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Alonso de Monroy

Biografía de Alonso de Monroy

No se tiene claro la fecha en la que Alonso de Monroy nació, pero si la de su deceso que tendría lugar en 1546. Monroy fue uno de los conquistadores españoles que formaron parte de las expediciones de Pedro de Valdivia en Chile. Pero no solo eso, sino que logró convertirse en su teniente general y presidente del cabildo de Santiago de Nueva Extremadura.

Imagen de Pedro de Valdivia, con armadura, espada y bastón de mando que consiguió con la ayuda de Alonso de Monroy
Imagen de Pedro de Valdivia

Su participación en tanto Chile como Perú como un emisario de Valdivia, lograron que su obra fuese recordada por los libros de historia en toda América.

Monroy en sus primeros años de carrera

Aunque se desconoce la fecha de nacimiento de Alonso de Monroy, lo que sí se sabe es de su procedencia. Se conoce que sus padres fueron Cristóbal de Monroy y Constanza Gómez de Grado. Alonso pertenecía a una familia de hidalgos, lo cual le ayudó a tener cierto grado de educación. En la que fue capaz de aprender a escribir, al igual que firmar documentos.

En marzo de 1537 es cuando decide emprender una marcha al nuevo mundo, para buscar un camino incierto. De esta manera se embarca en Sanlúcar de Barrameda, su destino sería Perú.

Para 1539, de Monroy se encontraba en Arequipa, y es acá en donde se estima que inició su relación con Pedro Valdivia. También fue donde se dieron los primeros pasos de lo que sería la expedición a Chile. Para ello, Valdivia lo designó como su capitán y teniente en Cuzco.

La expedición a Chile

El papel de Monroy era el de reclutar a soldados que contribuyesen en dicha expedición. Siendo su principal colaborador en este propósito. Las tareas de reclutamientos de hombres se daban en Arequipa y en el Callao. También se sabe que Monroy estableció una estrecha conexión con Cristóbal de la Peña y con Francisco Martínez.

Ruta seguida por la expedición de Valdivia y liderada por Alonso de Monroy
Ruta seguida por la expedición de Valdivia

Alonso de Monroy uno de los hombres de Valdivia

Es así como Alonso de Monroy se convierte en uno de los siete españoles que acompañan a Valdivia en su misión de explorar las tierras de Chile. Salieron desde Cuzco, y su posición llegó a ser secundaria en la hueste. A pesar de esto, sería el encargado de encabezar el grupo de vanguardia en dicha expedición.

Entre sus tareas se encontraban algunas como las de guiar a los caballos para que no cayesen por peñascos, conseguiría esto al mejorar sus pasos con las herramientas y métodos expeditos según el caso. En cierta manera sería un pionero del cuerpo de Ingenieros.

No menos importante era el disponer de agua. Monroy sabría emplear el conocimiento de los guías indígenas para profundizar los pozos en el camino que fueron encontrando para asegurar .

Cuando se llegó a Atacama, Sancho de Hoz fue acusado de traición. Pero gracias a la intervención de Monroy, pudo ser absuelto de dicha culpa. Este gesto no se le olvidaría a Valdivia, quien lo mantuvo en mente para su llegada y asentamiento final en Chile.

El asentamiento en Santiago

Para 1541, el esfuerzo de Monroy fue recompensado por parte de Valdivia. Quien procedió a nombrarlo como teniente general del territorio. Esto después de haber sido nombrado el propio Valdivia como gobernador por parte del Rey.

Cuadro de la Fundación de Santiago de Nueva Extremadura en la que se ve a Pedro de Valdivia y a  Alonso de Monroy
Fundación de Santiago de Nueva Extremadura

Dicho nombramiento sirvió para demostrar el aprecio que Valdivia sentía por Monroy, también esto fue un movimiento para neutralizar las rivalidades existentes entre los caudillos de la hueste.

Entre las atribuciones de Monroy estaban las de juzgar las discordias que eran presentadas en la recién fundada ciudad de Santiago, así como dar una sentencia de acuerdo a lo creído. También entre sus asignaciones estaba la de presidir al cabildo.

Con la llegada de Valdivia y sus hombres a Santiago, no tardaría mucho tiempo en llegar el primer levantamiento por parte de los indígenas que se oponían a los españoles.

De hecho en el mismo año, Monroy avisó por medio de un mensaje escrito a Valdivia, que estaba en Concón, en la costa, sobre los planes conspiratorios de los indígenas para matarle.

Al obtenerse la información de que dos concentraciones de considerable tamaño estaban siendo formadas en el valle del río Cachapoal y en el valle del Aconcagua, Valdivia se decidió por partir al Cachapoal en compañía de 90 hombres. Pero esto tuvo como consecuencia el dejar sola a la ciudad de Santiago.

Santiago es arrasada por Michimalonco

En donde quedó Monroy al cargo con alrededor de treinta y dos jinetes, y dieciocho infantes. Fue un movimiento letal, porque esta situación fue aprovechada por los indígenas para atacar a la ciudad. Ello ocurrió en septiembre de 1541, y los soldados fueron capaces, aun con una guarnición pequeña, soportar el ataque de Michimalonco, sin la ayuda de Valdivia.

Sin embargo, y a pesar de defenderse lo mejor que pudo, la ciudad fue incendiada y arrasada en la aldea. Algunos hombres de Monroy fueron heridos de gravedad. Pero la calma todavía faltaba mucho para ser encontrada después de dicho golpe contundente para el proyecto de Valdivia.

Alonso de Monroy a la búsqueda de refuerzos en Perú

La permanencia de los españoles en Santiago pendía de apenas un hilo, por lo que la búsqueda de refuerzos era esencial para subsistir. Y es que la sublevación indígena había logrado su cometido, la de dejar en pésimas condiciones a la misión de los conquistadores españoles, negándoles la libertad de movimiento.

Por lo que sin más opciones, y a pesar de los peligros presentados, Alonso de Monroy emprende en compañía de otros cinco jinetes y a Pedro de Miranda un viaje a Perú que finalizaría el año 1541.

La idea era la de conseguir auxilio y provisiones.  Para ello se emplearía el oro, que serviría para comprobar las riquezas de la tierra explorada. De este modo se procedió a fundir el mismo para aparentar lo más.

Al galope huyendo de la muerte

Cabe mencionar, que el trayecto fue por tierra al completo, porque incluso el barco que estaba siendo construido en Concón fue quemado. Dejándolos así con pocas opciones a las que recurrir.

Pero la suerte no estaba de su parte, porque fue atacado en el valle de Copiapó, en donde los únicos sobrevivientes fueron el propio Monroy y Pedro de Miranda. Ellos pasaron tres meses en cautiverio, hasta que pudieron escapar sin soldados y sin el oro.

En 1542 es cuando Monroy llega finalmente a Perú, específicamente a Porco, que era donde tenían conocidos. Recibieron un préstamo por parte del sacerdote Gonzalo Yánez, y que se ofreció a acompañarles en su vuelta a Chile. Asimismo fueron bien acogidos por Cristóbal Vaca de Castro, el gobernador. Este había regresado a Cuzco tras la victoria que había logrado en Chupas. Aunque este no brindo ayudas a los españoles.

Monroy se dedicó entonces a la búsqueda de más préstamos para su retorno a Chile. Por ejemplo, logró un préstamo de Cristóbal Marín de Escobar, quien era un vecino de dicha ciudad. Mientras que en Arequipa puedo ganar la colaboración de un mercader llamado Lucas Martínez Vegazo. Este fue el responsable del envió de un navío con alimentos y armas. Además de otros objetos a vender para obtener las ganancias necesarias para subsistir. La nave tenía por nombre el Santiaguillo

Retorno a Chile

El Galeón Santiaguillo llega a Valparaíso en setiembre de 1543, este con toda la mercancía y municiones planeadas. Pero no sería hasta diciembre de ese año, cuando Monroy llega a Santiago por tierra en compañía de setenta jinetes.

Es gracias al refuerzo de estas ayudas, que el gobierno de Valdivia logra parar los ataques de los indígenas en dicha localidad. Los rebeldes retrocederían a la provincia de los Promaocaes.

La travesía realizada por Monroy, sirvió para revelar la vital importancia de tener un puerto entre Valparaíso y el Callao. Ésta fue la razón de la fundación de La Serena, que sería la segunda ciudad fundada del territorio del actual Chile.

También otra curiosidad a mencionar, es que los caballos que fueron traídos por Monroy con el pasar de los años, fueron mezclándose con más razas del territorio, produciendo así la raza chilena de caballos.

Por un tiempo Monroy desarrolló las funciones de teniente gobernador, así como el mantenimiento de sus encomiendas de indios. Aunque esto no duraría, pues Valdivia le necesitaba de nuevo.

Vuelta a Perú

A pesar de mantener a Santiago bajo dominio español, lo cierto es que sus fuerzas eran insuficientes para extenderse hasta el sur del territorio. Es por ello que aprovechando la llegada de un barco de Juan Bautista de Pastene en 1544 a Valparaíso, Valdivia encomendaría una vez más a Monroy a ir en búsqueda de socorros a Perú.

La traición de Antonio de Ulloa

Valdivia logró reunir veinticinco mil pesos, que encomendó  a Monroy para este propósito. Además ofreció poderes para que Monroy fuese capaz de contraer deudas en su nombre. Con ello, el plan fue establecido en que el retorno sería por mar con Pastene y con tierra con Monroy.

Otro propósito de dicho viaje, era que Valdivia requería de la confirmación de su cargo como gobernador por parte del Rey. Por lo que envió en el mismo viaje a Antonio de Ulloa, quien había sido cómplice de Sancho de la Hoz en su intento de asesinato. Ulloa debía seguir hasta España para comunicar con sus cartas las implicaciones de la conquista, e información del territorio.

El barco partió entonces de La Serena en 1545, al llegar al Callao, Monroy se dedicó al reclutamiento de hombres. No obstante, las guerras internas por la sublevación de Gonzalo Pizarro en contra de Pedro de la Gasca, tenían al virreinato en malas condiciones.

La muerte de Alonso de Monroy

El resultado fue desastroso esa vez. Porque en 1547 Pastene llegó sin dinero, ni auxilios, ni soldados, ni barco. La traición de Antonio de Ulloa fue la responsable de ello, puesto que incentivo a una nueva sublevación, y rompió las cartas entregadas por Valdivia en modo de burla.

Tampoco Monroy llegó a Chile por última vez, puesto que éste murió en realidad en 1546, recién llegando al Callao. A los tres días de su llegada a Lima, Alonso Monroy murió de una enfermedad infecciosa.

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