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El ejército Azteca y cómo hacían la guerra

Tabla de contenidos

  1. El ejército Azteca y la guerra era mucho más que soldados
  2. Composición de los ejércitos aztecas
  3. La guerra en la sociedad azteca
  4. Fortificaciones en los pueblos Aztecas
  5. Las guerras floridas
  6. Organización del ejército Azteca
  7. Entrenamiento
  8. Estratificación y rangos
  9. La jerarquía de los nobles
  10. Los Aztecas, una sociedad de Sociedades de guerreros
  11. Equipamiento
  12. Campañas y batallas
  13. Combate
  14. Otros artículos sobre ejércitos y pueblos precolombinos

Creo que no se ha hecho justicia histórica a la fortaleza del ejército azteca, pues en muchos textos se les minusvalora por haber sido derrotados por la alianza de los españoles y sus numerosos pueblos enemigos en la región.

Por esto me propongo analizar como era esta organización militar tan íntimamente imbricada en las sociedad Mexica. Eso si, en este artículo no se tocara la llegada de los españoles y sus tácticas de combate, ni como los mexicas intentaron adaptarse.

El ejército Azteca y la guerra era mucho más que soldados

Cuando hablamos del ejército Azteca y como estos hacían la guerra, debemos de tener en cuenta que lo que denominamos como Aztecas engloba a varios pueblos de Mesoamérica. Entre estos el imperio levantado por los Méxicas es el más popular, pero no el único.

Por eso en este artículo vamos a tratar como hacían la guerra los méxicas que eran el pueblo dominante de la tradición Azteca. Veremos como pensaban, como concebían la milicia, sus fuerzas, su armamento y su expansión estratégicas en el periodo Posclásico Tardío de Mesoamericano.

Se hará especial hincapié en la historia militar de la Triple Alianza azteca que involucró a las ciudades estado de Tenochtitlan, Texcoco, Tlacopan y otros estados aliados de la región central de México.

Composición de los ejércitos aztecas

El ejército azteca solían estar compuestos en dos grupos:

  • Los Yāōquīzqueh «los que han ido a la guerra» que eran los plebeyos que constituían una gran parte de sus filas. Estos contaban con una formación militar básica.
  • Los Pīpiltin eran los guerreros profesionales pertenecientes a la nobleza y que estaban organizados en sociedades guerreras a modo de las órdenes militares y se jerarquizaban según sus logros que habían conseguido en batalla.
Se ven en la imagen a algunos de los tipos de guerreros que tenía el ejército Azteca.
Guerreros Aztecas

El estado azteca se caracterizaba por su expansionismo político y el sometimiento de los diferentes pueblos vecinos bajo condiciones draconianas. Este modelo político necesitaba de un ejército Azteca fuerte y ágil, el cual estaba siempre listo.

De hecho era uno de los ejes de esta sociedad, en especial de la Méxica. En el imperio Méxica todos los varones recibían formación militar básica desde una jóvenes. La milicia, la guerra y el valor demostrado eran el único ascensor social permitido para los mācehualtin (la clase plebeya).

Estos logros se medían en el número de cautivos que los guerreros eran capaces de conseguir, entroncando con otro de los pilares de esta cultura Méxica de los sacrificios rituales. Estos prisioneros eran conocidos como māltin y eran el principal motor económico de la religión Méxica.

La guerra en la sociedad azteca

La guerra para los aztecas tenía dos objetivos principales:

  1. Tenía un objetivo político: la subyugación de las ciudades-estado enemigas para exigir tributos, depredar a las ciudades-estado vasallas y ampliar la hegemonía política azteca.
  2. Objetivo era religioso y socioeconómico: la toma de cautivos para ser sacrificados en ceremonias religiosas. Los cautivos vivían en una casa llamada malcalli.

Estos dos objetivos nor permiten entender la forma de hacer la guerra por la sociedad Méxica. La mayor parte de las guerras era principalmente por temas políticos y estaba impulsada por las expectativas de la nobleza azteca (tlahtoāni) que ansiaba un crecimiento económico a través de la expansión.

representación de un tlahtoāni en el ejército Azteca
Tlahtoāni

Además y como hemos indicado antes, era una válvula de alivio de presión social para los plebeyos, pues tenían la oportunidad de ascender en la sociedad a través de las victorias. Por esto, la primera acción de un gobernante elegido era siempre organizar una campaña militar que servía para el doble propósito:

  • Mostrar su habilidad como guerrero y así dejar claro a los pueblos sometidos que su gobierno sería tan duro con cualquier conducta rebelde como el de su predecesor,
  • Proporcionar abundantes cautivos para su ceremonia de coronación. Una campaña de coronación fallida era vista como un muy mal presagio para el gobierno de un tlatoani y podía llevar a rebeliones de las ciudades-estado sometidas por los gobernantes anteriores y a que la nobleza azteca desconfiara de su capacidad para gobernar. Este fue el caso de Tizoc que fue envenenado por los nobles aztecas después de varias campañas militares fallidas.

La palabra en náhuatl por la que los pueblos aztecas denominaban a la guerra era mītl chīmalli, lo que se puede traducir como flecha-escudo.

Fortificaciones en los pueblos Aztecas

Los aztecas no solían mantener un férreo control territorial dentro de su imperio, pero aun así hay ejemplos de fortificaciones construidas por los pueblos aztecas. Algunos de estos ejemplos son:

Las guerras floridas

  • Las fortalezas de Oztuma, donde los aztecas construyeron una guarnición para mantener a raya a los rebeldes chontales.
  • En Quauhquechollan (actual Huauquechula), cerca de Atlixco, donde los aztecas construyeron una guarnición para tener siempre fuerzas cerca de sus tradicionales enemigos los tlaxcaltecas, chololtecas y huexotzincas.
  • Malinalco, cerca de Toluca. En este último lugar, Ahuitzotl construyó guarniciones y fortificaciones para vigilar a los matlatzinca, mazahua y otomíes y para tener siempre tropas cerca del estado enemigo de tarasco, cuyas fronteras también estaban vigiladas y fortificadas, al menos en parte, por ambos bandos.
Plano de la fortaleza de Oztuma. Vía

Diego Durán afirma que las guerras de las Flores (floridas) fueron instigadas por el azteca Cihuacoatl Tlacaelel, a causa de una gran hambruna ocurrida durante el reinado de Moctezuma I, que sólo pudo ser apaciguada por medio de sacrificios humanos.

Como resultado, se firmó un tratado entre Tenochtitlan (la capital azteca), Texcoco, Tlaxcala y Huejotzingo, para realizar batallas rituales que proporcionaran nuevas víctimas. Sin embargo, otra fuente, el cronista Chimalpahin Quauhtlehuanitzin, menciona una Guerra florida anterior entre los mexicas y los chalcas.

Tlahuitzole y el origen de la guerra florida

La crónica del siglo XVI Historia de Tlaxcala, del tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo, contiene una leyenda de un poderoso guerrero tlaxcalteca llamado Tlahuitzole, que fue capturado, pero debido a su fama de guerrero fue liberado.

Representación de una batalla en una de las guerras floridas

Más tarde lucharía con los aztecas contra los tarascos en Michoacán, recibiendo grandes honores. Si bien a la hora de regresar a Tlaxcala decidió morir en un sacrificio. Hubo ocho días de celebraciones en su honor, y luego mató a los primeros ocho guerreros. Aún insistiendo en ser sacrificado, luchó e hirió a más 21 guerreros antes de ser derrotado y sacrificado.

La naturaleza exacta de las Guerras floridas no está bien determinada, pero existen diversas interpretaciones del concepto. Una idea más extendida de las Guerras Floridas es que se trataba de un tipo especial de guerra institucionalizada en la que dos estados enemigos planificaban las batallas mediante acuerdos mutuos con el fin de satisfacer las necesidades religiosas de ambos combatientes de obtener cautivos de guerra para utilizarlos en los rituales de sacrificio.

A esto, hay que sumarle que también servían para entrenar a jóvenes guerreros y permitir la movilidad social. Esta opinión se sostiene en varias citas de los primeros cronistas y también en las cartas de Hernán Cortés.

Retrato de Hernán Cortés trás pacificar a los pueblos méxicas
Retrato de Hernán Cortés

Sin embargo, en los últimos años esta interpretación ha sido puesta en duda por estudiosos como Nigel Davies y Ross Hassig quien argumenta que «el arreglo mutuo» de la institución de la guerra florida es dudoso, y sugiere que ésta fue en realidad un conflicto sostenido de baja intensidad en el que el bando Méxica intentaba desgastar a los tlaxcaltecas para luego poder conquistarlos por completo.

¿Sólo se sacrificaba a los prisioneros?

Aunque Hassig sugiere que las interpretaciones de las Guerras de las floridas han sido exageradas, acepta que los cautivos de estas guerras fueron de hecho sacrificados. Hassig cree que los cautivos de las no eran las únicas víctimas de sacrificio, que dichos cautivos sólo participaban en algunos ritos aztecas y que no participaron en la ostentosa ceremonia de 1487 en la que se dedicó la última forma de la Gran Pirámide de Tenochtitlan.

Los guerreros aztecas estaban entrenados para preferir capturar a sus enemigos en la batalla que matarlos. Este comportamiento se ha citado como una pobre escusa a la derrota de su ciudad-estado a manos de los españoles.

Para asombro de los Méxicas, los conquistadores españoles y sus aliados Tlaxcaltecas realmente intentaron matar a sus enemigos en la batalla. Si bien los guerreros aztecas se adaptaron rápidamente y modificaron sus estrategias a este tipo de guerra y resistieron ferozmente a las fuerzas españolas.

Se ha sugerido que la toma de prisioneros durante estos encuentros militares tendría la misión de infundir el terror en sus adversarios regionales. Los esclavos servían mucho mejor a los intereses de sus captores.

Sacrificio ritual realizado con los prisioneros capturados por el ejército Azteca.
Sacrificio ritual Azteca

El sacrificio de los esclavos capturados servía para que la dinastía azteca gobernante demostrara su poder político y coaccionara a sus ciudadanos hacia ciertas normas sociales. Aunque la religión desempeñó un papel importante, es posible que se le haya dado demasiada importancia, ya que los sacrificios humanos eran también eventos legales, sancionados por el Estado.

¿Cuál era la motivación de las guerras floridas?

Los motivos de estos conflictos aún se cuestionan. Si bien, gran parte de las especulaciones sobre su causa provienen de la creencia de que la superioridad militar azteca era suficiente para haber vencido a sus enemigos si sólo lo hubieran deseado.

¿Por qué entonces se prolongó tanto la violencia? ¿Algún beneficio tendía que haber? Sin embargo, esta supuesta supremacía marcial azteca también está siendo cuestionada en la actualidad. Aunque el valle de Tlaxcala-Pueblan acabó cayendo en manos de la Triple Alianza azteca, es posible que esta región fuera simplemente demasiado resistente para que los aztecas la pacificaran en las luchas anteriores a 1518-19. En la lengua náhuatl se diferencia entre la llamada Guerra de las Flores (xochi yaoyotl) y una guerra real o mortal «de ira» (cocoltic yaoyotl). No está claro si una puede haber evolucionado a la otra.

Organización del ejército Azteca

El ejército azteca estaba organizado en dos grupos.

  1. Los plebeyos estaban organizados en pupilos, calpōlli que estaban bajo el liderazgo de tiachcahuan y calpoleque (dueños de calpulli).
  2. Los nobles se organizaban en sociedades guerreras profesionales. Aparte del Tlatoani los líderes de guerra de los aztecas eran el General de mayor rango, el Tlacochcalcatl (El hombre de la casa de los dardos) y como General más moderno el Tlācateccatl, Cortador de hombres.

Los tlacochcalcatl y tlacateccatl también tenían que nombrar sucesores antes de cualquier batalla para que, si morían, pudieran ser sustituidos inmediatamente. Los sacerdotes también participaban en la guerra, llevando las efigies de las deidades a la batalla junto con los ejércitos.

El ejército Azteca también tenía niños de unos doce años de edad junto con ellos sirviendo como porteadores y mensajeros, esto era principalmente para medidas de entrenamiento.

Entrenamiento

Los hijos de los nobles se formaban en el Calmecac, casa del linaje, y recibían una sofisticada formación en materia de guerra por parte de los guerreros más experimentados del ejército, así como en materias cortesanas y de alta educación como astronomía, calendarios, retórica, poesía y religión.

Imagen de un Calmecac
Imagen de un Calmecac

Los hijos de los plebeyos se formaban en la Tēlpochcalli, casa de la juventud, donde recibían formación militar básica y a veces aprendían un oficio. Los niños de la sociedad azteca comenzaban su formación militar a los ocho años y se incorporaban al ejército a los diecisiete.

Estratificación y rangos

Categorías dentro de los plebeyos

Los plebeyos componían el grueso del ejército Azteca, los de menor rango, eran los porteadores, tlamemeh, que llevaban armas y suministros. A continuación venían los jóvenes, se reconocían por el peinado de copete que llevaban, del telpochcalli dirigidos por sus sargentos los tēlpochyahqueh.

tras estos estaban los plebeyos yaoquizqueh,y por último estaban los plebeyos que habían tomado cautivos, los llamados tlamanih.

La jerarquía de los nobles

Estos se clasificaban según el número de cautivos que habían tomado en batallas anteriores. El número de cautivos determinaba cuál de los diferentes trajes de honor llamados tlahuiztli se les permitía llevar

Además se les permitían ciertos derechos como poder llevar sandalias, joyas, alterar sus peinados, llevar pintura de guerra, llevar flores al campo de batalla, perforarse y tatuarse. Estos tlahuiztli se volvían gradualmente más espectaculares a medida que iban ascendiendo por sus méritos.

Ésto les permitía a los mejores guerreros, destacar y atemorizar a sus rivales en el campo de batalla. A los guerreros de mayor rango también se les llamaba «pipiltin».

Los Aztecas, una sociedad de Sociedades de guerreros

Los plebeyos que destacaban en la guerra podían ascender a la clase noble y entrar en algunas de las sociedades guerreras, al menos en las de las Águilas y los Jaguares. Sin embargo, los hijos de los nobles entrenados en el Calmecac debían entrar en una de las sociedades a medida que progresaban en el escalafón.

Los guerreros podían pasar de una sociedad a otra cuando adquirían suficiente destreza, aunque no se sabe exactamente cómo ocurría esto. Cada sociedad tenía diferentes estilos de vestimenta y equipo, así como estilos de pintura corporal y adornos.

Cuextecatl

Se necesitaban dos guerreros cautivos, reconocibles por su tlahuiztli rojo y negro.

Papalotl

debían capturar a tres guerreros cautivos, este rango llevaba estandartes tipo «mariposa» en la espalda.

Guerreros Águila y Jaguar

Los guerreros aztecas eran llamados cuāuhocēlōtl. La palabra cuāuhocēlōtl deriva del guerrero águila cuāuhtli y del guerrero jaguar ocēlōtl. Aquellos guerreros aztecas que demostraban más valentía y que luchaban bien se convertían en guerreros jaguar o águila tras capturar a cuatro cautivos durante la batalla.

Imagen de un guerrero jaguar del ejército mexica
Imagen de un guerrero jaguar

De todos los guerreros aztecas, eran los más temidos. Tanto los guerreros aztecas del jaguar como los del águila llevaban cascos y uniformes distintivos. Los jaguares se identificaban por las pieles de jaguar que llevaban por todo el cuerpo, y sólo se les veía la cara dentro de la cabeza de jaguar. Los guerreros águila, en cambio, llevaban cascos de plumas que incluían un pico abierto.

Otomíes

Los otomíes eran otra sociedad guerrera que tomó su nombre del pueblo otomí que era conocido por sus habilidades en combate. En las fuentes históricas a menudo es difícil discernir si la palabra otomitl «otomí» se refiere a los miembros de la sociedad guerrera azteca, o a los miembros del grupo étnico que también se unían a menudo a los ejércitos aztecas como mercenarios o aliados.

Los trasquilados

Los trasquilados, Cuachicqueh ,eran la sociedad guerrera más prestigiosa. Sus cabezas estaban afeitadas salvo por una larga trenza sobre la oreja izquierda. Sus cabezas y rostros calvos estaban pintados una mitad de azul y otra de rojo o amarillo. Habían jurado no dar un paso atrás durante una batalla so pena de morir a manos de sus compañeros.

Equipamiento

Armas a distancia

Nahuatl Español
Yāōtlatquitlarma de guerra
TēmātlatlHonda para lanzar piedras
AhtlatlPropulsor de dardos/lanzas
TlatzontectliDardo con púas
MītlFlecha
TetotocamītlFlecha para caza
YāōmītlFlecha para la guerra
Tencualac mītlFlecha envenenada
TlahhuitolliArco
MīcomitlCarcaj

Descripción de las armas a distancia

Ahtlatl: Esta arma pretendía representar al dios azteca Opochtli. El lanzador de dardos azteca era un arma que se utilizaba para lanzar pequeños dardos llamados «tlacochtli» con mayor fuerza y desde mayor distancia de lo que se podía lanzar con la mano.

Los aztecas consideraban este arma sólo podía ser usada por la realeza y los guerreros más selectos del ejército, y solían representarla como el arma de los dioses. Los murales de Teotihuacan muestran a los guerreros utilizando esta eficaz arma y es característica de las culturas mesoamericanas del centro de México.

Los guerreros de la primera línea del ejército azteca llevaban el ahtlatl y entre tres y cinco tlacochtli, y los lanzaban tras las oleadas de flechas y proyectiles de honda mientras avanzaban hacia la batalla antes de entrar en combate cuerpo a cuerpo. El ahtlatl también podía lanzar lanzas, como su nombre indica «lanzador de lanzas».

Tlahhuitolli: El arco de guerra azteca, construido con la madera del árbol de tepozán, medía un metro y medio de largo y encordado con cuerda de animal.

Mīcomitl: El carcaj de flechas azteca, normalmente hecho de piel de animal, podía contener unas veinte flechas.

Yāōmītl: Flechas de guerra con puntas de obsidiana, pedernal, sílex o puntas de hueso. Típicamente emplumadas con plumas de pavo o pato.

Otras no tan conocidas

Tēmātlatl: Una honda hecha de fibra de maguey. Los aztecas utilizaban como proyectiles para esta arma piedras de forma ovalada o bolas de arcilla moldeadas a mano y rellenas de escamas de obsidiana o guijarros. Bernal Díaz del Castillo señaló que la lluvia de piedras lanzada por los honderos aztecas era tan furiosa que incluso los soldados españoles bien blindados resultaban heridos.

Tlacalhuazcuahuitl: Una cerbatana que consiste en una caña hueca que utiliza dardos envenenados como munición. Los dardos utilizados para esta arma se rociaban con las secreciones neurotóxicas de la piel de las ranas arborícolas que se encuentran en las zonas selváticas del centro de México. Se utilizaba principalmente para la caza y no para la guerra.

Armas de cuerpo a cuerpo

Nahuatl Español
MacuahuitlEspada
Cuatōpīlli
Lanza de madera
TepoztōpīlliLanza de metal
TecpatlCuchillo de obsidiana
ītztōpīlliHacha con hoja de piedra
CuauholōlliMaza de madera con final
en forma de bola
MācuāhuitzōctliMaza de madera

Descripción de las armas cuerpo a cuerpo

Macuahuitl: (Madera hambrienta) Esta arma se suponía que representaba al dios azteca Tezcalipoca. Esencialmente es una espada de madera con afiladas hojas de obsidiana incrustadas en sus lados. Era el armamento estándar de los cuadros de élite. También se conoce en español por la palabra taína «macana». Se dice que un golpe de esta arma era capaz de decapitar a un caballo.

Cuahuitl: Bastón de madera dura (probablemente de roble) que recuerda a las hojas del agave en su forma.

Tepoztopilli: Lanza de madera con cabeza ancha y filo de obsidiana.

Cuauholōlli: Arma parecida a una maza, el mango era de madera rematado con una bola o esfera de madera, roca o cobre.

ītztōpīlli: Básicamente un hacha, comparable a un tomahawk, cuya cabeza estaba hecha de piedra o de cobre y tenía un diseño de dos lados, uno de los cuales tenía un borde afilado y el otro una protuberancia roma.

Macuahuitzoctli: Un palo con un pomo en cada uno de sus cuatro lados y una punta puntiaguda.

Huitzauhqui: Esta arma pretendía representar al dios azteca Huitzilopochtli. Es un palo de madera que se parece a un bate de béisbol. Esta arma se utilizaba para ataques cuerpo a cuerpo tal y como estaba hecha, pero en otros diseños se le colocaban elementos cortantes de sílex u obsidiana en sus lados.

Tecpatl: Una daga con una hoja de doble cara hecha de sílex u obsidiana con un elaborado mango de piedra o madera, de siete a nueve pulgadas de longitud total. Aunque habría sido una eficaz arma lateral, esta arma se utilizaba más comúnmente en las ceremonias de sacrificio aztecas, lo que puede indicar que la empuñaban sobre todo los sacerdotes guerreros aztecas.

Armadura y protecciones

Nahuatl Español
ChīmalliEscudo
ācalchīmalliBarco de guerra
ēhuachīmalliEscudo de piel
OtlachīmalliEscudo de caña de maíz
CuauhchīmalliEscudo de madera
YāōchiīmalliEscudo de guerra
IchcahuīpīlliArmadura de algodón/lana
ēhuaquēmitlRopajes de cuero
CuacalalatliCasco
TlahuiztliTrajes ornamentales
de los guerreros
PāmitlEstandare/banderín/guión

Descripción de las armaduras y protecciones

Chimalli: Escudos hechos con diferentes materiales como el escudo de madera «cuauhchimalli» o de caña de maíz «otlachimalli». También existían escudos ornamentales decorados con motivos hechos en plumería, estos eran llamados māhuizzoh chimalli.

Ichcahuipilli: Armadura de algodón acolchado que se remojaba en salmuera de agua salada y luego se colgaba para secar a la sombra para que la sal se cristalizara en su interior. De uno o dos dedos de grosor, este material era resistente a las espadas de obsidiana y a los dardos de átlatl.

Ēhuatl: (literalmente «piel») La túnica que algunos guerreros nobles llevaban sobre su armadura de algodón o tlahuiztli.

Tlahuiztli: Los trajes distintivamente decorados de los guerreros de prestigio y de los miembros de las sociedades guerreras. Estos trajes servían para identificar a los guerreros según sus logros en la batalla, así como el rango, la alianza y el estatus social, como el sacerdocio. Normalmente estaban hechos de una sola pieza de material con una abertura en la espalda y cubrían la mayor parte del cuerpo y las extremidades, además de ofrecer una mayor protección al portador. Fabricado con elementos de piel de animal, cuero y algodón, el tlahuiztli era una prenda muy eficaz para enchular el ichcahuipilli.

Cuacalalatli: El casco de guerra azteca, tallado en madera dura. Tiene formas que representan diferentes animales como monos aulladores, gatos depredadores, aves, coyotes o deidades aztecas. Estos cascos cubrían la mayor parte de la cabeza del guerrero hasta la línea de la mandíbula, el diseño permitía al guerrero ver a través de la boca de los animales y eran exclusivos del tlahuiztli del portador.

Pāmitl: Los emblemas de identificación que los oficiales y guerreros famosos llevaban en la espalda, similares al Uma-jirushi japonés. Con frecuencia eran únicos para sus portadores.

Campañas y batallas

Una vez tomada la decisión de ir a la guerra se proclamaba la noticia en las plazas llamando a la movilización del ejército con varios días o semanas de antelación. Cuando las tropas estaban listas y las ciudades aliadas habían sido alertadas y habían dado su consentimiento para participar en la campaña, se iniciaba la marcha.

Por lo general, los primeros en marchar eran los sacerdotes que llevaban las efigies, al día siguiente marchaban los nobles encabezados por el Tlacochcalcatl y el Tlacateccatl. Y al tercer día partía el grueso del ejército, marchando primero los tenochcas, seguidos por los guerreros de las otras ciudades de la alianza (tepanecas y texcocas) y por último las fuerzas aliadas de otras ciudades, algunas de estas ciudades súbditas también se unían gradualmente durante la marcha al pasar el ejército por sus ciudades. Gracias al eficiente sistema de caminos que se mantenía en todo el centro de México, el ejército marchaba un promedio estimado de 19 a 32 kilómetros por día.

El tamaño del ejército azteca variaba considerablemente, desde pequeños contingentes de unos pocos miles de guerreros hasta grandes ejércitos con decenas a cientos de miles de guerreros. En la guerra contra Coixtlahuacan el ejército azteca contaba con 200.000 guerreros y 100.000 porteadores.

Combate

Las batallas solían comenzar al amanecer, pero a veces lo hacían durante el mediodía. Se utilizaban señales de humo para indicar que una batalla estaba comenzando y para coordinar los ataques entre las diferentes divisiones del ejército.

La señal de ataque la daban los tambores y la trompeta de caracolas quiquiztli que tocaba el trompetista. Por lo general, la batalla comenzaba con disparos de proyectiles. No hay que olvidar que el grueso del ejército estaba compuesto por plebeyos a menudo armados con arcos o hondas.

A continuación, los guerreros avanzaban hacia el combate cuerpo a cuerpo y, durante esta fase, se utilizaba el átlatl, un arma de proyectiles más eficaz en distancias cortas que las hondas y los arcos, y mucho más letal.

¿Quiénes eran los primeros en entrar en combate?

Los primeros guerreros en entrar en el combate cuerpo a cuerpo eran los más distinguidos de las sociedades de Cuachicque y Otontin; luego venían las Águilas y los Jaguares; y por último los plebeyos y los jóvenes sin experiencia.

Hasta que se entraba en el orden de combate se mantenía el rango y los aztecas intentaban rodear o flanquear al enemigo, pero una vez que se iniciaba el combate, las filas se disolvían en una lucha individual cuerpo a cuerpo.

A los jóvenes que participaban en la batalla por primera vez no se les solía permitir luchar antes de que la victoria azteca estuviera asegurada, tras lo cual intentaban capturar prisioneros del enemigo que huía. Se dice que, sobre todo durante las guerras de floridas, los guerreros aztecas trataban de capturar a sus enemigos en lugar de matarlos.

¿Cómo capturaban a los prisioneros?

Para conseguirlo se esforzaban en cortar un tendón o incapacitar a sus oponentes. Esto se ha utilizado como argumento para explicar la derrota de los aztecas a manos de los españoles, pero este argumento ha sido rechazado por muchos historiadores, ya que las fuentes afirman claramente que los aztecas sí mataban a sus oponentes españoles siempre que tenían la oportunidad, y adaptaban rápidamente sus estrategias de combate a sus nuevos oponentes.

Todo esto sin olvidar que las fuerzas españolas eran una minoría en comparación con las de los aliados indígenas de estos como lo fueron los tlaxcaltecas entre otros.

Otras maniobras tácticas aztecas incluían las retiradas fingidas y las emboscadas, en las que pequeñas porciones de las fuerzas aztecas atacaban y luego retrocedían y atraían al enemigo a una trampa en la que había muchos más guerreros escondidos esperando para asestar un golpe definitivo.

Si un enemigo defensor se retiraba a su ciudad, la batalla continuaba allí, pero normalmente el objetivo era conquistar una ciudad, no destruirla. Una vez conquistada la ciudad, se prendía fuego al templo principal, señalando a todos los interesados la victoria azteca. Si los enemigos seguían negándose a rendirse, el resto de la ciudad podía ser quemada también, pero esto era poco común.

Otros artículos sobre ejércitos y pueblos precolombinos

Bibliografía

  • Aztec Warfare: Imperial Expansion and Political Control (188) (Civilization of American Indian S.)  de Ross Hassig