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Isabel Barreto la primera mujer almirante de la modernidad

J. Merino

Índice

Biografía de Isabel Barreto

En otros artículos de esta página, hemos desentrañado la historia de mujeres extraordinarias. Nombres como el de las extremeñas Inés Suarez o Mencía Calderón, el de las indígenas de Nueva España, Malinche o Isabel de Moctezuma, la pionera en la enfermería en campaña Isabel Rodríguez, ya no nos son del todo desconocidos. En este artículo desentrañaremos la historia de otra pionera, la primera mujer Almirante no sólo de la Armada de España sino en toda la historia mundial de la navegación. En los últimos años del siglo XVI, apenas cien años después del descubrimiento de América y setenta y cinco tras la circunnavegación de Elcano y Magallanes, realizará una exploración del Océano Pacífico desde las costas occidentales de América, hasta descubrir diversas islas, como las Islas Marquesas o las Islas Santa Cruz (hoy parte de las Islas Salomón). Esta mujer se llama Isabel Barreto, y a continuación te mostramos su historia.

Orígenes de Isabel Barreto

Si bien se tiene relativamente claro que nace en torno al año 1565 en Pontevedra, Galicia, no está tan claro quiénes fueron sus progenitores. Hay quien dice que fue el conquistador Nuño Rodríguez Barreto y Mariana de Castro, que participan en la conquista del Perú. Otras fuentes dicen que desciende del marinero portugués Francisco Barreto, que pudo ser quien le influyera en su vocación marinera. Otras fuentes dicen que fue la nieta, y no la hija, de Francisco Barreto, pero no hay constancia documental en Galicia que esclarezca sus orígenes. Lo más probable es que fuera hija de Nuño y Mariana, que se asientan en Lima en torno al año 1578, junto con sus 10 hijos (5 varones y 5 mujeres). Ese tiempo, con tantos hermanos, seguramente influye en el carácter duro y atrevido de Isabel. Era la época en el que el Virreinato de Nueva Castilla (o Virreinato del Perú, como se le conocería más adelante) comenzaba a tener esplendor, con expansiones hacia el sur y hacia la selva amazónica, y en el que ya habían comenzado las exploraciones hacia el que posteriormente sería conocido como el Lago Español, inicialmente fue llamado Mar del Sur y hoy conocemos como Océano Pacífico.

Al igual que el Virreinato de Nueva España en el centro del continente favorece la exploración costera de las aguas del Pacífico para ir expandiéndose hacia el norte, el Virreinato del Perú hace lo mismo hacia el oeste, adentrándose los navíos hispanos cada vez más hacia las tierras incógnitas de la Polinesia y Micronesia. Una de esas expediciones, en las que se descubren las Islas Salomón, la lidera Álvaro de Mendaña, que pronto veremos que es una parte esencial de la vida de Isabel.

Álvaro de Mendaña, descubridor de las Salomón

Álvaro de Mendaña nace en torno al año 1542, y aparece en Perú en el año 1563. Viaja junto a su tío, Lope García de Castro, cuando es nombrado presidente de la Real Audiencia de Lima. Allí entra en contacto con los primeros exploradores de las aguas del Mar del Sur, y escucha las historias de las frondosas islas que existen al oeste, más allá del horizonte. Los propios indígenas quechuas contaban la leyenda de la existencia de unas islas que estaban repletas de oro. En seguida asocian la existencia de esas islas a las famosas minas del Rey Salomón, y como en el momento en que llega esta información, el Virrey en funciones del Virreinato del Perú es  el presidente de la Real Audiencia, Lope García de Castro selecciona a su sobrino para liderar una expedición en busca de estas islas.

Retrato de Álvaro Mendaña, marido de Isabel Barreto.
Retrato de Álvaro Mendaña, marido de Isabel Barreto.

Parte la expedición de Álvaro de Mendaña el 19 de noviembre de 1567 en dos navíos desde el puerto de El Callao. Estas dos naves, dos naos mercantes, se llaman Los Reyes y Todos los Santos. En ellos iban embarcados unos 200 hombres, entre colonizadores, marineros, religiosos, militares y sirvientes. En la misma participaba Pedro Sarmiento de Gamboa, astrólogo que no mandó la expedición por tener una causa abierta por el tribunal de la Santa Inquisición.

En su viaje al oeste desconocido, a través de las aguas del Océano Pacífico, llegan primero a la isla de Nombre de Jesús (actualmente Nui, de Tuvalu, a mediados de enero de 1568), pero al no poder desembarcar, continúan la singladura hasta la isla de Santa Isabel (islas Salomón), donde llegan el 9 de febrero de 1568. En la misma se instalan, y la emplearán como centro de operaciones de las exploraciones de las aguas cercanas.  Desde ahí descubrirán las islas de Ramos (Malaita), las islas San Jorge, Guadalupe, Galera, San Dimas, Buenavista y Florida (las hoy conocidas como islas de Nggela Sule). Posteriormente descubrirán Guadalcanal (que fue un enclave importante en la Segunda Guerra Mundial) y el resto de islas de las que componen las islas Salomón actuales.

Imagen de las islas Salomón
Islas Salomón

Los nativos de la isla de Santa Isabel reciben de buen grado a los españoles, trabando buena amistad el líder local con Álvaro de Mendaña. Tras unos meses navegando las aguas, y cuando los suministros comenzaban a ser escasos, se decide el regreso al Virreinato del Perú, a pesar de la falta de acuerdo con Pedro Sarmiento de Gamboa. El tornaviaje a El Callao comienza el 17 de agosto de 1568, siguiendo la ruta del Galeón de Manila y descubriendo las actuales Islas Marshall. Llegan a puerto a finales de enero de 1569, a las costas de Nueva España, y desde ahí y tras reavituallarse, toman rumbo sur, llegando a su destino el 22 de julio.

Tras presentarse al nuevo Virrey y contarle los pormenores de sus descubrimientos, este no parece muy por la labor de continuar con la expansión al oeste. Por ello, Álvaro de Mendaña pasa a la península para intentar conseguir el favor de la Corona para su proyecto de conquista y colonización de las Islas Salomón. Tras años en la península lidiando en la corte para obtener el favor real, finalmente consigue ser nombrado Adelantado de las Islas Salomón en 1575, con el permiso para conquistar y evangelizar esos territorios. Eso sí, la financiación de esta empresa debía afrontarla él mismo, como le sucedió a Mencía Calderón y su hijastro, cuya historia describimos en otro artículo de esta página.

Llega a territorio americano a finales de 1576, llegando en 1577 al puerto de El Callao en Perú. Durante este tiempo no se le permite el inicio de su empresa, y sus barcos son confiscados, junto con el personal que había reclutado, para luchar contra el pirata inglés Francis Drake, que en ese tiempo asolaba las costas peruanas. Álvaro se enrola en esa aventura también, tanto para vigilar sus bienes confiscados como para ganar el favor del virrey. Sin embargo, en los años siguientes fue encarcelado en varias ocasiones, y no es hasta la llegada de un nuevo virrey en 1586 que su suerte cambia.

Matrimonio de Isabel Barreto con Álvaro de Mendaña

1586 parece que será el año de la suerte para Álvaro de Mendaña. Se casa en Lima con nuestra protagonista, Isabel Barreto, y consigue el permiso del virrey para su empresa de conquista y evangelización de las Islas Salomón. Sin embargo varias acciones de piratas ingleses en las costas chilenas y peruanas van retrasando el viaje, primero a 1590 y posteriormente a su fecha de partida, en 1595. Finalmente lo consiguen porque el año 1594, con los barcos de Álvaro de Mendaña, se vence a los piratas ingleses en la bahía de Atacama y hace posible que no se vea con malos ojos por las autoridades permitir la marcha de dos buques de guerra. En la propia adquisición de los mismos juega ya su primer papel Isabel, puesto que aunque uno de ellos lo adquiere Mendaña con sus propios fondos, para comprar el segundo se emplea la totalidad de la dote recibida por su matrimonio con Isabel.

Inicio de la exploración de Isabel Barreto y Álvaro de Mendaña

Además de los navíos San Jerónimo (de Álvaro de Mendaña) y Santa Isabel (comprado con la dote nupcial de Isabel Barreto, y que sería la nave almiranta), zarpan en la expedición la galeota San Felipe y la fragata Santa Catalina. En total participan unas 400 personas (hombres, mujeres y niños) con la misión de establecer una colonia en las Islas Salomón, y desde ella contribuir a la expansión española en la zona y a la seguridad del trayecto Manila-Acapulco, que en aquellos momentos amenazaban los piratas ingleses. Entre el pasaje, además del matrimonio Mendaña-Barreto, se incluyen varios hermanos de Isabel, junto con sus respectivas familias.

Inician el viaje el día 16 de junio de 1595 desde la localidad de Paita, descubriendo el 21 de julio las que denominaron Islas Marquesas de Mendoza, en honor al Virrey del Perú. Actualmente estas islas son parte de la Polinesia Francesa. Tras unos días explorando las islas recién descubiertas, reinician el viaje al oeste a primeros de agosto, llegando a la isla de San Bernardo (hoy conocido ese archipiélago como Islas Danger) el día 20 de agosto, y nueve días después llegan a las hoy conocidas como islas Tuvalu (concretamente a Niulakita), a la que bautizan como La Solitaria. Llegan a la isla de Tinakula el día 7 de septiembre, donde se pierde para siempre el rastro del navío Santa Isabel, no volviendo a conocer el paradero de la nave ni de sus tripulantes. Unos días después, llegan a la isla Santa Cruz, al sur de la anterior. Al no llegar a las Islas Salomón por un error de cálculo del primer viaje y por el buen trato de los habitantes, se establecen en esta isla. Debido a este error de cálculo, a día de hoy el archipiélago de las Islas Santa Cruz pertenece a las Islas Salomón en lugar de a Vanuatu, más cercano.

Malope, el líder local, los acoge de buen grado, pero con el transcurso de los días los recién llegados comienzan a estar descontentos, pues la isla no tenía los metales preciosos con los que soñaban los colonizadores y que creían que tenían en abundancia en las Islas Salomón. El conflicto entre los hispanos estaba servido y pronto se conforman los bandos enfrentados, el de Mendaña que prefiere permanecer en la isla, y el de Pedro Merino Manrique, maestre de campo, que aboga por continuar la ruta al oeste en busca del supuesto oro de las Islas Salomón.

«Entró luego preguntando por señas quién era nuestra cabeza: el Adelantado le recibió con grande amor y tomándole la mano, le dio a entender quien era. Él le dijo que se llamaba Malope, y el Adelantado a él ,Mendaña y a el Adelantado que se llamase Malope…» Pedro Fernández de Quirós.

Retrato de Pedro Fernández de Quirós

El maestre de campo comienza a saquear poblados para provocar el levantamiento de los nativos y así obligar a todos los españoles a abandonar la isla y seguirle. En el transcurso de las luchas tanto internas como con los isleños, se produce la muerte de Malope, así como el apuñalamiento de Merino y alguno de sus partidarios. Para intentar volver a calmar los ánimos, Mendaña ordena la ejecución de los líderes de la revuelta, pero para los indígenas no fue suficiente.

Muerte de Mendaña: Isabel se convierte en Almirante

Álvaro de Mendaña, debilitado por la malaria y por las luchas intestinas entre hispanos, y las luchas con los isleños, fallece el 18 de octubre de 1595. En su lecho de muerte  y ante varios de sus compañeros, nombra heredera de sus derechos y cargos a su esposa. Recordemos que estamos a finales del siglo XVI, y que en aquellos entonces tanto los cargos políticos como militares estaban cubiertos siempre por hombres. Destaco esto porque, si Álvaro de Mendaña le lega todos sus derechos y cargos a su esposa es porque confiaba plenamente en que ella haría valer los derechos que le había concedido la Corona, y que con su determinación y carácter firme, intentaría y conseguiría sacar adelante la misión encomendada.

“Dejó por heredera universal y nombrada por gobernadora a doña Isabel de Barreto, su mujer, porque de Su Majestad tenía cédula particular con poder para nombrar la persona que quisiese…”, según las palabras del cronista de la expedición, Pedro Fernández de Quirós.

Tras las múltiples bajas sufridas, los expedicionarios abandonan la isla el 18 de noviembre de 1595, en dirección a las islas Filipinas, parece que con la intención de reclutar refuerzos y posteriormente regresar y continuar con la colonización. Las naves se encontraban en un estado no muy bueno, lo que hizo la singladura especialmente complicada. Esto, unido a la falta de agua y a que aún permanece la división entre los colonos, hace que la determinación de Isabel, adoptando una actitud autoritaria, mantenga aún unido al personal de la expedición. En el trayecto se pierden las naves San Felipe y Santa Catalina, llegando únicamente el San Jerónimo a las Filipinas, entrando en Cavite el 11 de febrero de 1596. Esta llegada causa gran expectación en la población local, pues ya se había extendido la leyenda de la ingente cantidad de oro que suponían que había en las islas Salomón, y al conocer a la Almirante Barreto, la llamarán en las Filipinas “la Reina de Saba del Pacífico”.

Durante los meses siguientes se procede a la reparación del navío, que vuelve a iniciar la navegación hacia tierras americanas en agosto.

Nueva boda de Isabel, y retorno a Perú

En los seis meses que permanecen los expedicionarios en Filipinas, Isabel Barreto vuelve a casarse en el mes de mayo de 1596. Esta vez con Fernando de Castro, sobrino del gobernador de las Islas Filipinas y además miembro de la Orden de Santiago, que se integrará en la expedición. Parten en agosto de ese año hacia el Virreinato de Nueva España, desembarcando en Acapulco en diciembre de 1596. Pasan posteriormente a Guañacos (actualmente en Argentina, aunque entonces pertenecía a la Capitanía General de Chile), donde administran la encomienda que tenía Isabel.

Y aquí se terminan los datos firmes que se tienen de ella. Unas fuentes dicen que unos años después regresa al Virreinato del Perú, estableciéndose en la localidad de Castrovirreyna (a Fernando le nombran como gobernador y justicia mayor de esta localidad), falleciendo en torno a 1622. Esta es la versión más aceptada en los diferentes estudios consultados, y además remarcan que continúan solicitando el permiso de la Corona para realizar nuevas expediciones.

Otras, que regresa a la península para intentar conseguir el refrendo Real de los derechos que le lega su primer marido,  y así poder colonizar las Islas Salomón, aunque ya lo había logrado Pedro Fernández de Quirós, cronista de origen portugués que participa y sobrevive junto con Isabel a la expedición de 1595, y que acabará descubriendo lo que hoy es Australia. Los defensores de esta última versión, además, afirman que regresa a Galicia, donde vivirá hasta su muerte.

Mis Conclusiones

La gran hazaña llevada a cabo por los hispanos cuya lectura acabamos de terminar no habría sido posible sin el liderazgo mostrado por Isabel Barreto. La asunción de la responsabilidad de encabezar la expedición en el momento de mayor debilidad, tras la muerte de su marido el Adelantado Mendaña, y ser capaz de tomar fríamente las decisiones que llevan a la supervivencia de aquellos que la siguieron, muestran claramente sus adecuadas dotes para el mando y su determinación para cuidar y salvaguardar al personal a su cargo. Una muestra más de lo acertado de sus decisiones es que, de las naves que no siguieron las órdenes y rumbos marcados por Isabel nunca más se tuvo noticia alguna, dado que se pierde su rastro en la historia. Posiblemente, y con los daños que todas las naves tenían, se hundieran en el Pacífico.

En cuanto al trato que la Corona le da a Isabel, al no obtener el permiso Real para la colonización y realización de más expediciones a las islas Salomón, no parece hacer justicia a sus hazañas y a su capacidad de liderazgo. Sin embargo, al adelantarse Quirós a la petición, viajando a la Corte, para personalmente solicitar los permisos, toma una ventaja sobre Isabel que no pudo recuperar. Ese movimiento, que podría parecer una traición a quien consiguió que sobreviviera en su primera aventura en aquellas latitudes, hizo que la expedición liderada por Quirós llegara a descubrir las islas Nuevas Hébridas y las costas Australianas.

¿Lo hubiera conseguido Isabel si hubiera conseguido las autorizaciones reales? Pues eso….nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que Isabel fue, es y será una muestra clara de que nadie debe ponernos límites de lo que cada uno puede o no puede hacer, pues con determinación y con personalidad, todos somos capaces de conseguir lo que otros pensaban que era imposible.

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Preguntas frecuentes sobre Isabel Barreto

Barreto nació en la localidad de Pontevedra.

Isabel nació en el año 1565.

Sería la Adelantada de las Islas Salomón y del Poniente, Gobernadora de la Colonia de Santa Cruz, Capitana General y Almirante de la flota de su Majestad Felipe II

A lo largo de su vida se casaría con:

  • Álvaro de Mendaña.
  • Fernando de Castro.

La Reina de Saba del Pacífico.