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Tras la última frontera

¿QUÉ ES UNA NAO?

La nao fue la embarcación que permitió los grandes descubrimientos que por todo el mundo realizaron españoles y portugueses. Éstas se hicieron muy características por la disposición de sus velas y su capacidad de carga.

La nao fue la reina de la navegación de exploración y muy especialmente de la comercial de larga distancia. Los portugueses empezaron antes con el uso intensivo de estas con sus naos de indias.

Pero como todos sabemos, donde hay comercio hay piratas y con ellos se va reforzando las piezas de artillería que las naos llevaban. Ésto provoco que se tuviera que dedicar un gran número de hombres (Artilleros), pertrechos y espacio en cubierta a estos fines. Lo que acabaría desembocando con un aumento de las cubiertas y su tonelaje.

¿Cómo eran las Naos?

La nao se ha confundido con otras muchas naves de la época, pues la palabra nao se uso de manera genérica como hoy usamos la palabra barco. La Nao estuvo en servicio desde el siglo XIV hasta principios del siglo XVII.

Estas se pueden considerar una evolución de otro tipo de nave muy popular en la edad media, las cocas. De las cocas tomaría ciertos elementos como son su casco redondeado, el castillo de popa o el timón en el codaste. Además se incrementó el número de palos, la carraca y se le dotaría de su primer bauprés el cual salía del castillo de proa.

Se ve el bauprés del Santísima Trinidad y se describen las piezas que lo componen
Bauprés del Santísima Trinidad. En lo básico similar al de las naos.

Un detalle importante es el de las velas, pues existe mucha confusión sobre la forma de éstas, no dudéis, eran cuadradas. Las carabelas usaban las velas latinas de corte triangular. Otra diferencia venía dada por la altura del francobordo, la cual era mayor en las naos.

Esquema de un barco en el que se distingue el calado, la línea de flotación, el francobordo y el puntal.
En este diagrama podemos ver que es el francobordo de una nao

También es destacable que la proporción entre la eslora y la manga era casi idéntica a la de la carraca. Lo cual daba lugar a muchos confusiones. Las Carracas tenían el casco reforzado con cintones y bulárcamas.

En la imagen se ve la sección del casco de un navío español con tres bulárcamas como las que tenían las carracas del siglo XVI
Tres bulárcamas en color marrón oscuro con que reforzar el casco. Autor Rowanwindwhistler

El tonelaje que de estas naos fue aumentando con el paso de los años, llegando a las 500 toneladas. Seguro que habrás oído hablar de la nao Santa María o la Victoria. Para que lo veáis de una manera más gráfica vamos a hablar con más detalle de la icónica Victoria.

La nao Victoria

No se si sabréis que existe una reproducción de la nao Victoria, la cual se construyo cuidando todos los detalles. Por eso creo que es un ejemplo único para visitarla y conocer sus características de primera mano.

Dimensiones de la nao Victoria

  • Eslora máxima del casco: 25,90 m
  • Eslora en flotación: 21,21 m
  • Quilla: 16,00 m
  • Manga máxima: 6,72 m
  • Puntal en cuaderna maestra: 3,32 m
  • Desplazamiento máximo: 169,76 tm
  • Calado a proa: 2,26 m
  • Calado a popa: 3,00 m
  • Superficie vélica máxima: 286 m2
  • La altura del palo mayor sobre la cubierta principal: 19,60 m
  • Altura del palo del trinquete sobre la cubierta castillo: 12,25 m
  • Palo mesana altura sobre cubierta tolda: 8,20 m

¿Cómo era la vida en una navegación?

La vida en una nao venía marcada por la mar y las condiciones en la nave, las cuales a día de hoy nos parecerían muy duras. Por eso y antes de entrar en harina, os muestro el vídeo de la navegación de la nao Victoria para ir abriendo boca.

navegando en la nao Victoria

El día a día en la navegación

Como os habréis podido imaginar la vida en una navegación transoceánica era durísima. Estas embarcaciones sólo contaban con una cubierta. a la que se le añadían toldos y sobre cubiertas para intentar mejorar las condiciones del pasaje y tripulación.

Según el diseño de la nao, ésta contaba como mucho con un par de cámaras (habitaciones) que eran bastante pequeñas. Estas cámaras eran para el Capitán o la autoridad de mayor rango embarcada.

La vida en la cubierta de una nao

La vida en cubierta era extrema. Ya fuese por el sol o el frío la tripulación era azotada por igual, quedando debilitada ante el resto de penurias y enfermedades.

Os imagináis una navegación de más de un año y estar mojado casi constantemente. El no poder descansar por que la ola te alcanza en tu breve momento de descanso… Parecería que ir a la bodega sería buena idea, verdad. Pues no tanto, la comida, el agua putrefacta, el calor y las ratas no eran una combinación mejor.

Vídeo sobre las condiciones de vida en una nao.

El espacio era otro problema, pues la cubierta era limitada. La intimidad era algo a lo que se renunciaba al embarcarse. Como mencione antes, se ponían toldos y sobrecubiertas para mejorar un poco las condiciones de la tripulación. Así entre el palo mayor y la popa podían tener sus cofres, baúles y otras pertenencias.

Estos cofres o baúles hacían las veces de navajas suizas. Pues hacían las labores de armario, de mesa para comer o mesa de juego para los pocos momentos de asueto.

Para que os hagáis una idea, por cada persona se podía llegar a los 500 kg de impedimenta. Todo esto hacía que la cubierta fuera un lugar atestado y difícil de transitar. Tanto desorden mermaba la capacidad de maniobra de la dotación ante un enemigo o cualquier otra incidencia.

Todo esto no hacía de la convivencia una cosa fácil, la tripulación tendía a rozar con el pasaje. Creando un mal ambiente entre oficiales y tripulación que si no se manejaban bien solían acabar en motín.

Como se divertían en un buque del s. XVI

La vida en alta mar no era fácil y hacía falta algo de entretenimiento para poder evadirse de las miserias del día a día. Jugar a las cartas o a los dados sobre los baúles era un clásico, pero también había hueco para actividades más folclóricas.

Abordo siempre había sitio para una guitarra, flauta y gente dispuesta a cantar romances. Lo cual solía seguir a una sesión de cotilleos a la cual no todos estaban dispuestos.

La pesca era otra de las actividades que permitían evadir la mente y conseguir la tan preciada comida. En los viajes que coincidían con personal religioso, éstos aprovechaban los libros que llevaban para leer historias de caballería y poesía.

Condiciones higiénicas en los barcos del siglo XVI

Seguro que no nos sorprende a ninguno si digo que la higiene como la entendemos hoy en día brillaba por su ausencia. El agua dulce era un recurso crítico que no podía desperdiciarse en los baños de la dotación.

Para hacernos una idea, no era difícil encontrarse con miembros de la dotación que no se hubiesen bañado lo más mínimo en más de 90 días. Ésta situación era todo lo que se necesita para que surjan enfermedades como la sarna y el mal olor.

Para poder hacer sus necesidades tenían que usar unas letrinas habilitadas en las bordas. Éstas les obligaban a sujetarse con fuerza para no caer al mar. Ésto no sería resuelto hasta el siglo XVII, cuando se implementaría las tablas con agujeros, a modo de los retretes de los castillos medievales.

Normalmente la proa era para la marinería y el pasaje, mientras la popa se reservaba para la oficialidad y notables. Eso sí, nadie se libraba de tener que compartir espacio con todo tipo de animales: Cerdos, caballos, cabras corderos e incluso gallinas. Estos eran los animales buenos, pero había una contra partida.

Alimañas el gran problema

Las ratas, lirones y ratones se convertían en una plaga y si la navegación se alargaba en un manjar. Eso sin contar a los más pequeños, garrapatas, pulgas, chinches y cucarachas.

La dotación de la nave era consciente de los riesgos a los que se exponían y hacían zafarrancho con bastante regularidad. Incluso hacían batidas en busca de las alimañas. Bastante escasa era la comida como para dejársela a los roedores.

Otro problema añadido eran las aguas grises que se acumulaban en el espacio de casco sobre la quilla. Ahí proliferaban los mosquitos, que no tardaban en transmitir enfermedades tan peligrosas como la fiebre amarilla o el paludismo.

Como conclusión

Parece mentira que estos hombres fuesen capaces de superar tantas adversidades con unos medios tan limitados. Del estudio de la nao y como los marinos vivían en ella vemos que aquellos hombres eran duros de verdad.

Me encanta que existan proyectos como el de la nao Victoria que nos permitan acercarnos a lo que nuestros antepasados vivieron, pudiendo así valorarlos como se merecen. Aunque por mucho que hagamos reproducciones de aquellas naves, las condiciones de navegación no se acercarán mucho.

Creo que cuando conocemos los medios con los que estos hombres tuvieron que lidiar sus hazañas, aumenta la magnitud de su gesta. ¿Crees que existe alguna hazaña comparable en la actualidad a la de los exploradores hispanos del siglo XVI? Déjame tu respuesta en los comentarios.

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