Saltar al contenido

Domingo de Soraluce, el más confiado de los Trece de la Fama

Biografía de Domingo de Soraluce

Domingo de Soraluce fue un conocido explorador y conquistador nacido en Bergara, provincia de Guipúzcoa, España, en 1499. Sirvió de 1525 a 1529 como militar en el proceso de conquista de Perú, siendo parte de los Trece de la Fama.

Su papel en las expediciones de Francisco Pizarro fue de gran relevancia en la historia hispanoamericana. Su mención por los cronistas Pedro Cieza de León, Antonio de Herrera y Tordesillas y Juan Anello Oliva es notoria.

Domingo de Soraluce junto al resto de compañeros de los trece de la fama y Pizarro
Domingo de Soraluce

Primeros años de Domingo de Soraluce

Siempre se ha desconocido el verdadero año en que Domingo de Soraluce llegó a América. Se cree que tuvo que antes de 1524, pues para entonces ya se encontraba en Panamá, comenzando el oficio de comerciante con apoyo de Pascual de Andagoya.

Se encargó de apoyar a Andagoya y acompañarlo en una expedición que fracasó para explorar el Mar del Sur. De ello resultó que, para 1526, fuese con Francisco Pizarro en su segunda expedición.

El rumbo tomado fue el que ya había tomado Andagoya con anterioridad, quedando en la isla del Gallo posteriormente. Así fue como llegó a formar parte de los Trece de la Fama, apoyando a Pizarro y sus ideales de expedicionarios.

Acciones de los Trece de la Fama

Cuando el grupo de hombres tomó la decisión de quedarse en la isla del Gallo, comenzaron a darse algunas complicaciones. Todas tenían que ver con el ambiente y las numerosas dificultades que iban surgiendo, la cosa sólo iba de mal en peor.

De esta forma fue como se dirigieron a la isla Gorgona, estando muy cerca del lugar en que estaban anteriormente. Fue en esta nueva isla cuando su suerte cambió y se dio la llegada de la nave de rescate. Era el piloto Bartolomé Ruiz que llegó justo a tiempo.

Domingo de Soraluce junto al resto de sus compañeros en la isla del Gallo
Los trece de la fama en la isla del Gallo

Domingo de Soraluce decidió acompañar a Pizarro para continuar los descubrimientos más al sur. Lograron llegar a Tumbes y luego fueron al río Santa, lo que hizo que explorarán las costas de Perú.

Durante este viaje de los Trece de la Fama, también se dio la fundación de Piura y Trujillo. Todos se sintieron contentos y agradecidos con las tierras que habían descubierto y tomaron la decisión de retornar a Panamá con las riquezas que habían podido conseguir.

La vuelta a Panamá de Domingo de Soraluce

Una vez que se encontraba en Panamá, supieron Pizarro quería ir a la España península así que decidió que se embarcaría con él. Entre sus acompañantes estaba su viejo amigo de los trece, Pedro de Candia.

El hidalgo Pedro de Candia Con su Arcabuz y espada al cinto.
Lamina de Pedro de Candia

A la llegada a España se dieron las capitulación de Tumbes y allí se le nombró a Soraluce como caballero de la Espuela Dorada y regidor de Tumbes, como futura ciudad.  

Al momento de darse el retorno a Tierra firme, tuvo los permisos para llevar con él a 2 esclavos de Guinea. Esto le facilitó el establecerse en Nombre de Dios, lo que fue fundamental para poder independizarse.

Su papel como comerciante en la vida de Pizarro

Luego de tener una mayor estabilidad e independencia, Soraluce logró ser un comerciante reconocido, dejando atrás su faceta militar. Aunque seguía manteniendo conexión con Almagro y Pizarro, se dio cuenta que ser comerciante siempre fue su vocación.

Así fue como, en el tercer viaje de Pizarro, fue el proveedor de insumos de la misma, poniendo todo de su parte para no fallar a su antiguo Capitán. En una carabela llevarán alimentos y animales que facilitarán la expedición y el descubrimiento de nuevas tierras.

Domingo de Soraluce tenía una embarcación propia para aquel entonces. Por tanto, además del respaldo de Andagoya, obtuvo también el del gobernador de Tierra firme, Antonio de la Gama. Todo esto fue de gran utilidad para sus importantes proyectos en los siguientes años.

Protagonismo de Domingo de Soraluce como regidor y alcalde

Para el año 1532, Domingo de Soraluce fue nombrado regidor de Panamá, responsabilidad otorgada por sus antecedentes como militar. Luego, en 1533, se nombró como alcalde de Nombre de Dios, otro cargo muy importante para él.

Se supo que Soraluce alojó a Hernando Pizarro en Nombre de Dios cuando partió de allí hacia España. Este llevaba al Emperador el quinto real, el cual se obtuvo por el de rescate de Atahualpa.

Hernando Pizarro herido en Batalla
Hernando Pizarro herido en Batalla

Encuentro de Soraluce con Juana Ruiz

Dadas las amistades que tenía Domingo de Soraluce con los Pizarro, se animó a alistarse en otro viaje a Perú. Dándose los preparativos para este viaje, conoció a una mujer llamada Juana Ruiz.

Esta mujer era conocida por estar casada con un hombre que se encontraba en Nicaragua, sitio donde debía ir. Sin embargo, esto no detuvo sus amores con Soraluce, siendo completamente pecaminosos para la época.

De esta forma se convirtieron en la comidilla de toda la ciudad, siendo juzgados de distintas maneras. Sin embargo, esto no fue suficiente para que se separaran, continuaron con sus amoríos sin importarles nada.
Comenzaron a formarse como una pareja en concubinato. Juana Ruiz era muy astuta, lograba manipular a Domingo de Soraluce con facilidad.

Aprovechó esto para argumentar que si regresaba a Nicaragua moriría en manos de su esposo. Pues él no le perdonaría el que haya ensuciado su honra de la manera que lo hizo. Una vez que Soraluce supo que la madre de Juana vivía en La Española, la obligó a irse con ella. De esta manera retomó su vida de nuevo y siguió con lo que realmente le apasionaba: ser comerciante.

Soraluce como proveedor de Pedro de Alvarado

Dada la desilusión de Soraluce con Juana y su necesidad de probar cosas nuevas, decidió abandonar a los Pizarro. Esto lo llevó a ser el nuevo proveedor de Pedro de Alvarado, mejor conocido como el gobernador de Guatemala.

Su idea era lograr el mismo nivel de ganancias que obtuvo con los Pizarro, pero no lo pudo hacer exitosamente. Esto lo llevó a recibir grandes cantidades de dinero por parte de Pizarro y Almagro para que desistiera de Alvarado y volviera con ellos.

En Panamá eran sabido los derechos que seguía manteniendo Pizarro sobre Perú. También daban ardua condena a la ambición que mantenía Alvarado sobre lo que Soraluce producía y abastecía. De esta forma se corrió gran riesgo en el que Soraluce pudiera perder toda la mercancía que tenía a Perú como destino.

Dejaron que dos de sus navíos fueran a Perú, con Pizarro como destinatario y comprador, evitándose con ello las pérdidas.

Presencia de Juan Ortiz de Vergara

Una vez que Domingo de Soraluce logró dejar a un lado sus servicios hacia Alvarado, su vida cambió. Continuó con su tarea de comerciante en Perú en compañía de Juan Ortiz de Vergara, su sobrino. Dicho hombre era un mozo que blasonaba a hidalgo, pero no honraba esto con los actos que realizaba.

Mientras recorrían Perú, daba venta a la mercancía de Castilla, lo cual generó muchos ingresos.
Se cree que tras esto, llegaron hasta la Ciudad de los Reyes donde Domingo de Soraluce se encontraba enfermo. Todo comenzó a empeorar, por lo que en 1535 decidió regresar a España en la nave San Jerónimo.

El regreso a España

Antes de dar rumbo a España, Soraluce pidió pasar por Panamá al partir del puerto de Lima. Pero, a finales de 1536, su salud empeoró de forma considerable y decidió redactar su testamento.

Juan de Espinosa fue el escribano de llevar el acto en práctica, lo que le permitiría asegurar su fortuna. Todo esto quiso dejarlo a monasterios e iglesias de España, Panamá y de Nombre de Dios.

Como albaceas se encontraban Pascual de Andagoya y el obispo de Panamá. Domingo de Soraluce esperaba sobrevivir más, pero murió a la altura de las Islas de las Perlas. Así, su cuerpo fue enterrado en Panamá, pero no se dio lo que se esperaba de sus riquezas.

La estafa de Juan Ortiz de Vergara

Aunque existía el testamento, Vergara realizó actos deshonestos sobre los bienes de su tío. Todo fue para lograr apoderarse de ellos y no dar a los otros sus beneficios que, realmente, les correspondían. También hubo engaños por parte Pascual de Andagoya para tomar parte de lo que no le correspondía.

Todo esto fue porque usó el cargo de albacea que tenía para tener control de estas riquezas. Se supo que una prima hermana de Domingo de Soraluce, llamada María de Soraluce, quiso reclamar la herencia. Sin embargo, dadas las condiciones y puntos que atacó Vergara, fue imposible hacerlo.

Confianza desmedida de Domingo de Soraluce

Un punto que jugó en contra de Soraluce es que siempre tuvo confianza en las personas a su alrededor. Aunque muchas fueron buenas, como Pizarro, otras se encargaron de aprovecharse de su buena actitud.
Esto ocurrió con Juana Ruiz, Alvarado, su sobrino Vergara y Andagoya. Todo esto provocó que, incluso luego de su muerte, no fuera respetada su voluntad.

Las consecuencias de todo esto lo llevaron, como se cree, a que tuviese una muerte en medio de la nada. Como comerciante fue uno de los mejores y más demandados para la época, lo cual fue muy recurrente. De esta manera, la vida de Domingo de Soraluce marcó un antes y un después. La historia de Perú y Panamá no sería lo mismo sin que Soraluce protagonizase en ellas.