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Gabriel de Castilla, el descubridor de la Antártida

Biografía de Gabriel de Castilla

Gabriel de Castilla fue un navegante y explorador español nacido en Palencia entre los años 1570 y 1577. Sus padres fueron Alonso de Cárdenas y Castilla y Leonor de la Mata. Siendo todavía muy joven decidió unirse a los ejércitos España. Además se convertiría en capitán de artillería durante su servicio en la Nueva España contra piratas y enemigos de la corona. Aunque su mayor logró lo conseguiría al descubrir la Antártida.

Se conoce que su linaje se remontaba hasta alcanzar al rey Pedro I de Castilla (1334-1369). Una de las fechas claves de su vida fue la de su partida hacia la Nueva España en 1589. Viajaría junto al recién nombrado virrey Don Luis de Velasco. Desde su llegada estuvo asignado atareas de defensa de la costa atlántica de la Nueva España. Si bien es cierto que su notoriedad llegaría por sus acciones en las costas del Pacífico, desde América Central hasta el Estrecho de Magallanes.

Imagen aerea de la zona del estrecho de todos los Santos que navego Gabriel de Castilla

Se enfrentó a los corsarios, participó en la Guerra del Arauco, trasladó el oro y la plata del rey desde el puerto de Arica al del Callao en repetidas ocasiones hasta 1602. Además disfrutaría de las rentas de varias encomiendas y del desempeñó de distintos oficios públicos. Entre estos se puede destacar el de alguacil mayor de Cuzco y corregidor en dos jurisdicciones. En 1605 contrajo matrimonio con Jerónima de Espinosa y Lugo. Su esposa era natural de Chuquisaca (Sucre), con la que tuvo 7 hijos.

Su carrera militar

Don Gabriel de Castilla partió hacia la Nueva España en septiembre de 1589 formando parte del séquito de su tío don Luis de Velasco, por lo que es factible que fuera en la nao Capitana que trasladaba al virrey, o en su defecto en cualquier otro barco de la flota.

La situación política, económica y social del virreinato en aquel momento era realmente crítica: a los enfrentamientos entre facciones políticas se sumaba la guerra con los indios chichimecas y las frecuentes visitas de corsarios ingleses y holandeses y el malestar generado por el autoritarismo del cesado virrey don Álvaro Manrique de Zúñiga, Marqués de Villamanrique.

Se había determinado abordar la costa mexicana en el puerto de San Juan de Ulúa, pero la previsión de un hostil recibimiento y las adversas circunstancias meteorológicas a su llegada aconsejaron atracar en el puerto de Tamiahua, al norte de San Juan de Ulúa, lo que consiguieron el 19 de diciembre tras 6 días de dura espera ante el tremendo temporal que azotaba la costa. Gabriel de Castilla por tanto desembarcó en tierras americanas poco antes de la Navidad de 1589 y a partir de ese momento su periplo vital transcurriría en el Nuevo Mundo, entre mar y tierra, sin viaje de vuelta a su tierra natal.

Tras el ataque inglés al puerto de Cádiz en 1587 dirigido por Francis Drake y la derrota de la Armada Invencible en 1588, y teniendo en cuenta que el objetivo principal de los europeos era tener el control de las rutas comerciales entre el continente, América y las Indias Orientales, la flota española tuvo que ser rearmada y reforzada. Se había iniciado la guerra anglo hispana (1588-1604) y la defensa de las costas americanas era el objetivo principal de la Armada española.

En los primeros años en la Nueva España, don Gabriel de Castilla estuvo dedicado a la vigilancia y protección de sus costas ya que desde 1590 eran continuas las noticias de que los corsarios merodeaban por aquellas tierras. En 1593 nos comunica don Gabriel:

“que venían corsarios ingleses sobre la Habana y San Juan de Ulúa, por mandado del dicho señor virrey [don Luis de Velasco], con mucha priesa se levantó gente para el socorro del dicho puerto, y en esta ocasión el dicho don Gabriel de Castilla se ofreció al dicho virrey para ir a servir a su Majestad y poniéndolo por obra bajó al dicho puerto con sus amigos, criados, armas y caballos, y a su costa, sin sueldo, asistió con el castellano de aquel fuerte y puerto con los demás capitanes que fueron todo el tiempo que duró el presidio”.

Gabriel de Castilla


Gracias a hechos como este, nos podemos hacer una idea su ascenso a “capitán del artillería, municiones y demás pertrechos necesarios para la provisión que de la dicha ciudad de México se hace para las islas Filipinas, La Habana, San Juan de Ulúa y otras partes…”, en 26 de abril de 1594 con un salario de 400 pesos de oro de minas.

Vista la trayectoria y el buen hacer del virrey don Luis de Velasco en la Nueva España, en 1595 se le adjudica el virreinato del Perú, concretamente de los “reinos y provincias del Perú, Chile y Tierra Firme” cuya situación era muy inestable ante las dificultades para afrontar la Guerra del Arauco y la codicia de los corsarios que entraban por el Estrecho de Magallanes.

El virrey conocedor de su valía quiso que en su nuevo destino lo acompañase don Gabriel. En el trayecto se cruzaron con el virrey cesante, don García Hurtado de Mendoza, que regresaba a España con parte de la Armada. Aunque debido a la amenaza y el estado del Virreinato dejo en el puerto de Paita “la nao San Pedro y San Pablo, almiranta de la real Armada que anda a la defensa de esta Mar del Sur” para que acompañase hasta el puerto del Callao a la nave Capitana en que iba el nuevo virrey.

Finalmente Llegarían al puerto de Paita, en 19 de abril de 1596 don Luis de Velasco nombró a don Gabriel almirante de aquella nao para defensa de las costas “…y ofensa de los enemigos corsarios que suelen entrar en esta dicha mar a hacer daño, robos y muertes en toda su costa, puertos y navíos que hallan, en gran perjuicio de los vasallos de su Majestad,…” y “…confiando de vos don Gabriel de Castilla y de la calidad y suficiencia de vuestra persona y de otras muchas buenas partes que en ella concurren”.

El puerto del Callao era el puerto de entrada a la Ciudad de los Reyes, la capital del virreinato de Perú y donde estaba asentada la Real Audiencia de la que también era presidente el propio virrey.


A partir de este año de 1596 es cuando su actividad militar es más arriesgada: se suceden los nombramientos de cargos, desde maestre de campo a reiteradas designaciones como lugarteniente de capitán general de la Armada real, y es por sus actuaciones en el ejercicio de su cargo por lo que solicita se haga información de reconocimiento de sus méritos y de lo mucho invertido de su hacienda en defender los posesiones del rey español en las Indias Occidentales.

Por aquel año de 1596 el gobernador de la Provincia de Chile, Martín García Óñez de Loyola, informaba al virrey del relativo buen estado de la guerra que mantenía en el Arauco con los indios mapuches y otras tribus aliadas, y de la necesidad de enviar refuerzo:

“de gente, artillería y municiones y el que era necesario para socorrer la gente que asistía en aquella guerra y fronteras, [que] tenían gran esperanza mediante nuestro Señor de que de esta vez se acabaría
la dicha guerra”.

Martín García Óñez de Loyola

Ante la solicitud del gobernador, la confianza del virrey Velasco en don Gabriel de Castilla era tal que el 24 de septiembre de 1596 le nombra:

“…Maese de Campo de las compañías de infantería que he mandado levantar para
socorrer las dichas provincias de Chile, las cuales mando que vayan a vuestro cargo para que en ellas, así en esta
ciudad de los Reyes como en el camino y en la guerra de las dichas provincias en las ocasiones que se ofrecieren,
podáis usar y uséis el dicho oficio de maese de campo.”

Virrey Velasco


No hay que perder de vista por tanto la labor militar que también desplegaría en tierra en apoyo y socorro a la población asentada en el Arauco, como tuvo claro el virrey teniendo en cuenta la siguiente consideración:

“…que vos don Gabriel de Castilla sois caballero hijodalgo y en quien concurren las buenas partes y calidades que para ello se requiere y por la satisfacción y confianza que tengo de vuestra persona de que en el serviréis a su Majestad con toda fidelidad y cuidado…”

Virrey Mendoza

Cuando don Gabriel llegó a Concepción, el gobernador de Chile que ya estaba en grandes apuros con los indios, dicta una provisión en 19 de noviembre de 1596 para que tanto capitanes, como soldados, como gente de a pie, obedezcan y guarden las órdenes que indique el Maestre de Campo y esta orden, para facilitar su cumplimiento, se “apregone” en la ciudad.

El informe del virrey Mendoza

Según informe del propio virrey, don Gabriel llegó a aquellas costas con ciento y sesenta soldados que le mandé levantar para llevar socorro al dicho reino de Chile y los llevó con cantidades de municiones y ropa en tiempo que aquel reino estaba con gran necesidad del por lo mucho que había que no se le había llevado ningún socorro. Y asistió ejerciendo el dicho oficio [de maestre de campo] en la guerra hallándose en muchas batallas, rencuentros y guacanaras y otras ocasiones que con los indios rebelados se ofrecieron. Y asistió a la fundación del Fuerte de Purén en parte que muchos años antes no se pudo hacer por la mucha defensa que de parte de los indios dichos había.

Don Gabriel añade además: “Que habiendo dejado fundado el dicho Fuerte e ídose a hacer la guerra y entradas en otras partes, vinieron cinco mil indios a poner cerco al dicho fuerte y teniendo aviso de ello volvió con orden del gobernador de aquel reino con solo ochenta soldados a quitar el dicho cerco y para esto se puso en notorio riesgo y peligro porque, demás del gran número de indios, le tenían ganado el paso por donde habían de entrar y al fin los hizo retirar y quitó el cerco y libró la gente que estaba en el dicho fuerte que había once días los tenían encerrados con mucho riesgo de perderse.

Gabriel de Castilla sobre como rompió el cerco de Purén

El auxilio de Gabriel de Castilla fue un éxito

La importante ayuda proporcionada por don Gabriel y sus hombres sería fundamental. Sin estas las contiendas con los mapuches habrían ido de una manera muy diferente. El propio gobernador Martín García de Óñez aseguraba en un informe que gracias a su intervención se conservaron las provincias de Hualqui y Quilacoya. Además de conseguir que se poblase el fuerte del Purén.

A pesar de su esfuerzo no pudo frenar a los mapuches

Añadiendo que volvió al Perú a buscar más gente de armas y volviendo con ella participó activamente en la batalla de Lumaco, en febrero de 1597, derrotando a un importante contingente de indios mapuches y, concluyendo, que:

”por mi orden ha visitado todas las fronteras de este reino en persona y hizo el apercibimiento de la ciudad de Santiago el año pasado (1597) y vuelve de presente para el verano que viene (1598) a lo hacer y dar cuenta al señor visorrey del estado del reino y a suplicar envíen socorro de ropa para vestir la gente de guerra”.

Llegado a la Ciudad de los Reyes con las nuevas del Gobernador, el virrey le concedió el socorro solicitado y volvió al reino de Chile con casi 300 soldados y, nos informa don Gabriel, “llevó otro socorro de municiones y esta vez también asistió sirviendo en la guerra del dicho reino hallándose en muchas malocas y recuentros y en la fundación de la ciudad de San Felipe de Aruco. Y habiendo tenido aviso el dicho gobernador que los indios de la provincia de Lebu, Quidico y Quiapo se habían revelado, ordenó al dicho don Grabiel fuese a su castigo y lo hizo así y los dejó reducidos a la paz que antes solían tener”.

Gobernador Martín García de Óñez

Desafortunadamente los refuerzos enviados no fueron suficientes. El contrataque de los indios mapuches de diciembre de 1598 atacó ferozmente a Curalaba. Las defensas españolas fueron destrozadas y los indios con la vida del gobernador, quien fallecía el día de Navidad a consecuencia de las heridas sufridas tras la derrota, quedando también destruida la fortaleza de Lumaco.

Gabriel de Castilla, la vida del descubridor de la Antártida

En el año 1603 partió desde Valparaíso, Chile como líder de tres embarcaciones, la galera Jesús María que pesaba 600 toneladas y llevaba 30 cañones. Otra de las naves se llamaba Nuestra Señora de la Visitación y por último Nuestra Señora de las Mercedes que pesaba unas 400 toneladas.

Esta misión fue solicitada por un primo hermano, nada más y nada menos que el virrey del Perú, Luis de Velasco y Castilla. El propósito de este viaje era contener a las invasiones los bucaneros holandeses que rondaban por esa época, las costas al sur de Chile.

Las Fuerzas españolas  del almirante Gabriel de Castilla combatiendo contra los corsarios.
Fuerzas españolas combatiendo contra los corsarios

Debido a la desaparición en el mar de don Juan de Velasco de Barrio, sobrino del Virrey, recayó sobre don Gabriel la máxima autoridad y responsabilidad de la Armada del Sur, junto a la misión principal de vigilar las costas de Chile entre los meses de noviembre y marzo, época más propicia a los ataques enemigos. En esta serie de comisiones de vigilancia, la que tiene más trascendencia -aunque la obtuvo sin buscarla y posiblemente ignoró su importancia- fue la de una expedición que zarpó desde Valparaíso en marzo de 1603 rumbo al sur, compuesta por las siguientes unidades: El Jesús María, galeón que desplazaba 600 toneladas, estaba artillado con 30 cañones y era comandado por él mismo; Nuestra Señora de la Visitación, almiranta, buque que había sido del corsario Sir Richard Hawkins; Nuestra
Señora de las Mercedes, nave de 400 toneladas.

En dicho viaje de exploración y vigilancia, como en otros que eran efectuados según las instrucciones permanentes de defensa de costa, se alcanzó hasta el paralelo 64 de latitud sur. Esto lo sabemos por declaración del marinero holandés Laurenz Claesz -que había llegado a nuestras costas con la escuadra del Almirante Mahu- el cual en documento que no consigna fecha pero que debió ser posterior a 1607, declara que él:

«ha navegado bajo el Almirante don Gabriel de Castilla con tres barcos a lo largo de las costas de Chile hacia Valparaiso, i desde alli hacia el estrecho, en el año de 1603; i estuvo en marzo en los 64 grados i alli tuvieron mucha nieve. En el siguiente mes de abril regresaron de nuevo a las costas de Chile»

Declaración del marinero holandés Laurenz Claesz

.La latitud no sería sobrepasada de nuevo hasta 1773 por el famoso navegante británico capitán James Cook, quien descendió hasta los 71°10′ de latitud sur. Además estos hechos descartarían al navegante Dirck Gerritsz como el descubridor de la Antártida.

Se dice que Gabriel de Castilla y su grupo de hombres lograron avistar las tierras antárticas. Aunque no se han encontrado los registros precisos de aquel momento. Se dice que la latitud alcanzada para el momento era de 64° aunque esto no se sabe con exactitud. Con estas coordenadas se informó el avistamiento de montañas cubiertas de nieve.

Las coordenadas que llevaron al descubrimiento indican un reconocimiento de lo que actualmente llamamos islas Shetland del Sur. Esta sería la zona septentrional de la península Antártica. Gracias a estas coordenadas y a la buena descripción de los factores geográficos es muy probable que haya llegado hasta las islas Melchior.

Vida privada de Gabriel de Castilla

Este personaje contrajo matrimonio en el año 1605 con una mujer llamada Genoveva de Espinosa y Lugo de Villasante en la ciudad de Lima. De esta relación nacieron seis hijos, Jusepe Lázaro, Ana, Isabel, María, Diego y Lorenzo. Gabriel de Castilla muere 15 años más tarde, en 1620 en la ciudad de Lima.

Bibliografía

Este artículo ha sido extraído y conformado en base a las siguientes fuentes: