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Antonio Pigafetta, la historia contada desde un manuscrito

retraro de Antonio Pigafetta

Biografía de Antonio Pigafetta

No se tiene muy clara la fecha de nacimiento de Antonio Pigafetta, aunque algunos cronistas e historiadores la ubican entre el año 1480 y 1491. Lo que si se tiene claro es que el conquistador es de origen italiano, más específicamente de Vicenza.

No son muchos los datos que se tienen sobre su vida previa y sólo se conocen los hechos que formaron parte de la historia. Lo que se puede recopilar de su vida anterior a la conquista es que era un caballero perteneciente a la Orden de San Juan de Jerusalén.

Además, acompañó a monseñor Francesco Chieregati y formó parte de su comitiva. Esto ocurriría cuando monseñor, frente al rey don Carlos, fue nombrado nuncio apostólico de su Santidad el papa Adriano VI.

Antonio Pigafetta, su vida previa a la conquista

Como mencionamos al principio es poco lo que se conoce acerca de los primeros años de vida de Pigafetta. Lo que se sabe con certeza es que nació en Vicenza, Italia en el Véneto en el seno de una familia proveniente de Toscana.

Algunos de los datos compilados indican que su padre pudo haber sido Mateo Pigafetta, un noble caballero cuyo abolengo ha perdurado por generaciones. Se dice que pudieron ser extremadamente cultos, una familia relacionada con los intelectuales más destacados de la Italia del Quattrocento.

Antonio Pigafetta fue criado en un entorno culto y bastante religioso, su educación lo ayudó a servir a la Orden de San Juan. Esta Orden era la designada para evitar y reprimir los ataques turcos de Solimán el Magnífico.

Tal vez en este primer contacto con la Orden católica fue donde se le confirió el título de caballero de Rodas. Y que con mucho orgullo empleó para redactar el encabezado de su manuscrito.

Concesión del título de caballero de Rodas

Son dos versiones las que existen en cuanto a la concesión de este título. Una de ellas es que, ya lo ostentaba antes de emprender viaje y la segunda es que se le concedió a su regreso de este. Esto último sería en el mes de octubre de 1524 cuando se reunió con el maestre Villiers de L’Isle Adam.

Aunque, al parecer la primera versión es la verdadera, deduciéndose por la relación fraternal que había entre Magallanes, caballero de Santiago y Pigafetta, caballero de Rodas. Mientras se encontraba al servicio de la Orden, Antonio Pigafetta pudo adquirir conocimientos marineros, así como habilidades en la manipulación de armas.

Imagen de Magallanes luchando en Mactan sin Antonio Pigaffeta.
Magallanes luchando por su vida, Fuente https://arrecaballo,es

Sus inicios en la expedición de Magallanes

El joven Pigafetta llegó a Barcelona, España en 1519 acompañado de monseñor Francesco Chieregati en la búsqueda de otros horizontes. Monseñor resultaría ser el que el joven necesitaba para encontrar una ocupación digna.

Posteriormente y por recomendaciones del propio nuncio, Pigafetta se relacionó con las altas esferas de la Casa de la Contratación. De esta manera le sería más fácil incorporarse a las fuerzas de Magallanes, que por aquel entonces aún se estaba formando. Esta partiría del puerto sevillano en septiembre del mismo año constituida por cinco navíos en total.

Sus nombres eran la Trinidad, Concepción, San Antonio, Santiago y Victoria. Algo que no se logra entender es, por qué debido a su gran preparación, aparece en los registros como “sobresaliente”, sin empleo fijo. Ya que su preparación y conocimientos lo habrían colocado en un rango superior de responsabilidades.

Funciones dentro de la nave 

 Antonio Pigafetta fue enviado a bordo de la Trinidad como criado de Magallanes. Esto seguiría así hasta la muerte de su capitán en Filipinas, específicamente en la isla de Mactán, quedando a cargo de la nave, Juan Sebastián Elcano.

Retrato  de  Juan Sebastián Elcano
Retrato de Juan Sebastián Elcano

Desde ese momento y hasta su regreso a España, no se tiene claro si estuvo a cargo de alguna misión precisa. O si, simplemente se dedicó a ayudar cuando era conveniente.

El 6 de septiembre de 1522 la embarcación Victoria arribó al puerto de Sanlúcar de Barrameda. En ella llegaron sólo dieciocho tripulantes, de los doscientos sesenta y cinco totales que partieron en un principio. Esta información es según Martín Fernández Navarrete quien publicó la lista completa de la tripulación.

En el documento se evidenciaban los nombres, categorías, patrias, además de la distribución por naves. El número final arrojado era de doscientos treinta y nueve en el puerto de Sevilla. A ellos se les unirían veintiséis hombres más que embarcaron en el puerto de Tenerife, dando un total de doscientos sesenta y cinco. El mismo número de los registros.

Rencillas entre Elcano y el joven Pigafetta

Con un aspecto fantasmal, hambrientos, con la piel tostada, sin fuerzas ni energías, nada que ver con el primer día de la expedición. Sin embargo, dieron vestigios de las riquezas y tesoros que albergaban las Molucas. Maravillado por el gran esfuerzo realizado por los que quedaban, los dieciocho supervivientes, Gonzalo Fernández de Oviedo lo pone de manifiesto.

Elcano y Pigafetta no eran los mejores amigos y existían rencillas entre ellos durante su viaje. Una vez estando en España, primero en Sevilla para finalizar en Valladolid, estos sentimientos de rencor y odio vuelven a aflorar. El sentimiento salió a relucir cuando Elcano olvidó a Pigafetta cuando recibió una cara del Emperador.

En esta le pedía que se apersonara junto con dos de sus hombres más cuerdos y razonables. Elcano entonces, llegó con Francisco Albo, un personaje bastante cualificado para representarlos en la comisión informativa. Este reconocimiento no podía ser otorgado a Fernando de Bustamante, extremeño que hizo trabajos de barbería durante la expedición.

Bustamante fue la persona llamada a acompañar a Elcano cuando claramente ese puesto era de Antonio Pigafetta por su gran preparación. Aunque esto no quedó así y el joven no hizo esperar su venganza.

La venganza de Pigafetta

El joven se trasladó a la Corte por su cuenta y mandó a entregar al Emperador su manuscrito con carácter de urgencia. Pigafetta aprovechó toda la información recopilada durante la expedición para escribir sus notas. El manuscrito estaba escrito completamente en italiano y quizás tenía una que otra palabra en español.

El documento original sería entregado a Pedro Mártir de Anglería, quien se hizo cargo de la nueva redacción para hacerlo llegar al Papa. Sin embargo, este preciado documento se extravió en el año 1527 cuando sucedió el Sacco de Roma, en manos de las tropas españolas.

Entrevista con don Carlos y los confrontamientos

El secretario personal del Monarca, Maximiliano de Transilvania asistió a la reunión entre don Carlos y Pigafetta, gracias a esto hubo otro testimonio fidedigno. Así se confirma la existencia del primer borrador del manuscrito desaparecido. Maximiliano de Transilvania, estando en Valladolid envió una carta al cardenal de Salzburgo.

Esta se publicó en latín para el año 1523 bautizado con el nombre De Moliccis Insulis. La entrevista no sólo se limitó a la entrega del documento. Ya que, en muy poco tiempo, don Carlos ordenó a la Sala del Crimen abrir una investigación contra Elcano. Para ello se citaron a varios testigos para dar su declaración.

A la llegada de las fuerzas a Valladolid hubo muchas tensiones y confrontamientos. Primero, las acusaciones de Antonio Pigafetta contra Elcano y segundo, la campaña para desprestigiar a Magallanes por su fuerte temperamento. Estos hechos fueron la causa de un sin número de rebeliones violentas suscitadas en la bahía de San Julián.

Elcano se puso de parte de los amotinados en la bahía de San Julián y esto es muy comprensible porque los encausados eran españoles. Elcano, a la salida de Canarias veía con buenos ojos el nombramiento de Juan de Cartagena como persona conjunta porque no aceptaba las órdenes de Magallanes.

Las funciones de Magallanes y Cartagena

Estos dos personajes, tanto Magallanes como Cartagena tenían las mismas responsabilidades y atribuciones. Las fuertes fricciones y la intransigencia del capitán general fundamentaron los hechos ocurridos en San Julián. Elcano, con su conducta apoyó el pleito de los insubordinados.

Juan de Cartagena tras su rebelión.

Antonio Pigafetta poseía una ciega admiración por Magallanes por lo que no pudo entender cuáles eran los motivos de esta rebelión. No hubo momento durante el pleito, en el que Pigafetta no intentó limpiar la imagen de Magallanes aún después de muerto.

Estas razones ayudaron a que el cronista no se sintiera bien en España, yéndose a Lisboa para explicarle al rey don Juan todo lo que vio. No existen pruebas concretas de que Pigafetta hubiese entregado otro manuscrito al soberano portugués. Tuvo que ir nuevamente a España para luego viajar a Francia para entrevistarse con la madre del rey Francisco I.

En 1523, de regreso de su breve viaje realizado por las Cortes europeas, volvió a Italia. Desde ese momento, iniciaron sus visitas a personajes importantes tanto cultural como económicamente.

Pigaffeta y su nuevo manuscrito

Pigafetta fue animado, en la Corte de los Gonzaga de Mantua, a que redactara minuciosamente un manuscrito con toda la información recolectada. Además, podría aportar todas las experiencias personales para luego imprimir su obra.

En 1524, se le da un privilegio por 20 años otorgado por el Senado de Venecia, para conservar los derechos de autor. Los Dogos venecianos lo autorizaron, pero no lo ayudaron económicamente y esto último es lo que Pigafetta realmente necesitaba para poder costear los gastos de edición.

La Orden se trasladó temporalmente a la localidad de Montesori gracias a que la isla de Rodas fue invadida por los turcos. Es allí donde Pigafetta pudo visitar al gran maestre de la Orden, Filippo Villiers de L’Isle Adam. Este lo incitó a continuar con su publicación y además le brindó ayuda económica.

Los últimos años de la vida de Antonio Pigafetta, al igual que su vida previa a la expedición de Magallanes no son muy claros. Lo que se pude deducir es que probablemente volvió a incorporarse activamente en la Orden y según algunos biógrafos su muerte data del año 1534.

La personalidad de Pigafetta  

La personalidad y carácter de este personaje no es muy difícil de adivinar. Por lo que se sabe, era un hombre extrovertido y de temperamento alegre, valiente y animoso. Posee una gran dotación de habilidades diplomáticas, se trata de una persona con la que se puede conversar fácilmente.

No es para nada simple, ya que sus temas de conversación se encuentran cargados de conocimientos profundos y serios, además de gozar de buena salud. No sólo debemos destacar sus estupendas habilidades personales, sino que también debemos hablar de las espirituales.

Pues Pigafetta fue un profundo creyente con una fe fortalecida, en ocasiones sus ideas rondaban lo místico. Pero para las situaciones vividas durante su viaje lo anterior es de esperarse. Fue un gran amigo y compañero fiel, tanto que los enemigos de su jefe, Magallanes, también se convirtieron en sus enemigos.

 Era seguro de sí mismo, poseía una cultura muy superior a la media y tuvo una participación sobresaliente del resto de la tripulación. Era vanidoso y narcisista siendo el primero en aparecer en los acontecimientos más importantes.

El protagonista siempre

La vanidad de Antonio Pigafetta era tan grande que, cuando explicaba y describía una situación límite como alguna matanza, en el relato aparece él solo. Como todas las personas con defectos no se deben opacar sus cualidades y habilidades destacadas. Su valiosa obra ha permitido conocer cómo fue la vida de los protagonistas que dieron la vuelta al mundo.

Cómo héroes, Magallanes, Pigafetta y Elcano actuaron en conjunto con sus acompañantes y con un mismo objetivo, servir a España. Aunque provenientes de tres naciones distintas, Portugal, Italia y España su labor superó las expectativas de lo que hasta entonces se había visto.

Tres años parece poco, pero es mucho tiempo si tomamos en cuenta el hecho de vivir en una nave a vela. En la cual un hombre curioso y temerario anota el día a día de todo lo que ocurre en su viaje por el mundo. Es precisamente esa actitud curiosa lo que permitió conocer con una gran exactitud lo que sucedió durante el primer viaje alrededor del mundo.

Detalles en su obra

Aparte de su personalidad, hay que reconocerle al Pigafetta su gran capacidad de observación, puesto captó hasta el más mínimo detalle de su aventura. Su curiosidad fue más allá de sus ojos, ya que obtuvo datos etnográficos y lingüísticos gracias a su relación con los nativos.

Este hombre poseía grandes conocimientos literarios, artísticos y científicos. Tenía un gran espíritu religioso que refleja a través de su pluma. Muchas especies de fauna y flora como peces, plantas, cuadrúpedos, pájaros, semillas, etc, todo esto está descrito con una enorme cantidad de detalles.

Se podría pensar que sus descripciones forman parte de una mente fantasiosa, sin embargo, estudios actuales de zoología demuestran que es totalmente real. Pigafetta no utilizó un lenguaje técnico para describirlos, más bien usó palabras realistas y muy claras con un vocabulario ordinario.

Algo similar ocurre cuando describe a los aborígenes sudamericanos, ya que lo hace de una manera que pareciera salida de un texto de mitología. Con su pluma, Pigafetta logró plasmar detalladamente los productos que consumían y la manera de hacerlo, ya fueran arbustos, semillas, árboles o especias.

Elementos destacables

Otro aspecto importante de su obra es la etnografía ya que el autor aporta los datos que obtuvo durante su convivencia con los aborígenes. Son varios elementos importantes que destaca a lo largo de su crónica como la descripción de las viviendas indígenas y un ajuar que las adorna.

El lujo de ciertos caciques fue otra situación que llamó la atención de Antonio Pigafetta porque la pobreza del resto de la población era evidente. Los primeros eran venerados de una forma casi sagrada, y otro hecho particular eran los grandes rituales funerarios al morir un noble.

Aunque, próximos a los pasajes que describen el entorno de lujo en el que vivían algunos caciques, se contaba otra historia. En otros ambientes predominaban el salvajismo, la crueldad y el canibalismo. Al mismo tiempo, Pigafetta sintió curiosidad y demostró un gran interés por los métodos curativos de los indígenas.

Así como también sobre la sintomatología de las enfermedades, algunos de estos datos los obtuvo de mano propia por sus experiencias vividas. Otras informaciones en cambio provienen de los aborígenes a bordo de las naves. Hay que decir que su espíritu religioso no le impidió describir minuciosamente escenas sexuales con la mayor naturalidad.