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El ejército Inca

Índice

Breve génesis del Ejército de los incas

Los incas de Cuzco forjaron el imperio más extenso del continente americano, siendo el disciplinado ejército Inca el elemento principal para asegurara la expansión sobre un enorme conglomerado de pueblos andinos de las montañas, costas, junglas y desiertos.

Para asegurar esta movilidad, el imperio inca al igual que el romano, crearía una extensa red de calzadas para poder actuar en cualquier rincón de sus vastos territorios. Eso sí, no sería hasta el siglo XV que el imperio Inca entraría a tambor batiente en la historia mundial gracias al príncipe Tito Cusi Yupanqui.

El príncipe en quechua Tito Cusi Yupanqui venció a los Chancas en la batalla de Yahuarpampa y consolidó el dominio de Cuzco en la región. A partir de este momento la expansión sería constante. Primero bajo Tito Cusi Yupanqu, que en adelante sería conocido como Pachacutec.

A Pachacutec le seguirían su hijo y nieto, pero dicho avance habría sido imposible sin la fuerza de un disciplinado y numeroso ejército a las órdenes del inca.

El soldado Inca

El perfil del soldado inca era el de un soldado de infantería ligera, preparado para desplazarse y combatir en el accidentado relieve de los Andes. Usaba un escudo que era cuadrado y de dimensiones pequeñas para favorecer la movilidad del combatiente y no anclarlo al terreno.

Ejército inca desplegado. El general sobre una litera en el centro de la formación. Autor Pierre Joubert
Ejército inca desplegado. El general sobre una litera en el centro de la formación. Autor Pierre Joubert

Este hecho conllevaba que el ejército inca prefería la lucha individual a las formaciones cerradas propias de una infantería pesada, pero no adelantemos acontecimientos y echemos un ojo a su organización y peculiaridades.

Estructura y particularidades del ejército inca

La disciplina, el valor más importante en el ejército andino

A medida que el Tahuantinsuyo se iba haciendo más grande y poderoso, la superioridad militar de los incas sobre los pueblos vecinos también creció. Sin embargo, en los comienzos del Tahuantinsuyo, solo adelantaban a los pueblos de alrededor en su disciplina, lo que es una ventaja fundamental para un pueblo guerrero.

Un ejemplo de esta disciplina se produjo cuando el Inca Atahualpa, mandó matar a todos los indios que se habían asustado por los caballos durante la visita de Hernando Pizarro.

El ejército incaico estaba dividido en dos masas de maniobra: una variable y otra permanente. La primera estaba compuesto por quienes cumplían su mita o servicio militar. Una vez cumplido, los mitayos volvían a sus labores habituales.

Unidades profesionales y oficiales de carácter permanente

Las fuerzas profesionales incas estaban formadas por los altos mandos del ejército, la guardia personal del Inca
(formada por cañares y chachas) y las tribus que habían alcanzado ese status.

Estas tribus eran los chichas, chuyes, charcas y caracas, que se convirtieron en una casta guerrera profesional, permanente y hereditaria. En cuanto a su estructura, por debajo del Sapa-Inca, el jefe supremo del ejército se encontraba un general en jefe, conocido como Apuquispay.

Todos los capitanes del ejército pertenecían al linaje de los Incas. El ejército se dividía progresivamente en agrupaciones tácticas o unidades de 1000, 100, 50 y 10 hombres, teniendo cada una de éstas un líder o responsable de valía acreditada.

Las fuerzas movilizables o de levas

Sin embargo, en el ejército no se mezclaba a los soldados, sino que todos los miembros de una tribu continuaban juntos en un mismo comando. Cada tribu llevaba el traje propio de su ayllu. En el ejército Inca no había un uniforme militar común a todas sus fuerzas.

A las tribus que tenían malas relaciones, o a quienes formaban parte de facciones diferentes como los hanan y los hurin, se les separaba. Al mantener a los soldados separados por tribus se fomentaba la competencia entre ellas.

Rangos o empleos del Ejército del Inca

Grado o empleo IncaEquivalente actualNúmero de soldados
bajo su mando
Aukaq Runasoldado0
Púkara Kamayöqcastellano0
Runanchaguía0
Qipa KamayöqTrompetero
(trompeta de madera)
0
Chöru Kamayöqtrompetero
(de concha marina)
0
Wankar Kamayöqtamborero0
UnanchayanaqAlférez5
Chunk’a Kamayöqsubteniente10
Piqka Chunka Kamayöqteniente50
Pachaq Kamayöqcenturión100
Warank’a KamayöqJefe de Batallón1.000
KamayöqAlférez o teniente de 2 clase
Apu RandinTeniente Capitán
Hatun Apuq RandinTeniente Comandante
ApuqCapitán
Hatun ApuqGeneral de Brigada4.000-5.000
UnuGeneral de División10.000
ApuskipaqGeneral de EjércitoTodo el Ejército de Campo

Independencia logística de las poblaciones por donde pasaban

Un rasgo que distinguió al ejército inca de sus contemporáneos y de muchos posteriores, fue que, durante las campañas, nunca pedía nada a los habitantes. De esta manera, los Incas se aseguraban de que los lugareños de las zonas por donde pasaba el ejército no incubaran desconfianza u odio hacia el poder. Esto sorprendió mucho a los españoles.

“Y los soldados ni capitanes ni los hijos de los mismos Ingas eran osados a les hacer ningún mal tratamiento, ni robo ni insulto, ni forzaban a mujer ninguna, ni les tomaban una sola mazorca de maíz; y si salían de este mandamiento y ley
de los Ingas, luego les daban pena de muerte; y si alguno había hurtado lo azotaban harto más que en España y muchas veces les daban pena de muerte”.

Cieza en su “Crónica del Perú”

Para no molestar a los habitantes, el ejército no se alojaba en poblados, sino en campamentos militares. Estos estaban formados por numerosas tiendas de campaña hechas de algodón. Las armas se encontraban hincadas en la tierra o bajo los toldos. La tienda del Inca estaba en el centro o en un extremo del campamento. En los campamentos
también había muchas mujeres que preparaban alimentos o convivían con los soldados.

Como medida de protección, cuando el ejército salía de Cuzco, los soldados no sabían hacia donde se dirigían ni a qué pueblo iban a combatir, ya que el Inca solo daba esa información a sus consejeros. De esta manera, evitaba que la información pudiera filtrarse y llegar a los enemigos.

Los cronistas afirman que en su momento de mayor esplendor (durante el reinado de Huayna-Cápac), el ejército inca pudo llegar a tener 200.000 soldados, pero no se sabe si en esa cifra se contaba o no con los elementos logísticos como eran los porteadores y criados.

Así asimilaba el Inca a los vencidos

Era costumbre que, al concluir una campaña militar, el Inca liberara a los prisioneros, castigando solo a los traidores y a los revoltosos. Si los jefes vencidos aceptaban someterse y le juraban fidelidad, solía mantenerlos en el poder. Además, acostumbraba a hacerlos regalos.

El éxito de los incas se debió, en parte, a que supieron resolver problemas que frenaban el desarrollo de los pueblos andinos. Algunos de estos eran la necesidad de obtener recursos complementarios y sustitutivos en pisos ecológicos diferentes al propio o la existencia de un conflicto entre etnias, debido probablemente a lo primero. Esta situación provocaba que se viviera en un estado de guerra permanente y que la mayor parte de la población viviera en refugios fortificados en cumbres.

Qhapac Ñam el eje vertebrador del imperio Inca

Lograron superar esta situación gracias a la Qhapac Ñam, la red de caminos del Tahuantinsuyo. Esta red permitía trasladar bienes y servicios de un piso ecológico a otro. A lo largo de todos sus territorios, construyeron dos grandes vías, con una longitud superior a 20.000 km. Estas vías estaban protegidas y señalizadas.

Vías de comunicación principales Incas
Vías de comunicación principales Incas

En ellas había puentes, posadas, albergues y un sistema de posta con chasquis mensajeros. Estas vías facilitaban enormemente las comunicaciones en el imperio. El tráfico en la ruta principal estaba reservado exclusivamente a funcionarios y bienes imperiales.

Así, las tropas podían trasladarse rápidamente a cualquier punto del Tahuantinsuyo sin perjudicar a la población civil. A cambio del uso de este servicio, exigían labores de cultivo y pastoreo en tierras estatales (mita).

Como recompensa por sus servicios al Inca, los soldados profesionales recibían tierras. Con el tiempo, los guerreros fueron acumulando cada vez más poder e influencia. En algunas regiones, los militares formaban castas, legando a sus hijos sus cargos. Esto será muy común a partir de Tupac Yupanqui en Charca, Chuy, Caracara y Caranga.

Instrucción militar y reclutamiento

Algunos autores han considerado al imperio inca como un estado de conquista. Un claro síntoma del militarismo incaico se aprecia en el servicio militar obligatorio para todos los hombres aptos, probablemente entre los 25 y 50 años. En todas las poblaciones del imperio había maestros de armas que enseñaban a los niños de entre 10 y 18 años a luchar y a manejar armas.

También les enseñaba a hacer señales de humo, enviar mensajes mediante el tambor, hacer ruidos de animales, espiar, buscarse en la oscuridad, fingir retiradas para emboscar al enemigo o cruzar ríos caudalosos. Cuando un maestro llevaba un tiempo educando a un grupo, presentaba a sus mejores alumnos a un funcionario o a un guerrero.

Este sometía a los alumnos a una prueba. Simulaba que iba a dar un porrazo en la cabeza a cada alumno, y si el alumno apartaba su cabeza o hacía un gesto de miedo, ya no podría ser un guerrero y tendría que conformarse con ser un portador. Los impasibles serían conducidos a las filas del ejército.

Para las campañas militares se movilizaba por turnos a la décima parte de la población de cada provincia. Los indios que podían usar armas, cuando no eran reclutados para la guerra, se dedicaban a sus profesiones normales.

El armamento Inca

Cuando se habla del armamento incaico es preciso diferenciar entre el destinado al ataque y el usado para la defensa.

Armamento Inca Ofensivo

La honda incaica

Entre las armas ofensivas, la más importante era la honda. El lazo de las hondas podía medir entre 1,7 y 2,2 m y era un cordón de lana o tejidos vegetales. En la parte central había una bolsita de cuero o una red de cabuya para guardar la piedra. En un extremo del arma, había un ojal para meter el dedo, y en el otro, un nudo. El arma se doblaba en dos, y una vez puesto el proyectil, giraban la honda varias veces sobre su cabeza y soltaban la piedra desde un extremo.

Tenían tan buena puntería que Bartolomé de las Casas creía que las piedras estaban hechizadas. Las piedras que arrojaban con las hondas eran talladas y pulidas. También usaban guijarros de cantos rodados. En ocasiones, envolvían el proyectil con hojas de una planta resinosa y le prendían fuego para provocar incendios en el bando enemigo.

Honda inca utilizada por los ejércitos incas y otras fuerzas de los alrededores.
Honda incaica. Fuente https://historiaperuana.pe

Llevaban la honda anudada en la cintura o atando sus cabellos. De entre los habitantes del Tahuantinsuyo, los mejores honderos eran los serranos. Eran tan buenos porque desde niños usaban la honda para matar a los loros que atacaban los maizales.

Parece que la honda como arma de ataque a distancia se empezó a usar en la época de la conquista española. Esta arma se usó para atacar fortines españoles. Su uso está muy documentado en el ataque al fortín de Carilafquén.

La estólica y su uso en el Perú antiguo

Una forma típica de ataque inca era el lanzamiento de flechas mediante la estólica, también llamada propulsor o bohordo. Hay hasta cuatro tipos diferentes de estólica, cada uno con sus variantes.

La estólica estaba formada por un palo de entre 40 y 90 cm de largo, que tenía un gancho en su parte anterior y un reborde en la posterior. La flecha se colocaba a lo largo del palo, de manera que la punta se encontrara sobre el reborde y el talón sobre el gancho.

Para disparar la flecha, el soldado dibujaba en el aire un arco de círculo, como si fuese a tirar la estólica, lo que hacía que la flecha, empujada por el gancho, saliera del arma hacia el objetivo. La estólica era básicamente una prolongación del brazo para dar a la saeta una mayor velocidad.

El arco y la flecha

El arco y las flechas sobre todo eran usados en los batallones provenientes de la selva alta y del antisuyo. Los arcos eran fibrosos y se fabricaban con madera de chonta y mucuy.

Las flechas pesaban poco y se hacían con cañas, carrizos o sacuara. Los arcos tenían una longitud de entre 1,2 y 1,5 m. Las flechas por su parte, de entre 60 y 80 cm. Las puntas de las flechas se hacían de piedra, hueso, yuayuacán tostado, sílex y en casos excepcionales de metal. Las flechas se llevaban en el huachichurana (carcaj).

La cerbatana

La cerbatana también fue un arma propia de los guerreros provenientes del antisuyo. Se usaba poco, siempre como arma de apoyo.

Las boleadoras

Otra arma común inca era el aillo, también llamados lihuis, bolas o boleadoras. Básicamente, el aillo eran dos o tres bolas de piedra unidas por cuerdas, normalmente tejidas o bordadas con fibra de cabuya, lana o cuero. El aillo podía tener entre 6 y 8 m de longitud. Para usar el aillo, éste se batía sobre la cabeza antes de lanzarlo.

Inicialmente, los indios usaban el aillo para cazar, lanzándolo a las piernas de los animales, porque se enrollaba en estas formando un lazo, consiguiendo que los animales tropezaran y cayeran. Sin embargo, posteriormente, los indios usarían eficazmente el aillo para provocar la caída de los caballos, y matarían con ese artefacto a muchos españoles, entre ellos a Juan Pizarro.

Las porras

Las porras de los soldados eran de madera, pero las de los nobles podían ser de oro o plata. La porra se usaba con las dos manos y solían llevarlas atadas a la muñeca mediante una correa. Cuando las porras son estrelladas se llaman macanas.

La macana

La macana, es un grueso bastón de chonta. Tenía una empuñadura redonda rematada en un extremo con una estrella de piedra o metal. Este tipo de armas se describe como “unos bastones largos, como espadas de a dos manos”.

Macanas y mazas utilizadas por el ejército Inca.
Macanas incas fuente: https://historiaperuana.pe

Lanzas, picas y alabardas

Para el combate cuerpo a cuerpo, usaban lanzas, alabardas de bronce, picas, hachas de cobre y en ocasiones de oro y plata, espadas de madera de bordes afilados, dardos y mazas con cabeza de piedra o de metal erizada con puntas. Las lanzas o chuquis estaban hechas de dura madera adornada con borlas y haces de plumas. También había una lanza más pequeña con lengüeta de cobre. La cuchilla de las hachas era de pedernal o de cobre, podían ser pequeñas de una mano, o más grandes y de dos.

Las mazas

Las mazas podían ser de madera o piedra. Los soldados levantaban las mazas con ambos brazos, y sujetaban el brazo izquierdo con correas. Las mazas medían entre 80 y 90 cm de largo, su empuñadura tenía entre 6 y 8 cm de diámetro, y la parte opuesta del arma (la más gruesa) tenía un diámetro de entre 15 y 20 cm.

Otras armas incas

Otras armas eran la callhua, un machete ligero de madera o cobre, el tumi, un cuchillo semilunar que se llevaba en el cinto, la chingana, un puñalón de dos filtros y la tuccina, una espada de cobre templado de dos o tres palmos de longitud.

Usaban veneno los Incas

Pedro Cieza de León acredita el uso de venenos por parte de los incas. En el séptimo capítulo de “Crónica del Perú”, explica cómo se hace un veneno empleado por los indios de Santa Martha y Cartagena, al que llama “yerba de Urabá”, por ser muy usado por los indios de esa ciudad. Afirma asimismo que

“Los indios untan sus flechas en ese veneno y que por culpa de esa pócima han muerto muchos españoles”.

Pedro Cieza de León

Las armas defensivas Incas

Escudos incas

Para defenderse, los indios usaban escudos de madera. Estos estaban acolchados con algodón, tela gruesa o cuero de venado, para proteger al cuerpo de las flechas. Algunos eran adornados con planchetas de oro y plata.

Los escudos podían ser individuales o colectivos. Los individuales eran trapezoidales. También los había más pequeños con formas circulares o rectangulares.

Para asediar fortalezas o en avances protegidos, los incas usaban escudos gigantescos que podían proteger hasta a 20 hombres. En las marchas los soldados llevaban el escudo a la espalda y en las batallas en la mano izquierda. En el pecho llevaban patenas de cobre.

Los cascos en el ejército inca

Estos cascos podían ser de madera, metal o de finas cañas liadas. Los cascos tenían forma de cono, a veces eran reforzados con anillos de metal y eran comunes entre la oficialidad. En la parte frontal de los cascos llevaban insignias, de la posterior caían cintas de colores y en la parte más alta tenían plumas.

Los escaupiles y corazas

Los escaupiles eran petos de lana y algodón. Los nobles, en vez de los escaupiles, llevaban corazas. Los guerreros adornaban sus cabezas con plumas y penachos.

Algunas etnias regionales y periféricas del imperio, se pintaban el rostro con colores y figuras, para asustar al enemigo. La pintura se hacía con mercurio de la mina de Huancavelica.

El inca y los oficiales

El Inca llevaba un escudo cuadrado o trapezoidal de gran tamaño, de cuero o madera. Su escudo estaba pintado y llevaba una franja de tela. De la parte alta del escudo pendían flecaduras de lana, y de la parte baja, plumas. Lo sujetaba gracias a una correa de cuero que se encontraba en su espalda, por la que pasaba el brazo izquierdo.

En su mano derecha llevaba una maza que terminaba en una estrella de bronce con muchas puntas. En vez de lanzar piedras, el Inca lanzaba bolas de oro fino. Tanto el Inca como sus capitanes llevaban a la guerra a sus mujeres y concubinas. Para los soldados, el ejército llevaba consigo una buena cantidad de la raíz isaña o añu, que creían que reprimía el apetito sexual.

Tácticas del ejército Inca en el Campo de Batalla

Buscar la sorpresa

Cuando el enemigo decidía resistir y luchar, el ejército inca ponía en práctica sus tácticas en el campo de batalla. Por lo general, la maniobra previa a la batalla incluiría un elemento psicológico destinado a ejercer más presión sobre la voluntad de las filas enemigas.

La disciplina era la clave, ésta permitía a los ejércitos incas acercarse al campo de batalla en silencio y conseguir la tan ansiada sorpresa. A continuación, comenzarían las maniobras de las tropas y los desfiles militares como una demostración más de orden y destreza.

Búsqueda de una posición dominante

Estas maniobras finalizaban con la consolidación de una posición en el campo de batalla que les favoreciera. Era normal quelas fuerzas contendientes iniciaran un intercambio de cánticos, insultos, burlas con la finalidad de intimidar o desorientar al adversario. Si las fuerzas enemigas no se rendían, el general al mando se veía obligado a dar la orden de ataque.

General mandando a las unidades de élite del ejército inca a la batalla.
General mandando sus hombres a la batalla. Fuente https://historiaperuana.pe

Las tácticas de batalla abierta de los incas seguían una estrategia básica pero eficaz, que puede verse a lo largo de la historia de la guerra (la ausencia de caballería también sirvió les limitó las opciones tácticas disponibles). Las formaciones incaicas solían estar formadas por unidades de armas específicas, que a menudo contenían ciertos guerreros tribales o regionales expertos en el uso de un tipo concreto de arma inca.

Los ataques estándar en batalla abierta comenzarían con unidades de largo alcance (como honderos, arqueros y lanzadores de lanzas) que acribillan las líneas enemigas con armas de proyectil. Tras conseguir un desgaste inicial de las fuerzas enemigas, el general daba las ordenes para iniciar una brutal carga frontal completa que era llevada a cabo por las temibles unidades de choque incaicas. Equipadas con mazas, garrotes y hachas de combate, estas tropas se enfrentaban directamente a la primera línea de la formación enemiga. Si el enemigo no se rompe, las dos primeras líneas se verán envueltas en una batalla de desgaste. Los lanceros incas se unirían a la lucha para ayudar a mantener la línea de batalla.

Elementos del ejercito inca hostigando con sus armas arrojadizas.
Soldados Incas usando sus armas arrojadizas. Autor Richard Hook

Fijar y envolver

Iniciado el combate cuerpo a cuerpo, el general inca buscaba exponer los flancos enemigos (como la clásica formación de «cuerno de toro»). Normalmente, un tercio del cuerpo principal del ejército participaría en un ataque frontal y otro tercio se movería para atacar ambos flancos; el resto se mantendría en reserva.

Los ataques frontales no necesitaban ser sutiles, solamente buscaban fijar la fuerza enemiga, haciéndole perder su libertad de acción. Donde de verdad destacaban los generales incas era en sus maniobras de flanqueo y aquellas que tenían como efecto engañar al general enemigo.

Fintas y ataques envolventes

Como el historiador Terence N. D’Altroy, las retiradas fintas y los contraataques en pinza eran las técnicas favoritas para envolver al enemigo: «Ambos enfoques indican que los incas utilizaban la sorpresa en su beneficio y concentraban su fuerza en los flancos vulnerables y en la retaguardia de las fuerzas».

La disciplina fue vital para el éxito de estas maniobras. A diferencia de lo que pasaba en el resto de los ejércitos de la región, las fuerzas incas no se caracterizaban por romper su formación. Éste hecho derivado de la disciplina, permitía al general y oficiales un mayor control de la situación táctica. Finalmente este control, derivaba en una libertad de acción que permitía la manipulación del espacio de batalla, garantizando una victoria al inca.

Logística y mando

La eficacia militar del ejército inca se basó en dos elementos principales: logística y disciplina cómo ya hemos mencionado. Para facilitar el movimiento de sus ejércitos, los incas construyeron un vasto sistema de carreteras. A lo largo de los caminos se habilitaron áreas de estacionamiento para que tropas y animales pudieran descansar y obtener armas (Colcas).

Los escuadrones del ejército se organizaron en una serie de líneas. Las primeras líneas fueron ocupadas inicialmente por honderos y arqueros, que se trasladaron a la retaguardia de la formación tras los primeros desempates. La retaguardia estaba ocupada por tropas de asalto armadas con hachas y hachas, seguidas de porta lanza corta y, cerrando la formación, porta lanza larga (hasta 6 metros de longitud).

Los incas también construyeron fuertes (Pukaras) donde almacenaban armas, alimentos y soldados de reserva. Estos fuertes también controlaban las principales líneas de comunicación y se construyeron en lugares fácilmente defendibles, como en las montañas, en la cima de colinas o cerca de un río o una carretera.

Había un sistema de recompensas por servicio diferenciado. Los soldados que mostraron valentía más allá de las expectativas fueron recompensados ​​con medallas, armas de metal, uniformes y otros artículos.

Los asedios

En el caso de que la fuerza enemiga se refugiase en una fortaleza, montaña o ciudad, las fuerzas incas lo primero que hacían era cortar las líneas de comunicación y abastecimiento para aislar al enemigo y evitar cualquier retirada o solicitud de refuerzos. Si las negociaciones fracasaban, las fuerzas incas intentarían invadir la fortaleza y / o matar de hambre a la fuerza opositora.

Las ciudades ocupadas y sus habitantes eran generalmente bien tratados si se rendían sin resistencia. Sin embargo, si el enemigo resistía, podría recibir una serie de castigos en función de su grado de resistencia. Si una ciudad o tribu se rendía y luego se rebelaba, los incas también podían llegar a autorizar la aniquilación completa de la ciudad o grupo étnico.

Si se necesitaba una retirada, el ejército inca generalmente marchaba por las calles de manera disciplinada, siguiendo la ruta más rápida disponible. El ejército descansaba solo en los fuertes para rearmarse en caso de un contraataque. Los fuertes que controlaban los caminos se quedaban con guarniciones para retrasar un posible avance enemigo y ganar tiempo para reorganizarse.

Exploradores, diplomacia y colonización

Los incas enviaban exploradores para vigilar a sus enemigos. Solían enviar grupos de nobles para negociar tratados de paz, y en varias ocasiones los sirvientes de estos emisarios eran espías que intentaron sobornar a los oficiales enemigos para que traicionaran a sus parientes retirándose en un momento crucial de la batalla.

Luego de la anexión y división de un territorio conquistado, se enviaron colonos de otras regiones del Tawantinsuyu para fortalecer su lealtad al imperio (Mitma) y enseñarles nuevas técnicas de agricultura, metalurgia, etc.

Fuentes principales: