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Tras la última frontera

LA EXPEDICIÓN MALASPINA

Por J. MERINO

La expedición Malaspina ampliando el mundo conocido

Las exploraciones españolas desde el siglo XVI son bien conocidas y reunidas históricamente en un concepto generalista que hoy conocemos como conquista de América. Sin embargo, no sólo nuestros compatriotas se dedicaron a combatir, fundar ciudades, universidades o evangelizar a los habitantes de los territorios recién descubiertos, sino también a intentar obtener enseñanzas de aquellas tierras, de aquellas gentes, de aquellos animales y vegetación, en definitiva, de todo aquello que era desconocido en el Viejo Continente. 

Documental sobre Alejandro Malaspina

Desde la expedición de Magallanes y Elcano para circunnavegar el globo terráqueo, España no había organizado expediciones de gran calado impulsadas por la propia corona. Pero, tras las expediciones de Francia y Gran Bretaña en el Océano Pacífico, que España consideraba de su propiedad al controlar las dos orillas del mismo (en el este, la costa americana, y en el oeste, las Islas Filipinas desde donde irradiaba su influencia a la costa continental), se comienza a impulsar la idea de una gran expedición.

Los propios marinos de la Armada Española dedicaban sus navegaciones a realizar pequeñas investigaciones y publicaciones científicas durante sus travesías, siendo este hecho impulsado por los virreyes de los territorios españoles de América. Aunque en su conjunto supusieron un gran enriquecimiento cultural, individualmente resultan estas investigaciones mucho más modestas que las realizadas en las navegaciones que Francia, encabezada por Jean-François de La Pérouse desde 1785 a 1788 momento en el que desaparece, o Gran Bretaña, con los viajes realizados por James Cook entre los años 1768 y 1779, habían financiado. 

La propuesta de la expedición al Rey

Este espíritu ilustrado de los oficiales de nuestra Armada hizo que dos capitanes de fragata que comparten destino en Cádiz se decidan a proponer al rey ilustrado de España, Carlos III, la realización de una expedición de carácter científico, al que se añadiría un importante componente diplomático.

Estos oficiales, Alejandro Malaspina (de origen toscano) y José de Bustamante y Guerra (cántabro, que desde los 11 años de edad servía en la Armada) son los que Carlos III decide nombrar para liderar las dos naves que participarían en esta expedición.

La flor y nata de la Ilustración española embarca en la Atrevida y la Descubierta.

La intención de esta expedición, además de la circunnavegación del globo, era la de aumentar los conocimientos botánicos, zoológicos y geológicos de las tierras españolas de América, Oceanía y Asia, así como de realizar observaciones astronómicas y realizar cartas hidrográficas de las costas americanas.

Imagen de las corbetas componentes de la Expedición Malaspina, Atrevida  y Descubierta, en el Territorio de nutka
las Corbetas protagonistas de la Expedición Malaspina Fuente:  https://www.thisistherealspain.com

Para esta intrépida misión se diseñan y construyen especialmente las corbetas Atrevida y Descubierta, y embarcando en la misma a astrógrafos e hidrógrafos de gran prestigio en nuestra Armada (Felipe Bauzá y Juan Gutiérrez de la Concha), naturistas y dibujantes (José del Pozo, José Guío, Fernando Brambila, Tomás de Suria), naturistas y botánicos (Luis Née, Antonio Pineda y Tadeo Haenke).

Además, otros marinos de renombre, como Dionisio Alcalá-Galiano, se unen a la empresa. El hecho de que estos nombres ilustres de nuestra historia se unieran a la expedición pueden darnos una idea de la gran importancia y el gran respeto que la misma tenía en los círculos científicos, políticos y militares de la época. Esta gran expedición se le denominará “Viaje Científico y Político Alrededor del Mundo”, aunque finalmente se le denominó al no poder realizar la circunnavegación del globo al entrar en guerra entre España y Francia “Expedición ultramarina iniciada el 30 de julio de 1789”

Comienza el viaje. La expedición parte de Cádiz

El día 30 de junio de 1789 zarpan las corbetas Atrevida (Capitaneada por José de Bustamante) y Descubierta (cuyo comandante era el propio Alejandro Malaspina) del puerto de Cádiz. Tras un breve paso por las Canarias, ponen proa hacia el Río de la Plata, donde llegan a finales de septiembre. Su siguiente escala serían las Islas Malvinas para posteriormente pasar por la Patagonia.

Retrato de Malaspina y Bustamante. Los pilares de la Expedición Malaspina
Retrato de Malaspina y Bustamante. Los pilares de la Expedición Malaspina

Tras pasar al Océano Pacífico doblado el Cabo de Hornos, exploran y cartografían las costas de los actuales Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México, llegando a Acapulco en el mes de abril del 1791, dos años después de partir de Cádiz. 

Objetivo de Carlos IV: encontrar el paso del Noroeste.

Al arribar al puerto de Acapulco la expedición se encuentra con un contratiempo. Se recibe de palacio la orden del rey Carlos IV de encontrar el paso del noroeste.

Este paso es el que se creía que unía los océanos Atlántico y Pacífico por el norte. Según la creencia de la época, se suponía que la entrada a ese paso estaba en el estrecho de Juan de Fuca (navegante griego al servicio de la corona española en el siglo XVI que manifestó al llegar a esas aguas que era el paso del norte), al este de la Isla de Vancouver y Quadra.

Por ello, el virrey de Nueva España transmite la orden de Carlos IV, y en lugar de ir a las islas Hawaii (de cuya existencia se tiene constancia desde los tiempos de Ruy López de Villalobos en su viaje de exploración de 1542), ponen rumbo norte, llegando hasta la actual Bahía de Yakutat (Puerto Mulgrave,  próximo a la Isla del Desengaño), donde se percatan de que el paso del noroeste no existe.

Al volver del norte sin encontrar la deseada conexión entre los océanos en su extremo norte, el Virrey les encomienda cartografiar y reconocer detalladamente el estrecho de Juan de Fuca.

Esto se realiza con los navíos virreinales Sutil y Mexicana con sus tripulaciones, bajo el mando de dos oficiales que se detraen de la expedición Malaspina, Dionisio Alcalá Galiano y Cayetano Valdés.

En esas naves alcanzan primeramente la isla de Nootka, donde nuestros ya conocidos Voluntarios de Cataluña están apostados, manteniendo el Fuerte San Miguel y defendiendo la soberanía de España de esas latitudes.

Malaspina se hizo amigo de Cook

Tras establecer contacto además con el explorador inglés Cook, con el que traban amistad y comparten información, exploran profusamente el estrecho de Juan de Fuca, cartografiando la zona y realizando dibujos de las costas, la vegetación, los animales y las gentes de esa zona, acompañados de los españoles allí asentados. Esta es la razón por la que aparecen multitud de dibujos de la expedición en esas aguas de gentes tocadas de la típica barretina catalana.

Animales dibujados en la Expedición Malaspina Fuente:  http://www.bne.es//

Las naves se separan. Diferentes rutas para un mismo objetivo: descubrir lo desconocido.

Las dos corbetas parten de Acapulco hacia el oeste, recalando en las Islas Marshall (que los españoles llamaban Islas de los Pintados desde 1528, año en que las conquista España) y en las Marianas, llegando a Manila el mes de marzo de 1792, casi tres años después del comienzo del viaje.

Rutas de la Expedición Malaspina en sus distintas fases
Rutas de la Expedición Malaspina. Fuente https://viajares.es/grandes-viajes-la-expedicion-malaspina

Es en esta ciudad portuaria donde su singladura se separa, dirigiéndose la Atrevida hacia Macao, mientras que la Descubierta explora las costas de las Islas Filipinas. Vuelven a reunirse ambas naves en noviembre, navegando seguidamente hacia Nueva Zelanda, pasando previamente por las Islas Célebes y las Molucas.

Llegan a Nueva Zelanda en febrero de 1793, y cartografían sus costas. Desde allí pasan a Sidney, y retornan hacia las costas españolas volviendo hacia el este. Esto es debido a que en ese momento España está en guerra con Francia, y si seguían rumbo oeste pasarían por colonias de esta nación, ahora enemiga.

En esta ruta pasan por la isla Vava’u (perteneciente a Tonga, y llamadas Islas Mayorga por el español Francisco Mourelle en 1781 en honor al entonces Virrey de Nueva España), y de ahí ponen proa al Cabo de Hornos, y tras cruzarlo, recalan en las Malvinas. 

Segunda separación de la Atrevida y la Descubierta. Malaspina llega a España.

En los primeros días de 1794 la Atrevida se vuelve a separar para dirigirse a las Antillas del Sur (entre la actual Argentina y la Antártida) y a las islas Aurora y toma las coordenadas exactas de las mismas, así como de otras como las islas Cormorán, las Rocas Negras y otras islas de las costas antárticas. Tras volver a reunirse, llegan al puerto de Cádiz, de donde partieron, el 21 de septiembre de 1794, cinco años y tres meses después de su partida.

Curiosidades sobre la Expedición Malaspina

En su informe Viaje Político-Científico alrededor del mundo, presentado el mismo año 1794, Malaspina refleja no sólo los mapas realizados, los dibujos y catálogos de la flora, fauna y minerales, sino que además hace observaciones políticas.

En esta parte de su informe, de carácter confidencial, expone lo obtenido de los contactos con las autoridades locales con las que trataban en cada uno de sus desembarcos, así como las propias observaciones en los virreinatos y provincias que visitan durante el viaje.

Estas observaciones son las que llevan al valido del Rey Carlos IV, Manuel Godoy, a acusar a Malaspina de conspirador y a condenarlo a prisión durante diez años. Esta condena la cumple en La Coruña, en el castillo de San Antón, aunque no la cumple en su totalidad, pues es puesto en libertad en 1802, y deportado a Italia, donde fallece en 1809.

Casi 100 años de secretismo sobre la expedición. Reconocimiento póstumo a ambos navegantes.

Todos los estudios hechos por la expedición fueron muy ambiciosos y marcan el fin de los descubrimientos tanto de tierras como científicos, zoológicos y botánicos tras algo más de cuatrocientos años desde el descubrimiento de América. Sin embargo, de la ingente cantidad de material sólo se publicó una muy pequeña parte, pues tras la caída en desgracia de Malaspina, permanecieron archivados en el Ministerio de Marina, en la capital. 

Sin embargo, en 1885 el Teniente de Navío Pedro de Novo publica la obra Viaje político-científico alrededor del mundo de las corbetas Atrevida y Descubierta al mando de los Capitanes de Navío Alejandro Malaspina y José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794. En él recopila lo que se pudo recuperar del material que reunió Malaspina, aunque hay parte del mismo que se perdió para siempre. Gracias al Teniente de Navío Novo y su trabajo recopilatorio, pudo devolverse el honor perdido a Alejandro Malaspina, reivindicando el gran éxito y los grandes avances en cuanto a investigación científica que se realizaron en el mayor viaje de exploración realizado por España.

La Expedición Malaspina (2010-2011): más de dos siglos de diferencia, pero un mismo fin: el avance de la ciencia.

 El reconocimiento en la actualidad a la labor que Malaspina y Bustamante junto con sus tripulaciones realizaron, es la llamada expedición Malaspina. Esta expedición circunnavegó el globo terrestre entre los años 2010 y 2011, investigando los cambios en la biodiversidad oceánica. En ella participaron más de 400 científicos a bordo de los buques oceanográficos Hespérides y Sarmiento de Gamboa. De esta expedición se realizó una serie-documental por parte de Televisión Española, en la que se mezcla la historia de la expedición original y las investigaciones que se realizaban por parte del grupo de jóvenes investigadores marinos del siglo XXI.

Mis conclusiones.

La magnitud de la obra de Malaspina y Bustamante junto con los tripulantes de la Atrevida  y la Descubierta es ingente. Sin embargo, permaneció casi un siglo en el olvido por el contenido de la parte confidencial de ese documento.

Esa parte, encargada por el Conde de Floridablanca en sus funciones de Secretario de Estado del Rey Carlos III, era esencial para orientar mejor el gobierno de aquellas tierras. En sus propias palabras “Sin conocer  América, ¿cómo es posible gobernarla?”. En este informe confidencial, Malaspina indicaba la necesidad de cambiar las políticas americanas, concediendo algo de autogobierno a los virreinatos que pudieran calmar las ansias de independencia de los criollos, influidos por el camino que habían abierto los Estados Unidos al independizarse de Gran Bretaña. 

Sin embargo, al encontrar otro monarca con unos Secretarios de Estado diferentes, estos consejos fueron tomados como una amenaza. Al ser juzgado y condenado, Malaspina cae en desgracia arrastrando todo lo realizado durante los 5 años de investigaciones, descubrimientos, cartografía, de navegación,…. en definitiva, de esfuerzos de muchos hombres para engrandecer los conocimientos de nuestra nación sobre los dominios. Afortunadamente se pudo recuperar gran parte de este magnífico trabajo por parte del Teniente de Navío Novo, publicándolo en 1885, 80 años después de que atracaran en Cádiz la Atrevida y la Descubierta, y más de 70 años tras el fallecimiento de Alejandro Malaspina.

Esta expedición, aunque mucho menos conocida que las realizadas por el británico Cook (admirado por Malaspina y Bustamante), los franceses La Pérouse primero y Bouganville más tarde, realiza una cantidad de descubrimientos e investigaciones mucho más numerosas.

Además, la labor política-diplomática descubre los primeros movimientos de las corrientes independentistas en los virreinatos, que pocos años después de la expedición comienzan a ser más activos y a conseguir sus objetivos. El haber permanecido tanto tiempo en el olvido hizo que, por ser desconocida, no se le diera la importancia real que tuvo, y esta reivindicación para recuperar la figura de Malaspina y la de Bustamante se impulsó con la expedición científica que nuestro país lanzó durante los años 2010 y 2011. Sirva desde aquí este artículo como homenaje a estos cartógrafos, dibujantes, naturalistas y navegantes que en el siglo XVIII y en el XXI, que con las respectivas expediciones Malaspina, miraron el horizonte de sus especialidades científicas y decidieron embarcar para cruzar esa línea y descubrir lo que había tras la última frontera.

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