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Pedro de Alvarado, un conquistador duro y valiente en Centro América

Índice

    Biografía Pedro de Alvarado

    Nacido durante el año 1485 en Badajoz, provincia de Extremadura, España; Pedro de Alvarado fue un adelantado y conquistador español que participó en la conquista de Cuba, así como también en la exploración del golfo de México y las costas de Yucatán; y, además, en la conquista del Imperio Azteca, la cual fue dirigida por Hernán Cortés.

    A Alvarado se le conoce como el conquistador de gran parte de américa central, ya que logro conquistar Guatemala, Honduras y El Salvador. Entre los indígenas se le conocía con el nombre de Tonatiuh, que significa El Sol, esto debido a su larga cabellera rubia y su imponente estatura.

    Pedro de Alvarado fue hijo de Gómez de Alvarado y Messía, comendador de Lobón (Badajoz), y de su esposa Sara Leonor de Contreras, quien era de estirpe noble, aunque de escasa fortuna.

    Alvarado llegada a América

    Pedro de Alvarado, junto con todos sus hermanos, emigraron a las Indias cuando estas estaban recién descubiertas, ahí todos corrieron con diferente suerte. Pedro, quien era un simple soldado, llegó a la isla La Española, actual Republica Dominicana, en 1510 en compañía de 4 de sus hermanos.

    Su primer hogar estando en la isla fue la casa de un tío, quien se llamaba Diego de Alvarado y Messía, y era hermano de su padre. Era un poblador pacifico que había arribado a La Española en el año 1499 y había amasado una pequeña fortuna. Para el momento de la llegada de Pedro, su tío ejercía el cargo de regidor del ayuntamiento.

    Conquista de Cuba

    Para 1511, siendo Pedro de Alvarado de espíritu inquieto, buen soldado y un joven con ambiciones, se alista en la expedición que organizaría el gobernador Diego Velázquez para ir a la conquista de Cuba. Expedición en la que lograría ascender a capitán en 1513 gracias a sus destacadas acciones y méritos.

    Durante la conquista de Cuba, Alvarado obtuvo su primer botín, el cual consistió principalmente en una cantidad no especifica de indios en régimen de encomienda quienes le proporcionaron tributos y servicios personales.

    Expedición a las costas de Yucatán y el golfo de México

    Aproximadamente para el 25 de enero de 1518 partía de la isla una expedición en dirección al prácticamente desconocido nuevo continente, al mando de Juan de Grijalva, la expedición recorrió las costas de Yucatán, Cozumel, y una gran parte del Golfo de México.

    Pedro de Alvarado participó en esa expedición y estuvo al frente de una nave. En dicha expedición, Alvarado se distinguió y destacó de entre los demás expedicionarios por su valentía, su personalidad temerosa y su actitud riesgosa ante los enfrentamientos con los indígenas. Una característica que siempre le acompañaría en su azarosa vida de conquistador.

    El principal gran fruto de la expedición a México fue, sin duda, el descubrimiento del fabuloso e impresionante Imperio Azteca, cuyos emisarios enviados hicieron contacto por primera vez con los exploradores españoles.

    Un espectacular futuro se abría a los sueños de aquellos españoles, quienes además, consiguieron una buena cantidad de oro con los indios. De esta Alvarado recibiría su parte.

    Las excelentes noticias que dieron los navegantes llenaron de ánimo al gobernador Diego de Velázquez, quien se dispuso a organizar una muy bien nutrida nueva expedición con el fin de adentrarse en el continente a conquistar y tomar posesión de aquellos reinos y tierras desconocidas.

    La conquista de México

    La expedición, que estaba compuesta por 11 buques, 700 hombres entre soldados, arcabuceros, jinetes y marineros; 10 cañones, 15 caballos, 200 indios y varios negros esclavos, zarpó el 18 de noviembre de 1518 al mando de Hernán Cortés.

    Representación Juan Garrido junto las fuerzas de Alvarado
    Representación de Juan Garrido

    En dicha expedición participó Pedro de Alvarado como socio, ya que como dice el mismo en una de sus cartas, él fue con armas, caballos y otras cosas. Además fue como capitán de una nave y tenía gente a su mando. A partir de ahí, Alvarado se convertiría en uno de los principales hombres de confianza de Cortés.

    Cuando arribaron a tierra, Cortés fundó la Villa Rica de la Veracruz. Este asentamiento fue dotado de un cabildo debido a su importancia portuaria, siendo una suerte de cabeza de playa para sus conquistas futuras. Allí, el conquistador se percató de la magnitud y gran riqueza del Imperio Azteca.

    Cortés pactó una alianza con los indígenas Tlaxcaltecas, quienes eran enemigos a muerte de los Aztecas por ser ellos las victimas habituales de los sangrientos sacrificios humanos que los mexicas ofrecían a sus dioses.

    Después de superar varios obstáculos, la expedición de Cortés, conformada por al menos 400 españoles y varios miles de indios Tlaxcaltecas, consiguió entrar en el corazón del imperio Azteca, la gran ciudad de Tenochtitlán, el 8 de noviembre de 1518.

    La ciudad de Tenochtitlán, residencia del emperador Moctezuma, dejó atónitos a los conquistadores españoles, entre ellos Pedro de Alvarado. El palacio del emperador atesoraba incalculables riquezas de oro. Cortés, al percatarse de que los Aztecas le eran un poco hostiles, decide “apresar” a Moctezuma en su palacio el 14 de noviembre.

    Esta acción de Cortés le garantizaría la defensa de su hueste, al tener como “rehén bien cuidado” al emperador, sus súbditos no se alzarían en contra de los españoles. En mayo de 1520, Cortés tuvo que abandonar momentáneamente la ciudad, dejando a Pedro de Alvarado a cargo.

    La tragedia de Tenochtitlán

    Pedro de Alvarado quedó, junto con 80 españoles y sus auxiliares Tlaxcaltecas, en la ciudad para custodiar al emperador. El 16 de mayo, celebraban los Aztecas la gran fiesta de Toxcatl, en honor al temible dios Uitchilipochtli. Sorpresivamente, Alvarado dio órdenes a sus hombres de irrumpir en la ceremonia y matar a los nobles asistentes.

    Este acto sangriento y deplorable quedaría registrado en la historia como “la matanza de Tlatelolco”. La acción de Alvarado dio origen a una gran sublevación de los Aztecas. Alrededor de 30 días estuvieron angustiosamente encerrados los españoles con el emperador Moctezuma.

    El 24 de junio de1520, ya enterado de lo sucedido, llegaba Cortés a Tenochtitlán, encontrándose con el desastre ocasionado por Alvarado. Intentó mediar la paz a través de Moctezuma, pero el resultado fue la muerte del emperador ocasionada por una pedrada lanzada por uno de sus propios súbditos.

    Imagen aérea de como era Tenochtitlan cuando llego herán Cortés
    Capital del imperio mexica

    Encontrándose Cortés con el constante asedio y ataque de los indios, decide emprender la huida el 30 de junio. Ese día también quedaría registrado en la historia, pero sobre todo en la memoria de los españoles. Conocida como “la noche triste”, durante la huida, los indios arrasaron a las fuerzas españolas, muriendo en batalla entre 600 y 700 de ellos.

    Al cabo de unos meses, Cortés reorganizó su ejército y preparo la contraofensiva, llegando de nuevo a la capital y, después de un largo y sangriento enfrentamiento, entra triunfante en la ciudad de los Aztecas, el 13 de agosto de 1521. El imperio azteca había caído.

    La conquista de Guatemala

    El 6 de diciembre de 1523, por orden de Cortés, Pedro de Alvarado sale de México y se dirige a Centroamérica. Sería acompañado por una hueste de 300 soldados, entre arcabuceros, ballesteros, jinetes con sus caballos, mucha pólvora, y unos 1000 indios de diferentes tribus. El objetivo era la conquista y el dominio de nuevas y desconocidas tierras.

    Pese a que gran parte de los nativos guatemaltecos fueron dóciles antes los exploradores españoles y no opusieron resistencia a la conquista, Pedro de Alvarado encontraría su mayor resistencia en el reino Quiché. Los guerreros quichelenses fueron un enemigo duro y difícil de vencer, llegando a frustrar los planes de los conquistadores en varias ocasiones.

    Después de una estratégica alianza con los Cakchiqueles, los españoles lograrían tomar los mayores focos de resistencia. Alvarado finalmente logra controlar a las tribus del territorio, obligando a sus líderes a jurar lealtad a la corona española.

    Tras haber conquistado Guatemala, el ejercito de Pedro de Alvarado siguió hasta Cuzcatlán, territorio que, tiempo más tarde, sería El Salvador. Las batallas libradas en esta zona con los indígenas de la región fueron mucho más intensas que las libradas en Guatemala, obligando a los exploradores españoles retroceder en múltiples ocasiones.

    Es precisamente durante una de estas batallas, en 1525, que Pedro de Alvarado tiene que abandonar el campo y emprender huida, ya que fue herido de gravedad en una pierna. Decide designar a su hermano, Gonzalo de Alvarado, como líder de su ejército. Finalmente, los hermanos lograron conquistar Cuzcatlán al cabo de un tiempo.

    La gobernación de Guatemala

    Pedro de Alvarado decide embarcarse con rumbo a España. El problema era que se había ganado una fama de conquistador temerario y valeroso. Aunque también se le acusó y llevó a juicio por ser cruel y desconsiderado con los indígenas. A todo esto se le sumaban los resentimientos de su hueste, que veía que Pedro se quedaba con la mayor parte de oro rescatado y no repartía justamente las riquezas.

    Para el mes de marzo de 1527, Pedro de Alvarado se encontraba llegando a España, en un barco que había fletado el mismo. Su estancia en España le resultó, por demás, fructífera, pues logró quedar libre de los cargos que se le imputaban, y entabló una amistad con el influyente secretario del emperador, Francisco de los Cobos.

    Por si fuera poco, Alvarado también recibió el título de adelantado y el codiciado habito de Santiago. Contrajo matrimonio con una mujer de ascendencia noble, llamada Francisca de las Cuevas, sobrina del duque de Albuquerque, y, además, logró conseguir ser nombrado Gobernador de Guatemala, lo que sería su mejor triunfo.

    Su sed de ser cada vez más grande lo llevo a tomar malas decisiones

    Pedro de Alvarado era un hombre ambicioso, de poder, con ansias de grandeza. Por lo que, para él, la gobernación de Guatemala no era suficiente. Es así como en 1532 consigue capitular con el emperador una expedición para conquistar islas y tierras no descubiertas en el Mar del Sur.

    Se gastó la enorme cantidad de 100.000 pesos de oro organizando una poderosa armada. Esta estaba compuesta por 12 naves bien dotadas de armamento, con 450 españoles y muchos indios de servicio. Expedición que dejaría a una buena parte de Guatemala despoblada de habitantes españoles.

    El 23 de enero de 1534, se dirige a mar abierto, y después de 33 días de una nada fácil navegación, desembarco en la costa de Ecuador. Sin saber que estas tierras que ya habían sido descubiertas por Pizarro. Desobedeciendo los términos de la capitulación, Alvarado emprende una dura ascensión hacia Los Andes, sometiendo a sus hombres a un sinfín de penalidades.

    Después de 6 meses de frio, hambre y todo tipo de calamidades, se encontraron con el conquistador Diego de Almagro, quien les impidió continuar el paso. Alvarado tuvo que aceptar las duras condiciones que le impuso Almagro, teniendo que malvender su flota. Además la mayoría de los expedicionarios se quedaron en Perú y con el resto de hombres tuvo que retornar a Guatemala.

    Imagen del Conquistador Diego de Almagro de cuando se encontró con Pedro de Alvarado en Quito
    Imagen del Conquistador Diego de Almagro

    La nueva expedición de Alvarado terminó siendo un estruendoso fracaso.

    Los últimos días de Pedro de Alvarado

    En 1536, Pedro de Alvarado recibió una carta de parte de Andrés de Cereceda, diciéndole que necesitaba refuerzos en Honduras. Acompañado por nuevo ejército que había conformado, Alvarado acude al auxilio y derrota al líder indígena Cicumba, lo que les permite conquistar las tierras hondureñas.

    Por este logro, Alvarado fue nombrado Gobernador del recientemente conquistado territorio. Desde ese momento, Honduras entraba a formar parte de la gobernación de Guatemala.

    Tiempo más tarde, Alvarado recibiría otra carta donde se le pedía auxilio. Esta vez la carta era enviada por Cristóbal de Oñate ( padre de Juan de Oñate), quien se encontraba bajo un ataque en México.

    Alvarado viaja hasta la región de Nueva Galicia, actual México, para brindar sus refuerzos a Oñate. Alvarado no hizo caso de las advertencias de Oñate para que procediera con prudencia, dejándose llevar por su instinto temerario, como siempre.

    El 24 de junio de 1541 se presenta ante la fortaleza de los indígenas en Nochistlán, al no poder tomar por asalto la fortaleza, ordena la retirada. Durante el repliegue de los españoles, uno de los soldados tiene un problema con su caballo, el cual cae rodando y atropella en su caída a Pedro de Alvarado, quien queda gravemente herido.

    Es trasladado a Guadalajara donde finalmente le encuentra la muerte a causa de sus heridas el 4 de julio de 1541.

    Otros artículos para entender a Alvarado y Cortés

    Dudas frecuentes sobre Pedro de Alvarado

    Alvarado nació en la localidad de Badajoz, en la comunidad autónoma de Extremadura.

    Pedro de Alvarado nació en el año 1485, si bien no se han conseguido mayores datos.

    Alvarado muere en la localidad centroamericana de Guatemala.

    Don Pedro fallecería un 4 de julio de 1541.

    El 24 de junio de 1541 tras la batalla de Nochistlán, es arrollado por un caballo de uno de sus soldados. Alvarado no podría recuperarse de las heridas y acabaría muriendo días más tarde.

    En 1524, Pedro de Alvarado la fundó la primera capital de la capitanía de Guatemala: Santiago de los Caballeros. Esta se construyo en un principio en Iximché (Tecpán), si bien más tarde en 1527 sería refundada en bello valle de Almolonga como consecuencia de una revuelta indígena.

    Pedro de Alvarado fue un hombre de acción, que con sus virtudes y defectos facilitó la transición de un imperio Mexica al virreinato de la Nueva España. Especialmente destacable fue su papel en la toma de la capital Tenochtitlan y la consolidación de los territorios de Nueva Galicia.

    Don Pedro tuvo una hija llamada Leonor.