- ORIGEN DE XICALCHALCHILMITL
- INICIO DE SUS OPERACIONES MILITARES. LIDER DE INDIGENAS Y PENINSULARES.
- JUAN BAUTISTA VALERIO DE LA CRUZ, CONQUISTADOR.
- CEDULA REAL NOMBRANDO CAPITAN GENERAL Y CABALLERO DE SANTIAGO.
- JUAN BAUTISTA VALERIO DE LA CRUZ FALLECE. FIN DE UNA VIDA DE SERVICIO A ESPAÑA.
- MIS CONCLUSIONES
La creencia común de que la expansión española en el continente americano fue realizada únicamente por un puñado de hombre procedentes de la península ibérica es difícilmente creíble. Por muy avezados combatientes que estos fuesen o emplearan armas tecnológicamente superiores (muchos conquistadores tenían experiencia militar previa, y eran duchos empleando espadas, lanzas, arcabuces y pequeñas piezas de artillería), nadie puede creer que su escaso número pudiera vencer a la elevada cantidad de combatientes que pudieran poner sobre el campo de batalla los diferentes pueblos indígenas.
Por ello, se puede afirmar que, más que una conquista brutal basada en sucesivos combates victoriosos eliminando ejércitos, la expansión en América supuso una sucesión de combates, alianzas y acuerdos diplomáticos, que además de ahorrar mucha sangre, supusieron la creación de la sociedad mestiza que hoy en día puebla el continente americano desde el Rio Grande hasta el estrecho de Magallanes.

Estas alianzas militares en las que los españoles se apoyaron para vencer a la sociedad hegemónica existente da lugar al surgimiento de líderes indígenas que, integrados en las huestes del Rey de España, contribuyen a aumentar el territorio de influencia y se convierten en auténticos héroes, admirados y respetados tanto por peninsulares como por los oriundos del lugar.
En este artículo profundizaremos en lo poco que se conoce de la vida de uno de ellos, que colaboró con Hernán Cortés en la conquista de Tenochtitlan y posteriormente lideró una hueste mixta que amplió el recién creado Virreinato de Nueva España más hacia el norte, incorporando tierras chichimecas. Su nombre es Xicalchalchilmitl, y esta es su historia.
ORIGEN DE XICALCHALCHILMITL
Nuestro protagonista nace en la ciudad de Texcoco, en torno a 1517 (año en el que Carlos I asume el trono de España), en el seno de la familia gobernante de esa ciudad. Entre sus antepasados se encuentra el tlatoani Netzahualcóyotl, quien era conocido por sus composiciones poéticas, así como por ser un excelente estratega militar, legislador, urbanista y defensor de las artes. Un auténtico ilustrado cuya obra nos ha llegado a través de sus propios descendientes quienes, escribiendo en español, hicieron ver como bajo su reinado Texcoco fue el equivalente a Atenas en Mesoamérica.
Volviendo a nuestro protagonista, este vive desde su ciudad la llegada de Cortés, y comienza desde pequeño a tener contacto con los soldados y con los religiosos españoles. Su ciudad, como se explicó en el artículo de esta misma página dedicado al conquistador extremeño, se alía a los recién llegados en 1520, tras la batalla de Otumba y el comienzo del cerco a Tenochtitlan, aportando combatientes para lograr su conquista.
Este contacto con los hispanos hace que, a los 10 años de edad de nuestro protagonista ocurran dos sucesos muy importantes en lo que será el resto de su vida. El primero de ellos es su bautismo, tras el que adoptará el nombre de Juan Bautista Valerio de la Cruz. El segundo, que empezará a prestar sus servicios en las milicias reales en 1527, mostrando su pronta vocación y especiales capacidades para el liderazgo, logrando ser nombrado alférez en 1529. Durante este tiempo, además, sería muy probablemente instruido en las armas que llevan los españoles desde la península ibérica, incluyendo las de fuego. Se mantiene en este servicio hasta 1531, cuando se retira a sus tierras de Texcoco para resolver asuntos de la administración de las mismas.
INICIO DE SUS OPERACIONES MILITARES. LIDER DE INDIGENAS Y PENINSULARES.
Tres años más tarde Juan Bautista Valerio de la Cruz se reincorpora a filas. El Virrey Antonio de Mendoza decide ponerle al frente de la tropa que debe conquistar Jilotepec. La hueste estará compuesta por 400 indígenas armados de ballestas y arcos, y por 80 arcabuceros castellanos. Vista la composición de las fuerzas virreinales, es de suponer que Juan Bautista conocía el empleo de los arcabuces, así como las tácticas que una fuerza de esa entidad debía realizar en batalla.
La ciudad de Jilotepec, perteneciente a los otomíes, se encuentra al norte, a más de 100 kilómetros de Ciudad de Méjico. Los otomíes eran enemigos de los aztecas, pero se mantuvieron al margen del conflicto entre estos y los españoles durante la guerra con Cortés. Esta ciudad se rinde sin prácticamente oposición a Juan Bautista, quien parece hacer gala aquí del conocimiento de los usos diplomáticos y políticos en los que probablemente fue formado en su juventud como miembro de la familia dirigente de Texcoco.
JUAN BAUTISTA VALERIO DE LA CRUZ, CONQUISTADOR.
Tras asegurar Jilotepec e incluir su territorio en el virreinato, Juan Bautista recibe una nueva misión. Debe conseguir aumentar la entidad de su tropa, alistando a combatientes otomíes, y conquistar las ciudades chichimecas de Tula y Tepetlán, así como al resto de poblaciones bajo influencia de ambas. Desde esos territorios guerreros chichimecas se adentraban en territorio virreinal para realizar saqueos en diferentes poblaciones. A partir del año de 1534 comienza a combatir y asegurar el territorio que va conquistando. En este ínterin, el Virrey Mendoza es nombrado en 1550 por su Majestad como Virrey del Perú, por lo que, antes de partir de Nueva España hacia su nuevo destino, nombra a Juan Bautista Valerio de la Cruz cacique y gobernante de los territorios que conquista.

La labor de Juan Bautista prosigue con el siguiente Virrey, Luis de Velasco. Este, en el año de 1559 escribe al Rey una larga carta en la que describe la gran contribución que Juan Bautista viene realizando a la Corona Española. Detalla tanto sus hechos de armas continuados como su labor como gobernante y su piedad, destacando que el Virrey le ha nombrado Capitán General de los Chichimecas.
La provisión del Virrey, cuya copia envía junto a su carta, dice lo siguiente de nuestro protagonista:
“D. Luis de Velasco, virrey y capitán general de esta Nueva España y presidente de la real audiencia que en ella reside por el presente, en nombre de su majestad, nombro por capitán general de los chichimecas a D. Juan Bautista Valerio de la Cruz, cacique y principal de la provincia de Jilotepec, y como tal gran capitán usaréis de la armas que dicho oficio requiere, así ofensivas como defensivas, que se os permiten atendiendo al provecho espiritual de las almas que se pierden de los bárbaros chichimecas.
Y como tan gran capitán, yo os mando que os arméis de punta en blanco, para distinguiros de los demás indios, que os encargo, de arco y flecha, amigo de la fe católica y de su majestad; y como tal, con vara de capitán de guerra, lo seréis general en los pueblos de San Miguel el Grande, San Felipe, Itio Verde, Nueva Galicia, Villa de Celaya y valle de Huichapan y demás pueblos de sus alindes donde vénganlos bárbaros a quienes acometeréis como a enemigos de la tierra; y como tal gran capitán general de las tres provincias, usareis de todos los instrumentos de guerra, capa, clarín y pífanos, señal de derramamiento de sangre, sin ceder, ni pesar de manera alguna sino condenando a muerte, horca, desmembramiento de huesos, al que así no os obedeciese y no tuviere respeto como tal su capitán y no guardaren la orden que os remito con este nombramiento de que ya informado de todos los que acudieren con vuestra nobilísima persona para que tengan atención a vuestros méritos y os honren como vos lo merecéis, y de ninguna manera paguéis ni hagáis entero, so pena de mi merced, sin que persona alguna os ponga impedimento alguno; y para mayor cumplimiento, no consentiréis que ninguno se arme de punta en blanco, reservado a vos solo; y sobre el pecho, delante de la mano siniestra del corazón, os mando os pongáis sobre dichas armas y el acero, un águila de otro que se requiere para la señal de mayor, pendiendo para la parte sobredicha del pecho que demuestra vuestra nobleza, y que os tengan en conocimiento de verdadero caballero y principal, uno de los primeros que habrá en esos chichimecas.
Hecho en México, en 12 de mayo de 1559 años. – D. Luis de Velasco – Por mandado de su Excelencia, Eustaquio Estea.”
CEDULA REAL NOMBRANDO CAPITAN GENERAL Y CABALLERO DE SANTIAGO.
La Cédula Real de octubre 1559 en la que Su Majestad contesta al Virrey, no solo refrenda los nombramientos hechos por este, sino que además le concede el uso de escudo de armas (al que el Rey le añade la leyenda “Sodatas regia magna operata tua”, que se puede traducir como “grandes cosas hiciste en el ejército real”), y el nombramiento como Caballero de Santiago. Estas concesiones no fueron escasas por parte de los reyes hispanos entre sus nobles indígenas, pues como servidores suyos y miembros destacados de la sociedad virreinal, estaban sujetos a las mismas normas que los peninsulares. El hecho de que, apenas 40 años tras la llegada de Cortes a tierras novohispanas, un noble indígena recibiera el nombramiento como Caballero de Santiago es una prueba fehaciente de la idiosincrasia integradora que se impulsaba desde la Corona en los territorios recién conquistados. Estos hechos, que fueron habituales, marcan una clara diferencia entre el modo de proceder de los españoles y el resto de potencias que intentaron expandirse por el continente americano.
A pesar de ser un guerrero, desde su bautismo Juan Bautista se vio muy influido por la fe católica. Tanto es así que, durante sus campañas de expansión hacia el norte, siempre favorece y solicita la presencia de religiosos para expandir la fe entre los nuevos súbditos que habitan las áreas recién conquistadas.
Ejemplo de esta fe es la donación de la iglesia y convento que se construyen en Tula a los franciscanos, quienes siempre proporcionaron religiosos para expandir la fe entre los recién conquistados, a petición del propio Juan Bautista. Tula, además, se ve favorecida por la financiación por parte de Juan Bautista Valerio de la Cruz del puente de Tula.
JUAN BAUTISTA VALERIO DE LA CRUZ FALLECE. FIN DE UNA VIDA DE SERVICIO A ESPAÑA.
Nuestro protagonista continúa sirviendo en las milicias reales y gobernando los nuevos territorios que incorpora al virreinato hasta 1572, año en el que fallece. Tanto afecto y admiración había generado en la sociedad novohispana que sus funerales fueron celebrados con las mayores distinciones por orden del mismísimo Virrey, siendo sepultados sus restos en el convento de los monjes franciscanos de Santiago Tlatelcoco, siguiendo su última voluntad.
Tras su muerte, para mantener su historia viva se escribieron diversas publicaciones, mayormente por nobles y escritores indígenas, que dieron a conocer la historia de nuestro protagonista. Entre ellas cabe destacar “El capitán general de los chichimecas, caballero de la real y nobilísima orden de Santiago, cacique y principal de Jilotepec, D. Juan Bautista Valerio de la Cruz” escrita por Francisco Isla, también texcocano, o algunos de los descendientes o familiares, como Fernando de Alva Ixtlilxóchitl o Juan Bautista Pomar, quienes lo nombran en sus obras sobre la historia de Texcoco para destacar la contribución que hace su familia y su ciudad a España.
MIS CONCLUSIONES
Juan Bautista Valerio de la Cruz es un ejemplo claro de la integración de las dos realidades recién encontradas tras el descubrimiento y comienzo de la conquista del territorio del Nuevo Mundo. La integración de las sociedades ya existentes, respetando su ordenamiento y organización, en la nueva administración dependiente del Rey de España consiguió que se pacificara más rápidamente el territorio, así como amplÍa la capacidad de disponer de recursos humanos para continuar con la expansión del Virreinato.
El protagonista de este artículo no es un caso excepcional, sino que es uno más de los numerosos ejemplos de nativos del continente americano al servicio del Rey que se pueden encontrar a lo largo de la historia de los países hermanos en la Hispanidad desde los primeros momentos de la conquista hasta las guerras de independencias en los virreinatos americanos.
Sin embargo, la presencia de soldados en los ejércitos de España procedentes del otro lado del Océano Atlántico no cesó tras esas independencias, pues se pueden encontrar combatientes de aquellas latitudes en las tropas españolas que combaten con el Regimiento de Caballería Alcántara en Annual, o alistados en el Tercio de Extranjeros desde su creación, y en la actualidad en los Ejércitos y Armada de España. Sirva este artículo como agradecimiento a estos hombres y mujeres que, sirviendo como tropa, suboficiales y oficiales, trabajan, sudan y sangran al lado de sus hermanos peninsulares en la defensa de la madre patria España.
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