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Tras la última frontera

LA VIDA A BORDO DE UN BARCO DEL S. XVI

La vida a bordo de los barcos renacentistas era rutinaria, dura y jerárquica. Desde el paje hasta el Capitán, tenían que cumplir y sufrían las mismas penurias. Hoy vamos a vivir un día junto a ellos.

El día a día a bordo

El contramaestre por la mañana revisaba el aparejo y pasaba las órdenes para su mantenimiento al carpintero. Se destinaban los trabajos de limpieza en las cubiertas a dos marineros y el carpintero ocupaba gran parte del día en mantener el casco en la bodega, por debajo del nivel de flotación.

La vida a bordo de la nave era tan dura que cuando llegaban a tierra y apesar del peligro todos querían desembarcar.
Vasco de Gama desembarcando de sus naves.

Esta parte era la más afectada en las navegaciones y siempre se filtraba agua a la sentina. En ésta se tenía que trabajar con la bomba de achique a lo largo de las 24 horas del día. Para poder realizar esta tarea se turnaban cada tres horas, dos hombres para poder sacar el agua.

Su flotación dependía enteramente del lastre que consistía en piedra y arena. El peso del lastre cambiaba con respecto a la carga, aumentando cuando bajaba y disminuyendo cuando aumentaba.

Caundo se encontraban en navegaciones largas, el peso de la nave disminuía por el consumo de los viveres. Para poder equilibrar la flotabilidad utilizaban como lastre barriles llenos de agua de mar.

¿Cómo era la alimentación en una nave renacentista?

La alimentación para marineros y soldados hacía la vida a bordo bastante difícil. Ésta consistía en galletas o bizcochos, tocino, bacalao, queso, arroz, habas, garbanzos, aceite de oliva y vinagre, verduras frescas, ajos, cebollas, huevos, pasas, almendras y azúcar.

Los marineros bebían agua y vino. La galleta o bizcocho era una pasta de harina de trigo que solía guardarse en toneles. Sin embargo lo normal era que el bizcocho se ablandará y se pudriera. Cuando escaseaba a los trozos sueltos, llamados mazamorra, se les añadía aceite, ajo y agua con lo que se confeccionaba un guiso.

La alimentación en los barcos y expediciones españolas desde el siglo XVI

Cuando la mazamorra estaba podrida y agusanada se solía cocinar con ella una sopa que era comida para la noche. La alimentación de un marinero consistía diariamente en bizcocho y dos pintas devino al desayuno, carne cuatro días a la semana y los otros tres bacalao. Otros dos días también tomaban una mezcla de arroz y garbanzos, además de aceite de oliva y vinagre.

En caso de tormenta la vida a bordo se complicaba sobre manera… Era peligroso encender el fuego se cambiaba la ración de carne por una de queso, agua y vino. Merecen una explicación aparte debido al estilo de navegación de la época que consistía en costear todo el tiempo que fuera posible.

Se solía guardar en el barco una cantidad mínima de agua potable suficiente por un consumo de pocos días. Pues se contaba con la posibilidad de abastecerse de agua de la costa.

Cuando faltaban lo víveres la vida a bordo se convertía en un transito hacía la desesperación y la muerte.
Con la falta de los víveres la vida a bordo se tronaba casi imposible.

El vino, ya era otro asunto, en cambio constituía una parte importante de la carga. Pues era la única fuente segura de agua potable, utilizándose también como vinagre para cocinar y conservar el agua potable. También era una mercancía a canjear.

Los marinos dormían en los entre puentes sin distinción de su cargo oficiales y curas incluidos. Menos el capitán que contaba con su recámara.

La rutina diaria

Después de las oraciones, los marineros tomaban un desayuno para luego continuar con sus maniobras. El Capitán y el piloto se reunían en la recámara del capitán. El escribano se bajaba a la bodega para subir las provisiones para el día, tomando nota en la bitácora. Según terminaba la reunión con el Capitán, el piloto hacía sus cálculos y entregaba las órdenes al contramaestre para las maniobras en cubiertas y en los palos.

El timonel dependía directamente de el Piloto, en la copa del palo mayor siempre había un vigía turnándose cada hora para poder reconocer tierra.

Disciplina y castigos a bordo

A las 12 del día se efectuaba las mediciones de la latitud, información imprescindible para conocer la posición del barco y para tomar decisiones importantes. Ésta medida podría tomarse solamente con cielo despejado y al mediodía midiendo la altura del sol y a media noche. Por la noche se medía la estrella polar, solamente en el hemisferio norte, a lo largo del día el Capitán administraba la justicia abordo y la gama de los castigos es muy extensa y dependía de la gravedad de los delitos.

Robos, riñas, embriaguez negativa de obediencia insultos falta el respeto a los oficiales los delitos más leves se castigaban mandando los al carajo por unas tres horas o pasar un breve tiempo encadenado en el cepo. Los delitos más graves eran sancionado con un castigo particularmente temido entre los marineros…. El azote, el culpable con el torso desnudo era apoyado en un cañón o en el cabestrante y siempre en presencia del oficial recibía el látigo en el número decidido por el Capitán.

Por último, el paso por la quilla era el castigo más espantoso que consistía en pasar al condenado de un lado a otro del barco bajo el agua. Tenía suerte si era capaz de salir de allí vivo y si se daba el caso, sería herido muy gravemente por las astillas de la madera o las conchas fijadas sobre el casco.

La religión y los marineros

La religión y la espiritualidad de los marineros de la época tenía un papel importante. El día empezaba con un paje cantando los buenos días y las oraciones, terminando con otro paje al anochecer cantando las buenas noches.

El cura de cada barco oficiaba misa cada sábado al anochecer. Además de en todos aquellos momentos importantes que la expedición vivía. A modo de ejemplo, en la nao Victoria, se oficia la misa para celebrar los descubrimientos más importantes tales como la entrada al estrecho de Magallanes y la salida al pacífico.

Cabe destacar el hecho de que debido ala escasez de provisiones y a las dificultades en la navegación era costumbre no celebrar las festividades católicas a lo largo de la navegación. No se cumplía con los deberes religiosos tales como honrar a los difuntos, sin embargo ,estas celebraciones se retomaban cuando los tripulantes estaban entierra.

Por ejemplo, el día de pascuas de 1520 se celebró en la bahía de San Julián con una misa y el de 1521 en las Filipinas pocos días antes de la batalla de Mactán donde muere el ya español Fernando de Magallanes.

Fernando de Magallanes luchando su última batalla en Mactan.
Escena de la batalla de Mactan, en la que Fernando de Magallanes moriría.

Los rangos en los barcos renacentistas

Para poder explicar de una manera más visual seguiré usando cómo ejemplo la nao Victoria. Los cargos que tenían los tripulantes en los barcos renacentistas:

El Capitán de la nave

Capitán, tenía el mando del barco y sus tareas eran básicamente dos, la toma de decisiones y la administración de la justicia. A bordo el Capitán era también el representante de la corona española frente de los nativos de las nuevas tierras y de los nobles y oficiales de los países que se iban recorriendo y descubriendo.

El Capitán era el encargado de la justicia a bordo
El Capitán era el encargado de la justicia a bordo

En las expediciones con más de un barco, el Capitán General tenía la responsabilidad de toda la expedición.

El Piloto

La vida a bordo para el piloto no era fácil. Él era el encargado de la navegación y era una persona instruida tanto en letras como en matemáticas. Éstos conocimientos eran básicos pues precisaba a manejar las cartas y los instrumentos de navegación náutica.

Flota española de galeones que zarpa de las costas de Cartagena de Indias una vez el Piloto ha hecho sus cálculos.
Flota española zarpando de las Américas. Un error del Piloto en sus cálculos podía ser fatal para la expedición. Autor Peter Denis

Tan sólo recibía órdenes de rumbo del capitán y después de haber calculado la ruta entregaba las órdenes de maniobra al contramaestre y al timonel.

En la flota española de indias, desde 1503 debía pasar un examen en la casa de contratación de Sevilla. En la nao victoria el piloto era Francisco Albo.

El Contramaestre

El contramaestre era responsable de la marinería, especialmente de dirigirlos en las maniobras según las órdenes del piloto. Además se ocupaba del mantenimiento del aparejo de la nave para que estuviese en las mejores condiciones posibles.

El de Contramaestre era uno de los cargos más importantes en los barcos, teniendo relaciones constantes con la tripulación Juan Sebastián Elcano que termina siendo el capitán de la nao victoria empieza el viaje como contramaestre de la nao concepción.

El interprete

El intérprete en los viajes de los descubrimientos tenía un papel importante. El cargo de intérprete normalmente recaía sobre un esclavo o nuevo subdito. Éste ayudaba en las relaciones con los indígenas, generalmente siendo el primero en dejar el barco a entrar en contacto con los nativos. Enrique de Malaca como esclavo de Magallanes sirvió de intérprete en la expedición.

El escribano

En cada barco iba un responsable de tener las cuentas de los gastos diarios y también de los recursos que se iban utilizando. El escribano llevaba el registro de los canjes realizados con los indígenas, tenía las llave de las escotillas que daban acceso a las bodegas. Ésto también le ponía en riesgo, pues muchos estaban dispuestos a quitarle las llaves para poder mejorar con un bocado su vida a bordo.

El carpintero

El carpintero era uno de los cargos más importantes a bordo. Se ocupaba de mantener continuamente la estructura de la nave, siendo el responsable del calafate o de las reparaciones del barco en navegación y en tierra. Usaba para su labor estopa y brea, así como las herramientas típicas del oficio del carpintero de ribera.

Marinero

Con el término de marinero se definían a todos los tripulantes sin cargo especial en el barco. Estos cumplían con las órdenes del contramaestre en las labores de maniobra del barco. Entre los marineros, los más expertos servían de timonel, dependiendo directamente en el piloto.

En el medioevo solía ser gente común que empezaba su carrera como grumete o paje.

El cura

En cada barco había un cura y éste tenía la responsabilidad de entregar la doctrina a la tribulación. Aunque también tenía otras misiones, era el encargado de negociar durante las peleas o discusiones. Además hacía de psicólogo y cuidaba a los enfermos.

Grumetes

Los grumete eran jóvenes que querían aprender el arte de la navegación y servían como ayudantes en las maniobras. Los pajes eran muy jóvenes y se destinaban a la limpieza y aseo de la embarcación. Su objetivo era aprender el oficio de marinero para optar a plazas de grumete cuando tenían más edad. A su vuelta a Sevilla, uno de los 18 tripulantes de la nao victoria había salido como paje y vuelto como marinero.

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