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Tras la última frontera

PERROS DE TRINEO Vs PONIS Y TRACTORES

Logística Polar 5

Los perros de trineo no usan carburante, ni grasas… Ésta afirmación puede parecer frívola, pero el tener una estrategia clara que minimice la huella logística es algo que los Noruegos hicieron muy bien. Como verás no dejaron al azar ningún detalle.

Roald Amundsen y su gesta.

Carburantes, lubricantes y aditivos en el Polo Sur

En aquella época, como combustibles solían utilizar petróleo, queroseno, parafina y aceites. Ambas expediciones llevaron gran cantidad de estas sustancias para poder tener abastecimiento durante los años que durara la expedición. Como dato, la expedición noruega transportó alrededor de 50.000 litros de petróleo a la Antártida y durante su viaje al Polo Sur, en los trineos llevaban 85 litros de parafina.

Munición y explosivos.

Contrario a lo que se pueda pensar, en una expedición de tipo científico a regiones polares, era necesario poder disponer tanto de munición, explosivos y armamento.

Las armas y su correspondiente munición, eran necesarias para cazar animales tipo focas. Cazar focas en la zona de la barrera de Ross, era la mejor forma de suministrarse de carne fresca y grasa. Ambas expediciones, hicieron uso extendido de estas prácticas, puesto que era necesario cazar el mayor número de animales posibles para lograr tener abundante suministro de carne fresca.

Cajas de víveres de la expedición de Scott
Víveres de la expedición de Scott

Este abastecimiento de carne, podía conservarse sin problemas e ir siendo consumido tanto por hombres como por los perros de trineo, enriqueciendo la dieta y alejando la posibilidad de contraer el escorbuto.

Los explosivos, eran utilizados normalmente, para intentar liberar los barcos que habían quedado atrapados en el hielo. Intentando hacer brecha y de esta manera poder alcanzar mar libre de hielo. En el Fram se transportó más de media tonelada para este fin.

Material de Cooperativa para el Antártida

Estar en una localización tan alejada y desoladora como la Antártida, en una cabaña con el resto de los miembros de la expedición, hace que sea necesario poder disfrutar de ciertas distracciones.

Es cierto que este tipo de expediciones, tenían unos programas muy ajustados, puesto que los inviernos antárticos, eran utilizados como fase de preparación tanto de experimentos científicos, equipos, materiales e instalación de depósitos de suministros a lo largo de la ruta a seguir hasta el polo.

Muchos cometidos, que requerían la máxima dedicación  y rendimiento de cada uno de los integrantes. A pesar de las duras y difíciles condiciones de vida y del exhausto trabajo realizado, siempre había un pequeño hueco para el ocio y el esparcimiento.

Scott escribiendo en su diario junto a su biblioteca.
La lectura y escritura era uno de los entretenimientos más populares.

Para poder sobrellevar, tres años de expedición en la Antártida, las expediciones normalmente recurrían a ciertos elementos de entretenimiento como libros, juegos de mesa etc.

En la expedición noruega, la biblioteca del Fram llego a albergar hasta tres mil volúmenes. Ya en Framheim, dentro de la cabaña, los noruegos disponían de una variada biblioteca de ochenta libros numerados en tres estanterías, junto con su catálogo correspondiente.

Jugar a las cartas era el entretenimiento favorito

Británicos y noruegos, disponían también de una gran cantidad de juegos de mesa, siendo sin dudas los más utilizados las barajas de cartas. Era constante el uso en los ratos de ocio del gramófono con gran cantidad de discos.

Así mismo, disponían de un surtido variado de instrumentos musicales, tales como, piano, violines, flautas, mandolinas, armónicas etc. Ambas expediciones, contaban con innumerable suministro de papelería, tal como papel de carta de todos los estilos y tamaños, cuadernos, portaplumas, lapiceros negros y de colores, gomas de borrar, tinta china, chinchetas, papel secante, tizas blancas y rojas, blocs de notas, calendarios, almanaques, registros de navegación, diarios privados, goma arábiga etc.

“Teníamos tal cantidad de material que podríamos dar  la vuelta al mundo varias veces antes de que se terminasen”.

A principios de siglo XX, era muy frecuente el consumo de tabaco. Ambas expediciones, estaban bien surtidas de tabaco y cigarros de sus respectivas marcas nacionales e internacionales. Amundsen en su libro comentó,

“Tuvimos suficientes cigarros como para permitirnos uno los sábados por la tarde y otro los domingos después de la cena”.

El alcohol estaba racionado

También, estaban bien provistas de vino y licores, “ocasionalmente un vaso de vino o un «chupito» de ron nos animó a todos, sin excepción”.

El tema del alcohol en las expediciones polares ha sido muy discutido. Amundsen consideraba que el alcohol, usado con moderación, era una medicina en las regiones polares, siempre y cuando se estuviera en el campo base. Esto se debe, a que una copa de vino o licor, juega un importante papel en las relaciones sociales, pudiendo solucionar roces y encontronazos.

“Dos hombres que han discutido un poco a lo largo de la semana, se reconcilian al olor del ron; se olvida el pasado y entre ellos renace una amistosa cooperación”.

Por el contrario, en los viajes en trineo;

“todos sabemos por experiencia que ahí el alcohol debe estar prohibido; no es que un trago de ron pueda causar algún tipo de daño, pero sí, hay que tener en cuenta el peso y el espacio que ocupa”.

Roald Amundsen

En los viajes en trineo se ha de evitar el peso tanto como sea posible y llevar sólo lo estrictamente necesario y en este caso, el alcohol según Amundsen, no está en la lista de lo estrictamente necesario. 

Hasta tal punto llegaba el grado de preparación y planeamiento de Amundsen, que tenía racionado el consumo de alcohol en Framheim, consistiendo en “La ración de alcohol en el tercer viaje del Fram fue de una cucharadita y 15 gotas en la cena de miércoles y domingos y un vaso de ponche los sábados por la tarde. Los días festivos se permitía una cantidad adicional”.

Armamento, material y animales

Armas

Tanto la expedición británica y noruega contaron con un amplio suministro de rifles de caza y munición. El llevar armas en una expedición científica en las regiones polares, era algo muy común.

Fundamental era su uso para poder cazar y por lo tanto poder suministrarse de carne fresca. Sirva de precedente el uso de armas por parte de Nansen y Johansen durante su expedición al Polo Norte. Ambos exploradores consiguieron sobrevivir a su odisea, a base de cazar y alimentarse de carne de osos polares, focas y morsas.

Nansen y Johansen con sus armas durante su expedición al Polo Norte con sus armas
Nansen y Johansen con sus armas durante su expedición al Polo Norte con sus armas

“Como armas he elegido escopetas de dos tiros, con un cañón rayado para la caza mayor y el otro liso para los pájaros. Nuestros pertrechos consisten en 180 cartuchos de bala y 150 de munición”. 

Vehículos terrestres en la Antártida

El Capitán Scott y su ingeniero Reginald Skelton decidieron adquirir para la Expedición Antártica Terra Nova, tres vehículos oruga motorizados. Estos vehículos, fueron construidos por Wolseley Tool y Motor Car Company en Birmingham.

Uno de los vehículos orugas de la Expedición de Scott
Uno de los vehículos orugas de la Expedición de Scott

La elección de este tipo de vehículos, se debió a que ya habían sido probados con éxito en el puerto Du Lautaret (Altos Alpes franceses), por el explorador polar francés Jean-Baptiste Charcot.

Vehículos marítimos

Barco expedición británica, Terra Nova:

El Terra Nova, era un antiguo barco ballenero, que ya era conocido por Scott, puesto que había intervenido durante la segunda operación de socorro de la expedición Discovery.

La adquisición de este buque, supuso el mayor gasto de la expedición de Scott, puesto que se adquirió por 12500 libras, gasto que no incluía los costes de adaptación.

Barco expedición noruega, Fram:

El mítico Fram era propiedad de Fridtjof Nansen, fue construido expresamente, para alcanzar el Polo Norte. Nansen tenía la ambición de explorar el Ártico más al norte que nadie.

Para ello mando construir un buque que resistiera la presión de los hielos, no por dureza, sino porque debido a su forma, le permitiera ser empujado hacia arriba, de forma que “flotase” sobre el hielo.

Nansen encargó la construcción de un barco con estas características al constructor Colin Archer de Larvik. El Fram se construyó con una capa exterior de madera de Egreenheart para resistir la presión del hielo y debía contar con un escaso calado, para poder superar las aguas poco profundas.

El timón y la hélice fueron diseñados para poder ser retraídos desde dentro del barco. Disponía también de un buen aislamiento que permitiese la vida de la tripulación a bordo durante cinco años.

También llevaba un molino de viento que hacía funcionar un generador que suministraba energía eléctrica a las lámparas de arco. El 9 de febrero de 1909, el Fram fue puesto a disposición de la expedición de Amundsen. 

Animales en las expediciones

La mayor diferencia entre ambas expediciones a la hora de afrontar la larga marcha hacia el Polo Sur, la encontramos en el planteamiento de la ejecución de dicha marcha.

Los noruegos con su experiencia se decantaron por el uso de tiro de perros, durante todas las fases del viaje. Por el contrario, los británicos eran reacios al uso de los perros de trineo como medio de arrastre, prefiriendo la utilización de caballos durante el trayecto de la Barrera y el arrastre humano en la meseta antártica. 

Como consecuencia de dicho planteamiento, los británicos llevaron 34 perros procedentes de Siberia y 19 caballos (ponis) de Manchuria.

Ponis de Manchuria adquiridos por la Expedición de Scott
Ponis de Manchuria adquiridos por la Expedición de Scott

Según las estimaciones y previsiones de los británicos, mientras que un perro puede arrastrar hasta 50 kg de peso, un caballo puede arrastrar unos 800 kg. Los caballos ya habían sido utilizados anteriormente por Scott durante la expedición Discovery.

Los británicos consideraban cruel el uso de perros de trineo

Años antes, Nansen había recomendado el uso de perros a Scott, siendo rechazado dicha recomendación por parte de Scott al encontrar el uso de perros de trineo “cruel”.

Miembros de la expedición de Amundsen y los perros de  trineo tomándose un descanso
La expedición noruega en un alto

Curiosamente, la otra gran figura de la exploración polar británica Ernst Shackleton, coincidía plenamente con la argumentación de Scott. Como ya se ha comentado anteriormente en esta serie de artículos, Scott, encargó a Meares la selección y adquisición de perros y caballos.

Meares, como vimos, era experto en perros de trineo, no en caballos, por lo que dicha adquisición no fue todo lo deseable posible. Una vez los caballos comprados, el responsable de su cuidado fue a recaer a manos de Oates, el cual si era un experto.

El plan británico, era alcanzar el glaciar Beardmore con los ponis, para proseguir a pie el resto del camino, y utilizar los perros de trineo para el camino de vuelta en la Barrera. Los ponis resistieron con dificultad el objetivo marcado, ya que a tan bajas temperaturas, su sudor se congelaba sobre sus cuerpos provocando la muerte de los animales.

Los noruegos no entendían la preferencia por los ponis

En este punto, se vio infinitamente superior el planteamiento de los noruegos. Éstos, decidieron utilizar solo perros, seleccionaron los mejores perros de Groenlandia, 97 en total y los llevaron hasta Noruega. El número de perros fue variando puesto que criaron también durante su estancia en la barrera alcanzo la mayor cifra de 116 perros de trineo.

“Habíamos oído que Scott, confiando en su propia experiencia y en la de Shackleton, había llegado a la conclusión de que los ponis de Manchuria eran mejores que los perros a la hora de trabajar en la barrera. Para los que conocíamos los perros esquimales, estas afirmaciones nos resultaban sorprendentes”

Roald Amundsen

Amundsen era de la misma opinión de Nansen, los perros debían ser el medio principal de arrastre, si se quería alcanzar el objetivo de conquistar el Polo Sur.

Otra gran razón que era determinante para Amundsen, era que al utilizar perros es que, al ser más pequeños, pueden atravesar más fácilmente los innumerables y frágiles puentes de hielo, inevitables en la barrera o en los glaciares. Si un perro caía en la grieta de un glaciar no había gran problema, puesto que se tiraba del arnés y se podía recuperar, al contrario de lo que ocurría con los ponis.

Los perros comen carne de perro

Al ser  animales más grandes y pesados, es más fácil que caigan en una grieta, y mucho más complicado sacarlos de ellas. Otra ventaja indiscutible para Amundsen, es que los perros pueden comer carne de perro. La expedición noruega, contaba con que podían ir reduciendo el grupo de perros de trineo poco a poco, eliminando a los más débiles para alimentar a los fuertes. De esta manera también, podían suministrarles carne fresca. 

“Nuestros perros sobrevivieron todo el viaje a base de carne de perro y pemmican, y fueron capaces de realizar una magnífica tarea. E incluso para nosotros mismos: si queríamos un poco de carne fresca, podíamos trocearla a modo de filetes; su sabor es tan bueno como la mejor de las terneras”.

Roald Amundsen

Desde el comienzo de la expedición, los noruegos comprendieron que la parte más peligrosa para la consecución del éxito, estaba en el trayecto desde noruega a la Barrera.  Debían tomar todas las medidas necesarias para que los perros llegaran a la Barrera lo más sanos y fuertes posibles. Para ello, hicieron unas modificaciones en la cubierta del Fram.

Perros de trineo descansando en la cubierta del Fram en su viaje a la Antártida.
Mantener la salud de los perros de trineo durante el viaje era una prioridad

“Para protegerlos del calor y la humedad, pusimos una falsa cubierta de madera flotante de unos ocho centímetros sobre la cubierta, de tal forma que tanto el agua de lluvia como las posibles salpicaduras escurrían por debajo de los perros. De esta forma les mantuvimos aislados del agua, pues siempre se debe permitir el drenaje del agua en la cubierta de un barco con tanta carga en su ruta al océano Antártico. Cuando cruzásemos los trópicos ésta cubierta flotante cumpliría una doble misión. Siempre mantendría algo más fresca la cubierta, ya que permitiría circular corrientes de aire fresco entre la cubierta y la lámina de madera”.

Roald Amundsen

También llevaron unos toldos, que se pudieran desplegar cubriendo todo el barco, con la finalidad de proteger a los perros de las quemaduras del sol.

Equipos, material sanitario y material cura personal.

La asistencia sanitaria es vital en cualquier expedición/misión que se lleve a cabo en zona de operaciones. La expedición británica contaba con un completo cuadro y equipo médico.

Por el contrario, y aunque pueda sorprender, la expedición noruega no contaba con personal facultativo a bordo. Esta responsabilidad, recayó en el propio Amundsen (el cual, cursó estudios de medicina).

Amundsen ordenó al teniente Gjertsen, hacerse cargo de todo el equipo médico. Gjertsen tuvo que hacer previamente diferentes cursos sanitarios para poder ejercer dicho rol.

Ambas expediciones utilizaron los mismos botiquines, éstos, fueron suministrados por una empresa de Londres, siendo su calidad excelente como pudo apreciar Amundsen:

“la calidad del equipo se presumía viendo la forma en que lo habían empaquetado. No se apreciaba la más mínima oxidación ni en agujas, tijeras, cuchillos o cualquier otro utensilio, aunque todos ellos estuvieron expuestos a mucha humedad”.

Roald Amundsen

En cuanto a normas de policía e higiene personal, una curiosidad, fue la establecida en Framheim por Amundsen. La barba se debía rasurar bastante corta cada tarde de sábado. Esto atendía a motivos de utilidad y confort.

Según la experiencia de Amundsen, aunque la barba poblada ayuda a proteger la piel de la cara, mostraba el inconveniente de acumular mucho hielo. Esto provocaba, el tener que quitarse dicho hielo antes de entrar en la tienda, evitando de esta manera la presencia de agua en el interior.