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Tras la última frontera

LA ANTARTIDA SCOTT Y AMUNDSEN

CONCLUSIONES DE LA CARRERA AL POLO SUR

“Más allá de este río un continente helado se extiende oscuro y salvaje, azotado por perpetuas tormentas de torbellinos y horrible granizo que sobre la tierra firme no se funde, sino que forma un montón, y ruina parece de antigua mansión. Todo lo demás es profundo hielo y nieve.”

Milton, El paraíso perdido.

Mis Conclusiones sobre la Antartida Scott y su carrera hacia la muerte

Mucho se ha escrito acerca del “triunfo y fracaso” de la famosa carrera al Polo Sur. Un variado grupo de historiadores y biógrafos, analizaron e investigaron todo el material disponible en lo referente a ambas expediciones. 

En los artículos anteriormente publicados en “Tras la Ultima Frontera” se ha ido desglosando el estudio de ambas expediciones, según los diferentes apartados del planeamiento, que se contemplan en una operación militar: estudio de la Situación, Personal, Operaciones y Logística.

Resumen de la Carrera al Polo Sur

Estos apartados han sido desglosados minuciosamente, intentando albergar si no todos, la mayoría de los factores determinantes en la consecución de una misión. El estudio de todos estos factores, son la base para comprender lo ocurrido y así poder extraer una conclusión con cierto criterio.

En esta imagen se ve a un fatigado SCOTT que empieza a sufrir por el frío intenso y la falta de alimentos.
Imagen de la Antártida Scott y su agotamiento paulatino

Este tipo de expediciones requieren un alto grado de planeamiento y financiación. Factores, como la elección del personal, itinerario a seguir, cálculo de raciones de previsión así como la elección del inicio y el cálculo de días de marcha, determinan en una gran medida el éxito de la misión. En el caso concreto de este trabajo, debemos fijar el contexto histórico en el que se llevó a cabo la hazaña, mediante el estudio de  los avances tecnológicos, materiales y conocimientos que se tenían en esa época.

Conclusiones sobre la fase de reclutamiento.

Desde el punto de vista del reclutamiento realizado por ambas expediciones, las diferencias son muy claras. Por un lado, encontramos a Amundsen, el cual lleva a cabo una selección de su personal atendiendo a tres pilares fundamentales y a su vez orientados a superar las dificultades que debían de hacer frente:

  • Capacidad técnica.
  • Profesionalidad y confianza.
  • Experiencia polar previa.
Roald Amundsen lo preparaba todo hasta el más mínimo detalle y esto le permitió seguir viviendo aventuras sobrevolando el Polo Norte.
Roald Amundsen lo preparaba todo hasta el más mínimo detalle.

En el lado opuesto, nos encontramos con los criterios de selección de Scott, más basados en el conocimiento del personal y en la pertenencia a la Royal Navy, no siendo fundamental el acreditar experiencia en cuanto al uso de materiales y a la vida y funcionamiento en ambientes polares. Una muestra de esta falta de experiencia, se puede apreciar en las siguientes líneas escritas por Bowers en una carta:

“Nos faltaban 50 millas para llegar al cabo Armitage, y teníamos comida para algo más de tres días. Por lo tanto bastaba con que hiciéramos un promedio de 15 millas al día. Teniendo en cuenta las ventiscas y demás eventualidades (sobre todo las que se derivasen de nuestra inexperiencia), esto suponía un riesgo estúpido, pero viendo como estaban las cosas decidí asumirlo, y dejé el forraje allí para el año siguiente”.

Bowers

Estos diferentes perfiles de los miembros de ambas expediciones, hará que tanto el proceso de toma de decisiones, la forma afrontar las dificultades y su resolución, sean muy diferentes entre sí. Sin duda alguna, la elección del personal es de vital importancia a la hora de poder planear y ejecutar una expedición de estas características. 

Desde el punto de vista operacional, Scott partía con la ventaja de conocer la Antártida y de haber ejecutado un viaje al polo en su anterior expedición. El utilizar zonas ya conocidas como base principal, le permitió usar infraestructura “in situ” y le facilitaba enormemente el planeamiento.

Todo este conocimiento previo,  unido al descubrimiento  de la ruta abierta por Shackleton, le otorgaba a Scott una ventaja táctica sobre Amundsen. Por el contrario, la expedición noruega, sabedora de que no podían utilizar la ruta de Shackleton, decidió dirigirse a la “Bahía de las Ballenas”. Si bien  ésta localización, estaba más próxima al polo que la elegida por Scott, Amundsen debía abrir una ruta totalmente nueva y hacer frente a riesgos desconocidos.

Ernest  Shakelton adelanto mucho del trabajo que la antartida Scott. Dándole una ventaja significativa sobre Amundsen
Imagen de Ernest Shakelton

De ahí, que Amundsen decidiera rodearse de gente experta, capaz y de plena confianza. Fridtjof Nansen escribió lo siguiente en la introducción del libro de “Polo Sur” de Amundsen:

“La gente pensaba que su ruta discurriría por el glaciar Beardmore, anteriormente descubierto por Shackleton, o por la ruta ya conocida de la meseta alta, cerca del polo, desde allí estaría seguro de poder avanzar. Los que conocíamos a Amundsen pensábamos que su opción preferida sería evitar lugares que por muchas razones ya habían sido pisados por otros. Felizmente, estábamos en lo cierto. Por nada del mundo sigas el camino por el que ha pasado un inglés, excepto por el polo mismo”.

Fridtjof Nansen

La toma de decisiones adoptadas por cada jefe de expedición, tuvo gran peso en los acontecimientos venideros. Ambos jefes, cometieron errores que afectarían al transcurso de la operación. En el caso concreto de Scott, acabaría con la muerte de este y la de sus compañeros del Equipo Polo Sur. 

Composición final de los Equipos de Asalto al Polo

Al contrario que Amundsen, Scott, no tuvo decidido la composición final del equipo encargado de alcanzar el polo, hasta el último momento. Esta falta de decisión, provocó finalmente, muchos errores de cálculo. Tal vez el más reseñable sea el no preparar convenientemente, la cantidad de provisiones necesarias para el equipo Sur. En un principio, este equipo estaría conformado por cuatro hombres, para lo cual se preparó todo en función a esta variable. 

La expedición de Scott disfrutando de una cena
La expedición de Scott disfrutando de una cena

La Antartida Scott y su gran error

El error vino, cuando Scott decidió ya en el glaciar Beardmore, la composición final, ampliando en una persona el equipo original.

Como dato curioso, ya en el primer viaje de aprovisionamiento a los depósitos  de la barrera, cuando el equipo responsable de su ejecución estaba de vuelta al campamento base, en una de las jornadas, se vio obligado a pernoctar cinco personas en una tienda de cuatro, pudiendo ser ese momento cuando Scott se planteara cambiar la composición del equipo Sur, tal como apunta Cherry-Garrard en su libro:

“Los tiros de perros aún no se habían puesto en marcha, de modo que acampamos y dormimos cinco en la tienda para cuatro, lo que no resultó nada incómodo. Es probable que fuera entonces cuando Scott se le ocurrió ir al polo con un grupo de cinco hombres”.

Cherry-Garrard

Independientemente del hecho de sí Scott cambió de parecer en ese momento, la realidad es que dicho cambio, tuvo una consecuencia directa, puesto que tanto equipos, raciones, y materiales que originalmente estaban pensados para cuatro personas, tuvieron que adaptarse a cinco personas. Esto provocó que el racionamiento de la comida fuera totalmente insuficiente y que no todos los integrantes del grupo llevaran el mismo equipo técnico.

Factor determinante: la visita del Terra Nova

Pero sin duda, uno de los acontecimientos que más influyó en la toma de decisiones, fue la visita del Terra Nova a la expedición de Amundsen, el 3 de febrero de 1911.

Ese momento fue transcendental, pues hizo ser conscientes tanto a Amundsen como a Scott, de que se iba a librar una carrera total por la conquista del Polo Sur. Cuando Campbell informó  a Scott de todo lo que había visto durante su estancia en Framheim, un sentimiento de preocupación afloró en los corazones de los británicos.

“Ya solo pienso en una cosa; lo mejor que podemos hacer ahora, además de lo más sensato, es comportarnos como si nada de esto hubiera ocurrido. Hemos de seguir adelante y hacerlo lo mejor posible por el bien de nuestro país, sin sentir miedo, ni pánico.

No cabe duda de que el plan de Amundsen constituye una seria amenaza para nosotros. Le separan del polo 60 millas menos que a nosotros. Nunca me habría imaginado que pudiera llevar tantos perros al hielo sin percances. Su idea de desplazarse con ellos parece excelente. Pero, lo que es más importante, puede emprender el viaje al principio de la estación, algo imposible con los ponis”.

Capitán Scott
LA ANTÁRTIDA SCOTT Y AMUNDSEN fueron los protagonistas de la carrera hacia el Polo Sur, en esta imagen se ven los Ponis de Manchuria que uso la expedición Británica
Ponis de Manchuria usados por Scott

En el lado opuesto, la visita del Terra Nova también inquietó a los noruegos. En un principio, Amundsen se alegró de comprobar que Terra Nova no tenía ningún sistema de radio sin hilos, lo que podría haber hecho peligrar su estrategia en ser el primero en dar las noticias de una victoria polar. Sin embargo, estaba preocupado por un comentario de Campbell, que afirmaba que los trineos motorizados de Scott estaban funcionando bien.

Amundsen no tenía ninguna duda sobre sus hombres y su equipo, pero al parecer se sentía atormentado por los trineos con motor de Scott. Amundsen tenía  miedo que estos,  representaran una ventaja definitiva para los británicos, y dieran al traste con sus planes.

LA ANTÁRTIDA SCOTT Y AMUNDSEN siendo protagonistas del mismo reto tomaron decisiones diferentes. Scott aposto por los trineos motorizados de los que se muestra uno en la imagen.
Trineo motorizado de la expedición del Capitán Scott

Sin duda esta preocupación, provocaría que Amundsen cometiera su único gran error, el intentar iniciar el viaje antes de tiempo. Este viaje conocido como el “falso comienzo”, obligó a Amundsen a reconsiderar tanto personal como equipos, retrasando su salida casi un mes.

El quebradero de cabeza: el transporte logístico

Desde el punto de vista logístico, debemos tener en cuenta, que el primer problema al que se debían enfrentar todas las expediciones,  una vez obtenidos suficientes fondos y materiales, era transportar todo a un lugar tan inaccesible, inhóspito y lejano como la Antártida.

Era fundamental, prestar muchísima atención al empaquetado de los suministros así como su almacenaje, puesto que en algunos casos debían resistir a más de seis meses de viaje marítimo.

La elección de los suministros de primera necesidad, como las raciones de comida, era vital no solo conocer su composición calórica si no también la variedad de estas raciones con el objetivo de evitar cualquier conato de escorbuto. 

Desconocimiento del binomio Escorbuto-Vitamina “C”.

En aquella época, se desconocía que le escorbuto se debía a una falta de vitamina “C”, pero lo que si sabían, es que se podía solucionar consumiendo carne fresca. En este sentido, Amundsen dedicó una parte importantísima de su planeamiento, al cálculo y a la composición de las raciones diarias, que sus hombres debían consumir durante tres años, puesto que sabía de sus experiencias anteriores, que si se evitaba la aparición del escorbuto, las probabilidades de éxito se verían incrementadas exponencialmente.

A tal efecto, Amundsen ordenó revisar el estado de todas y cada una de las latas de conserva de la expedición, no solo que estuvieran bien selladas, si no también, que sus respectivos embalajes de madera así como su aislamiento y disposición en la bodega del Fram, evitara cualquier tipo de humedad.

Amundsen, también estudió minuciosamente la composición de las conservas y procuró siempre de abastecerse y consumir carne fresca (especialmente carne de foca). 

Ese planeamiento detallado y concienzudo, permitió que ninguno de sus hombres sufriera de esta terrible enfermedad. Al contrario de lo ocurrido en la expedición de Scott. En donde un lote de latas de conserva en mal estado, unido a una planificación alimenticia mucho menos rigurosa que la noruega, provocó la aparición de diversos brotes de escorbuto entre sus hombres. 

La importancia de los trabajos de invierno

En cuanto al resto de equipos, los noruegos hicieron un trabajo excepcional durante el invierno. Los viajes de aprovisionamiento, fueron los mejores ensayos para extraer las valiosas lecciones aprendidas, y de esta manera llevar a cabo todas las modificaciones pertinentes. Sin duda, el personal de Amundsen, mucho más experimentado, consiguió realizar un trabajo brillante. Los noruegos, habían estudiado, confeccionado, modificado todos sus equipos, y por supuestos eran expertos en su utilización. 

Por el contrario, Scott confió el éxito de su empresa en la capacidad de combinar los diferentes modos de transporte con los que contaba. Estos medios eran muy heterogéneos, desde ponis hasta vehículos motorizados.

Si bien es cierto, que estos medios de arrastre estaban concebidos, para prestar sus servicios hasta la base del glaciar Beardmore. Una vez allí, los trineos serian tirados por hombres. Esta amalgama, no pudo ser utilizada convenientemente, debido a que la mayoría de los hombres de la expedición carecían de experiencia previa con los equipos.

Finalmente el vencedor indiscutible de esta carrera, el noruego Roald Amundsen escribió lo siguiente:

“Elaboré este plan, tal como he explicado aquí, en mi casa de Bundefjord cercana a Christiania en septiembre de 1909 y, tal como se propuso, así se llevó a cabo, hasta en el último detalle”.

Roald Amundsen