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Sebastián Toral

Índice

    Biografía de Sebastián Toral

    No tenemos constancia del primer nombre que le dieron a Sebastián Toral sus padres, ni si nació libre o esclavo. Lo que sí se sabemos es que los portugueses lo compraron y que más tarde lo venderían a los españoles.

    Fue ya en España donde la valía de Toral fue apreciada y valorada por primera vez. Sus características fueron la inteligencia y la disciplina que mostraba, aprendió a leer y escribir – presumiblemente para estudiar la Biblia – y tomaría un nuevo nombre al bautizarse, Sebastián Toral.

    La era de los descubrimientos

    Los españoles no nos esperábamos un nuevo continente, el impacto que tuvo que suponer el darse cuenta que el Caribe no eran las Islas Molucas fue grande.

    Al poco de llegar a esas nuevas islas, fueron llegando informes de que más allá había fortunas inconcebibles. Esto fue un empujón suficiente para dar un salto al vacío e ir a buscar un nuevo destino.

    El Caribe que se encontró Sebastián toral al llegar desde España.
    El Caribe Conocido por las expediciones de Colón

    Ya en 1516 había llegado al trono Carlos I, el cual supo ver el valor que suponía el continente americano más allá de sus riquezas. Carlos I tuvo claro que el quería integrar en la civilización hispánica al modo Romano y no al modo de sus vecinos de explotación más salvaje. Por todo esto y en poco tiempo américa no tardaría en llenarse de impresionantes ciudades y universidades.

    El color de la piel no importa

    Su majestad tuvo claro que España era una tierra donde el mestizaje y la integración era una realidad aceptada y valorada. Por esto un hombre sólo tenía que ser católico y jurar lealtad a su Rey para poder optar a aquello que su valía le permitiese con independencia de su color. Este pragmatismo sería una constante en esta época.

    Carlos I recompensaría el talento donde se encontrara, sin importar el lugar de nacimiento, la posición social o la raza. En diciembre de 1526, el rey nombró a Francisco de Montejo como «Adelantado» y Capitán General de Yucatán, lo que no sería una tarea fácil.

    Francisco de Montejo y las expediciones del Yucatán

    Montejo llegó cerca de Tulum en el Caribe en 1528, pero fue expulsado por los mayas yucatecos, que eran hostiles a las incursiones españolas en la península. Montejo se reagrupó y lo intentó de nuevo en 1531, esta vez entrando en la península desde el Golfo de México, cerca del actual Estado de Tabasco.

    Monumento a los Montejo en Mérida a quienes Sebastián Toral se vinculo en sus expediciones.
    Monumento a los Montejo en Mérida

    Esta campaña, que duraría unos cuatro años y acabaría en fracasó. Montejo fue acompañado por sólo unos pocos hombres, uno de ellos fue Sebastián Toral, todavía como esclavo. En 1535 Montejo y sus hombres fueron obligados a retirarse una vez más.

    Un hombre valiente es su propio amo

    Aunque los registros son escasos, en una emboscada de los mayas yucatecos, Sebastián Toral salvó la vida de Montejo y este se volvió hacia él y le dijo: «Un hombre valiente es su propio amo».

    Los españoles vieron a los esclavos como un mal necesario, pero no como una condición permanente para construir la Nueva España. Por esta razón, pocas mujeres africanas llegaron al continente de la América española; los conquistadores africanos, en consecuencia, se casaron con mujeres indígenas.

    Montejo era consciente de este imperativo moral. Miró a Sebastián Toral y vio a un católico de buena reputación, una persona alfabetizada en el idioma español, y un hombre que había demostrado su valentía y Toral fue liberado.

    Toral decidió quedarse como conquistador

    Cuando se le preguntó si se quedaría con los españoles o volvería a Europa o África, Toral decidió quedarse con Montejo siempre que pudiera hacerlo en calidad de conquistador africano y Montejo aceptaría la petición de Toral.

    Cuando Montejo regresó a Yucatán en la década de 1540, estableció alianzas políticas con los Xiu, la familia maya yucateca gobernante cerca de Uxmal. De esta manera, a los españoles se les permitió asentarse cerca de las ruinas del abandonado centro ceremonial maya de T’Ho y, a cambio, a los mayas yucatecos se les concedió el derecho a cultivar alimentos europeos (naranjas, limones y limas) y a criar el ganado europeo (pollos, cerdos y vacas) que tanto deseaban.

    Montejo se mostró reticente a dar a los mayas yucatecos caballos o armas de fuego, lo que por otro lado parece normal. De todas formas es interesante el cómo los españoles usaron las frutas, hierbas, especias y ganado para hacer tratos con los pueblos indígenas.

    Montejo fundó así la ciudad de Mérida – las ruinas de T’ho le recordaban las estructuras romanas de la ciudad española del mismo nombre – el 6 de enero de 1542.

    La «conquista» de la península de Yucatán, sin embargo, fue un asunto ambivalente. Algunos mayas acogieron a los españoles; otros se oponían a cualquier inmigración extranjera. Montejo puso la mejor cara en sus informes, reclamando una «pacificación» de toda la península cuando, de hecho, había constantes escaramuzas y conflictos El colapso de los mayas yucatecos cuatro siglos antes de que Montejo llegara, de hecho, fue tan completo que las porciones orientales de la península permanecieron deshabitadas e inexploradas durante cientos de años.

    Montejo Confiaba en Toral para mantener el Yucatán

    La familia Montejo confiaba en hombres como Toral para proporcionar seguridad y mantener la autoridad española en la provincia en desarrollo. En los informes enviados a España, Toral es descrito como un hombre «leal» cuyas acciones en la «pacificación» de Yucatán fueron «heroicas».

    Después de que los españoles se establecieran firmemente en el cuadrante noroeste de la península, Toral trabajó como guardia, protegiendo la ciudad de ocasionales escaramuzas. Se enamoró de una mujer maya y se casaron. (España había legalizado los matrimonios mixtos en 1514.) Tuvo varios hijos, conocidos como pardos, individuos de ascendencia mixta nativa americana y africana.

    ¿Pagar impuestos por ser negro?

    Con toda probabilidad, Toral habría pasado a la historia desapercibido de no ser por la tenacidad de su carácter. En 1574, por ejemplo, el rey Felipe II emitió un edicto exigiendo que los «esclavos» y los «mulatos libres» pagaran un tributo de doce reales al año a la Corona. Toral protestó por el impuesto.
    «¿Por qué debería un héroe de la Conquista pagar este impuesto?» preguntó a las autoridades locales.

    Sí, le dijeron, eres un héroe de la Conquista, pero también eres negro.
    Le dijeron que pagara. No iba a tolerar esto. Si los españoles con los que había luchado estaban exentos de este impuesto, por derecho, la misma exención debería aplicarse a él. Entonces a Toral, se le dijo que lo discutiera con el rey.

    Toral hizo justo eso. Primero, hizo una petición al Virrey en la Ciudad de México. Le dijeron que el asunto debía ser tratado directamente, en persona, en Madrid.

    Si no quieres pagar, díselo al Rey

    Si eso es lo que tenía que hacer, entonces eso es lo que haría. Hizo la petición a los funcionarios de la corte de Madrid. Se le pidió que presentara su caso en persona; se le pidió que viajara a España. Toral se embarcó entonces en el arduo y costoso viaje de vuelta a España. Cuando llegó a Madrid, fue recibido en la corte.

    Se ve a Felipe II tal cual era cuando se le presento Toral con su reclamación sobre los impuestos.
    Retrato de Felipe II

    Explicó que había luchado con los tres Montejos – Francisco Montejo, su hijo y su sobrino – durante la mayor parte de una década. Presentó documentos que atestiguaban su valor y heroísmo en la pacificación de Yucatán. Declaró que era un católico fiel, casado con una mujer maya que se había convertido a la fe, y que era padre de hijos que eran ciudadanos de la Nueva España y que estaban siendo criados obedientes a la Corona y al Papa.

    Toral Hizo un alegato final alegando que los conquistadores africanos no deberían ser tratados de manera diferente al resto de conquistadores españoles.

    ¿Qué creéis que pasó? En 1578 el rey firmó un edicto que establecía que los pagos de tributos exigidos a Sebastián Toral debían ser suspendidos. Se señalaba que Toral :

    «había sido agraviado, porque es digno de recibir muchos favores por el servicio que nos ha prestado, de la manera que queda muy claro en ciertos documentos que se nos han presentado en nuestro Consejo de Indias»

    Edicto de resolución de Felipe II

    El edicto liberaba a la esposa de Toral de la carga de pagar el impuesto – así como a sus hijos una vez que alcanzaran la edad de pagar el impuesto. Los impuestos que Toral había pagado le fueron devueltos, con intereses.

    Conclusiones sobre la vida de Sebastián Toral

    Más de cuatro décadas antes de que los primeros africanos esclavizados llegaran a Virginia, los conquistadores africanos de la América española recibieron pensiones de la Corona por sus servicios.

    La vida de Toral no fue excepcional en ningún aspecto. Desde el principio, los africanos libres y alfabetizados vivieron en la Nueva España, libres de casarse, formar familias, hacer respetar sus derechos bajo la ley y poder vivir en paz. Un hombre que llegó a este hemisferio esclavizado, se ganó su libertad, hizo reconocer y recompensar su heroísmo, pudo viajar de vuelta a Europa y regresar al hogar de su elección, donde fue feliz en el amor de su familia y el respeto de su comunidad.

    Su vida -y las vidas de los otros conquistadores africanos como la de Juan Garrido– no disminuye en modo alguno los horrores de la esclavitud en toda América, pero refuta la falsificación de que existe una única y uniforme historia de la experiencia africana en este hemisferio.

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