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María de Estrada

Por J. Merino

Índice

    Biografía de María de Estrada

    Hace unas semanas publicábamos un artículo en el que hablábamos de la extremeña Inés Suárez y su papel protagonista en la conquista de Chile, hoy le toca el turno a otra mujer a la que la historia no le ha hecho en absoluto justicia. Junto con Hernán Cortés y su hueste, se adentra en el territorio continental de América para, junto con sus aliados tlaxcaltecas, cholultecas y otros de otras poblaciones sometidas a los aztecas, llegar a vencer y conquistar Tenochtitlán. La mujer que vamos a descubrir en este artículo se llama María de Estrada, y esta es su historia.

    Primeros años de la vida de María de Estrada

    Los orígenes de María de Estrada no son muy claros. Sí es seguro que nació en Castilla, pero su origen es o las tierras cántabras o Sevilla. Parece muy probable que su familia sea originaria de Cantabria y que se asentara en Sevilla, pero no se sabe si ella nació ya en Andalucía.

    Hay historiadores que dicen que realmente se llamaba Miriam Pérez, y que era de origen judío, hija o nieta de un rabino que también era médico. Dicen que se ve separada de su familia con la expulsión de los judíos de España y que la acoge una familia de etnia gitana. Otros historiadores dicen que realmente era de etnia gitana y que con ellos aprende a utilizar la espada y a defenderse por sí misma.

    Expulsión de los judíos por los Reyes Católicos
    Expulsión de los judíos por los Reyes Católicos

    La niebla de la historia de María antes de su llegada a América es muy densa, tanto que no se puede determinar incluso su fecha exacta de nacimiento. Se cree que pudo nacer entre los años 1475 y 1485. 

    Estrada llega a América

    Hay dos motivos aparentes para que María diera el paso de saltar a América. La que se sustenta en el origen judío de María dice que es consecuencia de haber sido descubierto  su origen judío y por haberse ocultado se le condena a muerte. Sin embargo, hay un edicto de los Reyes Católicos que conmuta las penas de muerte a aquellos que se embarquen hacia el Nuevo Mundo.

    Otra, que parece la más probable, es que en 1509 navega rumbo a La Española junto con su hermano Francisco de Estrada (o Francisco Destrada), conquistador que ya había viajado embarcado junto a Cristóbal Colón en uno de sus viajes anteriores. 

    Durante su estancia en la isla, forma parte del servicio de la gobernadora María Álvarez de Toledo. Tras un tiempo, pasa a la isla de Cuba, donde se casa con el sevillano Pedro Sánchez de Farfán. Posteriormente, el marido se enrola en la expedición de Cortés, y María partirá posteriormente, en 1520, junto con la expedición de Pánfilo de Narváez, pasándose a las filas de Cortés.

    María Estada a las órdenes de Hernán Cortés: La conquista del imperio Azteca

    Cortés no se muestra muy a favor de que hubiera mujeres en la expedición, sin embargo María replica :

    No es bien señor capitán, que mujeres españolas dexen a sus maridos yendo a la guerra; donde ellos murieren moriremos nosotras, y es razón que los indios entienden que somos tan valientes los españoles que hasta sus mujeres saben pelear…”,

    María de Estrada
    Hernán Cortés entrando en Tenochtitlán. Cuadro de Ferrer Dalmau
    Hernán Cortés entrando en Tenochtitlán. Cuadro de Ferrer Dalmau

    La llamaban la vieja y lucho todas la batallas

    Según escribe Francisco Cervantes de Salazar en su Crónica de la Nueva España. Entre los castellanos era conocida como “la vieja”, pues contaba con más de 40 años cuando se reúne en Tierra Firme con su marido. 

    Retrato de Francisco Cervantes De Salazar tras realizar sus crónicas de la Nueva España en la que habla de María de Estrada.
    Retrato de Francisco Cervantes De Salazar

    Participa, como un soldado más de la hueste castellana en todas las acciones de guerra posteriores, como son la Noche Triste, la Batalla de Otumba y la toma final de la capital azteca, Tenochtitlán. 

    María de Estrada, espada en mano

    Las crónicas de la época manifiestan que María actúa como un soldado más. Por ejemplo, la de Bernal Díaz del Castillo narra cómo, en la Noche Triste (la noche entre los días 30 de junio y 1 de julio de 1520), se tiene que abrir paso a base de usar su espada para conseguir salvar la vida.

    Recreación de María de Estrada espada en mano
    Recreación de María de Estrada espada en mano

    Bernal Díaz del Castillo, en su crónica de la conquista, narra el momento en el que varias de las mujeres que acompañaban a los hispanos se reúnen con el resto de supervivientes de esta batalla con estas palabras:

    Pues olvidado me he de escribir el contento que recibimos de ver viva a nuestra doña Marina y a doña Luisa, la hija de Xicotenga, que las escaparon los puentes unos tlaxaltecas, y también una mujer que se decía María de Estrada, que no teníamos otra mujer de Castilla en México sino aquella”.

    Bernal Díaz del Castillo

    En la obra de Diego Muñoz Camargo, “Historia de Tlaxcala”, narra el papel de María de Estrada en la batalla para tomar la fortaleza de Tétela del Volcán de la siguiente manera:

    “…donde a si mismo se mostró valerosamente una señora llamada María de Estrada, haciendo maravillosos y hazareños con una espada, peleando valerosamente y con tanta furia y ánimo, que excedía la fuerza de cualquier varón”

    Diego Muñoz Camargo

    En la Batalla de Otumba, que tiene lugar el 7 de julio de 1520, donde el ejército castellano-tlaxcalteca de Cortés derrota, tras la Noche Triste, a los aztecas, las crónicas nos detallan el papel de María. Un ejemplo es la de Muñoz Camargo, que dice que María Estrada:

    había combatido a caballo y lanza en las manos, digno por cierto de eterna fama e inmortal memoria. En recompensa recibió en encomienda el pueblo de Tétela”.

    Muñoz Camargo

    Hernán Cortés Premia a María de Estrada Tras la Conquista

    Tras la conquista de Tenochtitlán, en la que María Estrada participa de nuevo con arrojo y coraje, coordinando desde Texcoco junto a Sánchez Farfán, su marido, el abastecimiento a las tropas española y aliadas, Cortés premia a sus hombres con tierras y encomiendas.

    María de Estrada y Hernán Cortés en lienzo Tlaxcala
    María de Estrada y Hernán Cortés en lienzo Tlaxcala

    A María le asigna tres encomiendas, la de Hueyapan, Nepupualco y Tetela, tierras muy ricas. Es por el premio que recibe, superior al de muchos hombres que también participaron en los mismos hechos de armas, que hemos de suponer el papel importante que María tuvo desde que pone sus pies en el territorio azteca. 

    En 1531, María y su marido fundan, junto a otros españoles, la ciudad de Puebla, que se encuentra, al igual que otros que ordena fundar Hernán Cortés, en el camino entre Veracruz y Tenochtitlán. La razón es clara: mantener asentamientos leales entre ambas localidades para asegurar esta ruta. 

    Cortés tenía gran amistad con María y su marido, como está escrito en las crónicas:

    “…Pero Sánchez Farfán era uno de los mayores amigos que yo en estas partes tenía y que perdí un deudo muy cercano y a su mujer soy en mucho amigo…”. 

    Hernán Cortés

    Tras fallecer su marido, María vuelve a casarse, con Alonso Martín. Durante su vida en Puebla, donde se asienta hasta su muerte, es una persona de gran ascendiente entre sus convecinos, pues además de defender la nueva ciudad de los indios Tetelecas (a los que se vence y convierte en vasallos del Virreinato), se la elige para ser la mediadora en un conflicto entre el Obispo Zumárraga y los dominicos, debido a la falta de acuerdo en la construcción de un monasterio en Tetela, en 1533.

    Muerte y pérdida de los restos de María Estrada

    Tras sus nupcias con Alonso Martín, María cuida de los hijos que, de un matrimonio anterior, éste tiene. La influencia de María hace que al menos dos de las hijas se casen con prohombres de la sociedad de Puebla. Pero toda su importancia en su nueva ciudad, en Puebla, no la protege de la muerte, y en torno a 1535, fallece por una infección de cólera.

    Se entierran sus restos mortales en la Catedral de Puebla, en reconocimiento a todo lo que aportó a la ciudad. Desgraciadamente, unos años después y debido a unas obras en esa parte del templo, se pierden para siempre sus restos, no teniéndose constancia de donde reposan los mismos. Independientemente de esto, se puede afirmar que la vida de María de Estrada es la de una mujer extraordinaria,  nada común en la época que le tocó vivir, y esencial para el nacimiento del Virreinato de Nueva España.

    Mis Conclusiones

    Como ya tratamos en el artículo dedicado a otra mujer impresionante, Inés Suarez, el papel que las mujeres tuvieron en la conquista de los territorios americanos no es en absoluto conocido. El esfuerzo, las privaciones, el valor, la astucia, la lealtad a sus compañeros y a su Rey, el sacrificio y la total convicción e estar haciendo algo importante en la Historia de estas mujeres merecen tener un papel protagonista, que debemos, entre todos, ayudar a difundir para que no caigan en el olvido.

    Muchos participaron en estas expediciones, tanto hombres como mujeres, y a todos los que no alcanzaron la fama y, sin embargo contribuyen con sus acciones a alcanzar los objetivos, debemos tratar de poner nombres y reivindicar su esencial aportación a la Historia mundial.

    En otro orden de cosas, podemos ver como la sociedad española de la época era muy tolerante en cuanto al origen étnico de sus protagonistas. María de Estrada podría ser de etnia gitana, Beatriz de Palacios era mulata (participa también en la conquista del imperio Azteca y era conocida como la Parda), Sebastián Toral participa en las expediciones al Yucatán y era de raza negra, Juan Garrido era también negro y acompaña a María de Estrada y Hernán Cortés en la campaña contra los aztecas.

    Bibliografía

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