia a su empresa por motivos financieros y la precaria condición en la que se encontraba la colonia.

    Oñate permaneció en Nuevo México hasta que se estableció el pueblo de Santa Fe. Fue nombrado un nuevo gobernador y Oñate fue convocado nuevamente a la Ciudad de México para enfrentar sus cargos.

    Sus últimos días

    En 1613, Juan de Oñate finalmente se presentó para enfrentar las acusaciones de haber usado fuerza excesiva contra los nativos, desobedeciendo las instrucciones específicas que firmaron en la capitulación concedida en un comienzo. Fue juzgado y condenado por crueldad con los indígenas y sus propios colonos.

    Fue procesado, multado, exiliado de por vida de Nuevo México y expulsado de Ciudad de México por 4 años; además, se le despojó de todos los títulos otorgados.

    Oñate viajo a España con planes de apelar la condena ante el consejo de Indias, nunca volvería a América. Pasó el resto de sus días tratando desesperadamente de limpiar su nombre y recuperar su estatus.

    Una vez muerto el rey, el propio consejo de Indias lo rehabilitó, lo nombraron Inspector de las reales minas de España y en 1625 ingresó a la Orden Militar de Santiago. Aunque más nunca volvió a vivir como antes.

    A Juan de Oñate le alcanzaría la muerte en Guadalcanal, actual provincia de Sevilla, España, el 3 de junio de 1626.

    Preguntas frecuentes sobre Oñate

    Juan de Oñate y Salazar, considerado el último de los conquistadores, fue un gran explorador, conquistador y el primer gobernador de Nuevo México. Oñate viviría entre el 1549 y 1626 si bien tuvo que afrontar una exploración por tierras inhóspitas y desconocidas, el sería uno de los verdaderos conquistadores del Oeste Americano.

    Oñate fallecería el 3 de junio de 1626 a los 76 años de edad.

    Entre sus múltiples exploraciones, destacó por la conquista de Nuevo México y ser fundador de la ciudad de Santa Fe en California.

    Oñate nación en la localidad de Zacatecas.

    Nació en la localidad de zacatecas en el Virreinato de la Nueva España

    Oñate fallecería en la localidad de Guadalcanal, en la provincia de Sevilla.

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