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Félix de Azara, ingeniero militar y naturalista del Amazonas

Índice

    Biografía de Félix de Azara

    Militar, ingeniero, marino, explorador, cartógrafo y naturalista; Félix de Azara nació en Barbuñales, Huesca, el 18 de mayo de 1742. Su padre fue Alejandro de Azara y Loscertales, señor de Lizana, y su madre fue María de Perera.

    De ese matrimonio nacieron 7 hermanos, dentro de los que se incluye Félix de Azara. La gran mayoría, fueron personajes destacados en la época.

    Entre los cargos y papeles importantes que ocuparon estos hermanos destacan: Eustaquio, obispo en Ibiza y Barcelona; José Nicolás, embajador de España en Roma y Paris; Mateo, oidor de la Real Audiencia de Barcelona; Lorenzo, chantre del cabildo catedralicio oscense; y, por supuesto, Félix, quien inicialmente optó por la carrera militar.

    Félix de Azara, sus inicios y estudios

    Fue en Barbuñales, su tierra natal, donde realizó sus primeros estudios, encaminándose, posteriormente, a Huesca, con el plan en mente de llevar a cabo su formación universitaria. Es en la Universidad de Huesca, lugar en el que permaneció algunos años, donde cursaría sus estudios en filosofía y derecho, entre los años 1757 y 1761.

    Ya convencido de que quería tomar carrera militar, Félix de Azara solicita plaza en el Colegio de Artillería de Segovia. Aunque para su desgracia esta le fue denegada por superar el límite de edad establecido en 18 años.

    Félix de Azara, sin renunciar a su objetivo y tras su primer intento fallido logra ingresar como cadete en el Regimiento de Infantería de Galicia en 1764. Un año más tarde, ingresa en la prestigiosa Academia de Matemáticas de Barcelona. La cual, para ese entonces, era dirigida por el ingeniero Pedro de Lucuze.

    Azara sacó el máximo aprovechamiento de su etapa de formación allí, consiguiendo ser nombrado alférez e ingeniero delineador de los ejércitos nacionales, plazas, y fronteras, en el año 1767.

    Su formación de ingeniero militar y la expedición de Argel

    Félix de Azara fue el responsable de ejecutar importantes trabajos de construcción y fortificación en Barcelona y San Fernando de Figueras, poblaciones a las que había sido destinado. También fue participe en las mejoras hidráulicas llevadas a cabo en los ríos Jarama y Henares, así como también, tomó parte en la reconstrucción de la fortaleza de Mallorca.

    En 1774 fue designado maestro de los estudios de ingeniería de Barcelona, y, gracias a su formación y conocimiento, tanto en el campo de la ingeniería como en el militar, en 1775 formó parte de la milicia desplegada en Argel por el ejército español.

    Una misión que casi le cuesta la vida

    Durante la expedición de Argel, Azara desembraría en Argelia el 7 de julio del año 1775. Félix estuvo presente y formó parte del desembarco del primer contingente de fuerzas en Argel. Él era el encargado de dirigir la construcción de parapetos y trincheras para las tropas. Aunque durante la campaña es gravemente herido por un proyectil que estuvo a punto de quitarle la vida.

    Gracias a la rápida acción de un marino, el cual tuvo que extirparle parcialmente una costilla para sacar el proyectil cuando ya se le daba por muerto, azara pudo salvarse. Su recuperación total tardaría 5 años. Por su participación en la batalla, Azara se hizo merecedor del grado de teniente. Posteriormente, alcanzaría su ascenso al grado de capitán en febrero del año 1776.

    Tras la guerra, vuelve a la ingeniería

    Después de su etapa en la guerra de Argelia, Félix de Azara retoma su labor de ingeniero y lo hace en Gerona. Allí se encarga de la ardua tarea de la reordenación del cauce del arroyo Galligans. Además realiza su levantamiento y la reconstrucción de la gran muralla de Torreón, y de algunas otras obras como la de recalzo de la ciudad.

    Por si fuera poco, Azara participó en la creación de la Real Sociedad Económica Aragonesa de los Amigos del País, institución de la que, además, figura como miembro fundador.

    Retrato de Félix de Azara realizado por Goya.

    Ascendió a teniente coronel de ingenieros con destino en Guipúzcoa, en septiembre de 1780. Con este ascenso fue designado miembro de la comisión de demarcación de límites y fronteras que España y Portugal. Esta comisión le llevaría a América para fijar los límites de los terrenos pertenecientes a cada imperio.

    El viaje que cambiaría su vida por completo

    España y Portugal, quienes se encontraban en un litigio permanente sobre la demarcación de sus terrenos en suelo americano, deciden fijar, el primero de octubre de 1777 el Tratado de San Ildefonso. Este tratado ayudaría a resolver el conflicto territorial. La ratificación de este tratado fue verificada en 1778.

    Ambos países, anteriormente mencionados, designaron sus comisionados para la determinación de los límites del terreno pertenecientes a cada uno. Félix de Azara fue designado por la corona española, por lo que se le ordenó que se presentara ante el embajador de España en Lisboa, desde donde partiría hacia Buenos Aires.

    El pobre de Azara pensó que su misión solo le tomaría unos meses. Aunque la realidad fue tozuda y acabaría por suerte para la humanidad pasando una larga temporada en el continente americano.

    Su llegada a terreno americano

    Inicialmente, Azara se dirigió a Asunción, actual capital de Paraguay, lugar donde se iniciarían los preparativos necesarios para su viaje. Este tendría que esperar a la comisión portugués para dar inicio a la tarea para la que fueron designados.

    La espera se fue dilatando y dilatando, tras 3 años, los portugueses aun no habían llegado. Esto despertó la suspicacia de Azara, quien empezó a creer que tales comisionados nunca llegarían. Pues se sabía que el interés de los lusos era demorar, a más no poder, la demarcación de fronteras mientras seguían conquistando y colonizando tierras pertenecientes a España.

    Debido a la tardanza de la comisión portugués, Azara decide emprender un viaje por su propia cuenta para realizar un mapa de la región. Félix de Azara participó en la delimitación geográfica de la región de Brasil, en el reconocimiento de la costa septentrional y en la determinación de los límites del rio Paraná, entre muchas otras.

    La exploración de Azara tuvo como resultado una extensa labor cartográfica. Aunque la fama le viene por el aporte de valiosos informes sobre la geografía y un compendio de historia natural americana. Su tiempo esperando a los portugueses, quienes al final nunca llegarían, le sirvió a Azara para llevar a cabo una tarea que, sin ni siquiera saberlo, terminaría portando grandes datos y nuevos conocimientos.

    Su obra como naturalista

    Durante sus viajes de exploración y reconocimiento, Azara empezó a mostrar cada vez mayor interés en los animales de las diferentes zonas que visitaba. Sin tener mayor conocimiento acerca del tema, y creyendo que, antes que él, lo habían hecho muchos otros exploradores, decidió empezar a tomar apuntes acerca de sus observaciones.

    Dibujo de un oso hormiguero realizado por Félix de Azara cuando estaba en Paraguay.
    Oso hormiguero por Félix de Azara

    Es así como empieza a dedicarse, sin tener ningún conocimiento científico, al estudio de los mamíferos y de las aves que se encuentran en la región. Azara describió alrededor de 448 especies en sus escritos, de las cuales, al menos la mitad, eran nuevas.

    Entre sus obras más conocidas se encuentran: “Apuntamientos para la historia de los cuadrúpedos del Paraguay y del Río de la Plata” (1802) y “Apuntamientos para la historia natural de los pájaros del Paraguay y del Río de la Plata” (1805). Otra de sus obras más importantes fue “Viajes por la América Meridional”, la cual apareció por primera vez traducida al francés en 1809.

    Su regreso a Europa

    Después de unos largos, pero también muy productivos 20 años, en 1801, Félix de Azara es llamado para regresar a España. Para ese entonces, su hermano, José Nicolás, desempeña el cargo de embajador de Paris, donde Azara residiría unos años.

    Gracias a gestiones de su hermano, Azara fue presentado a prestigiosos investigadores en Paris. Estos le acogieron en innumerables sociedades científicas y hasta fue recibido con honores en el Museo de Historia Natural.

    Estatua de Félix de Azara. Autor Eloi de Tera
    Estatua de Félix de Azara. Autor Eloi de Tera

    Al morir su hermano José Nicolás, Azara decide regresar a España, aproximadamente para el 1803, donde alcanzó el grado de Brigadier de la Real Armada. En 1805 aceptó ser miembro de la Junta de Fortificaciones y Defensa de ambas Indias. Luego se retiraría a su natal Barbuñales, donde pasaría los últimos años de su vida redactando numerosos informes.

    Félix de Azara también sufrió la invasión napoleónica, cuyas tropas saquearon gran parte de sus posesiones en su pueblo natal. El 17 de octubre de 1821 Félix de Azara falleció en el mismo pueblo que lo vio nacer.

    Otros datos interesantes

    Para la comunidad científica que conformaba España durante la segunda mitad del siglo XVIII, la figura de Azara tiene un valor excepcional por la singularidad de su investigación, así como también, por la gran difusión que tuvo su obra en Europa.

    Muchos historiadores atribuyen la investigación y el trabajo de Azara, al hecho de la eterna espera que tuvo que sufrir por culpa de los portugueses que nunca llegaron. Afirmando que, de estos haber llegado en su momento, Félix de Azara no habría tenido tiempo de observar, estudiar y documentar su entorno ni la extensa flora y fauna silvestre que lo rodeaba.

    Incluso, se ha llegado a decir que todo el trabajo realizado por Azara, más que una investigación, fue una especie de “pasatiempo”. Sea como fuere, resultó muy beneficioso tanto para el como para la comunidad de científicos y naturalistas que seguirían su estela.

    Muchos investigadores a lo largo de la historia han rendido honores a Azara. Incluso colocándole su nombre a diferentes especies que el mismo describió en sus anotaciones. Así de importante es considerado el trabajo del explorador aragonés. A Azara también se le ha dedicado una cresta en la luna, la Dorsum Azara en 26° 42´ N y 19° 12´ O, la cual tiene, aproximadamente, 105 kilómetros de longitud.

    Preguntas frecuentes sobre la vida de Félix de Azara

    Azara nació un 18 de mayo de 1746.

    Félix nació en la provincia de Huesca, en la localidad de Barbuñales.

    Félix era Oficial de los ejércitos de España, encuadrado en el magnifico cuerpo de Ingenieros.

    Unos 20 años en los que para no perder el tiempo, se dedico a su actividad naturalista

    Azara regresaría a la España peninsular en el año 1801.

    Llevo a cabo unas obras de estudio de los biotopos amazónicos que le llevarían a ser los más importantes de la época, además de ser una base científica a los estudios de Charles Darwing.

    • “Apuntamientos para la historia de los cuadrúpedos del Paraguay y del Río de la Plata” (1802).
    • “Apuntamientos para la historia natural de los pájaros del Paraguay y del Río de la Plata” (1805).
    • “Viajes por la América Meridional”.

    En Barbuñales.

    El 17 de octubre de 1821.