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Gonzalo Jiménez de Quesada, el descubridor del reino de Nueva Granada

Biografía de Gonzalo Jiménez de Quesada

Aunque no se sabe con exactitud cual es el lugar de nacimiento de Gonzalo Jiménez de Quesada, muchos historiadores aseguran que pudo haber sido en Granada, España. Aunque otros afirman que fue en Córdoba, lo que sí se sabe es que tuvo lugar en el año de 1509.

Gonzalo fue abogado, explorador, conquistador y cronista español. A él que se le atribuye el descubrimiento del reino de Nueva Granada, lo que actualmente es la República de Colombia. Siendo además el fundador de su capital, Santa Fe de Bogotá.

Retrato Gonzalo Jiménez de Quesada mientras estaba explorando por las Nierra Nevada
Retrato Gonzalo Jiménez de Quesada

Se conoce que fue soldado en Italia hasta 1530. En ese momento regresa a España y estudia en la Universidad de Salamanca, donde logra hacerse con el título de Licenciado en Leyes. Su gran brillantez en los estudios, su fama como combatiente veterano y su título de licenciado le dan la oportunidad de entrar en la Real Cancillería de Granada.

Es ahí, donde ocupó un puesto de letrado. El mismo puesto que sería el trampolín que, sin saber, terminaría catapultándolo hasta al otro lado del océano.

Gonzalo Jiménez de Quesada y su viaje al nuevo mundo

En Santa Marta, una ciudad localizada en las costas caribeñas de lo que actualmente es Colombia, había muerto el gobernador. El sustituto para el puesto designado sería Pedro Fernández de Lugo, a quien se le concedieron unas capitulaciones con el título de adelantado y el derecho de poder llevar consigo hasta aquellos parajes a su personal de confianza.

Fernández de Lugo no dudó en designar a Gonzalo Jiménez de Quesada para el cargo de justicia mayor y teniente general de la expedición, a quien describió como: “hombre despierto y de agudo ingenio, no menos apto para las armas que para las leyes”.

La travesía se emprendió de inmediato y ya para 1536 Jiménez de Quesada se encontraba en el nuevo mundo.

La expedición del conquistador

Muchos habían sido los intentos que, desde las costas, bien sea partiendo de Santa Marta o de Cartagena de Indias, se habían realizado para buscar las ricas tierras escondidas que seguramente existían en el interior del continente.

Ruta seguida por Jiménez de Quesada
En verde se puede ver la ruta seguida por el explorador y conquistador

Todos estos intentos habían fracasado debido a las dificultades que representaba adentrarse en las densas selvas y sortear los impetuosos e inmensos ríos que las surcaban. Fue precisamente esta la misión que, poco después de su llegada, le encomendó Fernández de Lugo a Jiménez de Quesada.

Quesada se adentró en el río Magdalena, exploró los valles de su curso medio y para el año 1537 logró alcanzar las llanuras de la meseta de Cundinamarca, localizada en el centro de Colombia. Aunque su viaje no fue fácil, pues, tuvo que afrontar numerosos peligros como plagas tropicales, legiones de mosquitos y hasta ataques de indígenas con flechas envenenadas.

Fundación de Santa Fe de Bogotá

El altiplano de Cundinamarca sería donde Quesada encontró la civilización artesana y agrícola de los Chibchas o Muiscas, a los que consiguió someter sin apenas derramamiento de sangre, sirviéndose más de la fuerza de la razón que de la espada.

Es necesario mencionar que aunque mucha gente piensa que los españoles se vieron beneficiados en gran medida por el hecho de que la cruz era un signo sagrado para los nativos que, o que consideraban que los recién llegados eran hijos del Sol no era del todo así o al menos para la casta dirigente.

La presencia por los españoles ya llevaba años y los nativos habían comprobado la naturaleza humana de los europeos. Muchos vieron al igual que pasó en Nueva España la posibilidad de establecer alianzas con este nuevo actor frente antiguos rivales entre otros muchos y posibles motivos.

Es así como el 5 de agosto de 1538 el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada fundó la ciudad de Santa Fe de Bogotá, la que, posteriormente, habría de convertirse en la capital del reino de Nueva Granada.

Disputas por el territorio

A principios del año 1539 llegaron hasta Bogotá dos nuevas expediciones: una comandada por Sebastián de Belalcázar, la cual era procedente de Perú, y la segunda comandada por el alemán Nicolás Federmann, que había partido desde Venezuela.

Imagen del conquistador Sebastián Belacázar

Los tres capitanes estuvieron prácticamente a punto de entablar una guerra, pero finalmente decidieron regresar juntos a España para que fuera el propio rey quien decidiese a quien correspondía la gobernación de Nueva Granada.

Pese a que todo el mérito correspondía a Jiménez de Quesada quien, además, era el único que había actuado legítimamente siguiendo la orden de un superior (ya que tanto Belalcázar como Federmann habían actuado por cuenta propia), el Consejo de Indias decidió no otorgar a ninguno de los tres el tan ansiado título de gobernador.

La fallida expedición a los Llanos Orientales

Con la idea de encontrar las legendarias y míticas tierras de El Dorado (un lugar en el que se creía abundaba el oro y las riquezas), en 1568, aproximadamente a la edad de 60 años, Jiménez de Quesada recibió una comisión para conquistar los llanos al oriente de los andes colombianos.

La expedición partió de Santa Fe de Bogotá en abril de 1569 con 400 soldados españoles, muchos eran antiguos conquistadores ahora 30 años más viejos, 1500 indios, numerosas mujeres, esclavos negros y 8 sacerdotes; además de 1100 caballos, 600 vacas, 800 cerdos, etc…

Primero descendió a mesetas en el alto río Guejar, allí gran parte del ganado que llevaban fue destruido debido a la quema de la pradera. Se movilizaron hacia San Juan de los Llanos. En donde el guía Pedro Soleto definió que el curso a seguir sería el suroriente, dirección que se mantuvo durante dos años.

Encontraron numerosos pueblos indígenas, los insectos los acosaban, las lluvias inundaban todo durante meses; fue algo muy duro. Esto provocó deserciones en la expedición e incluso hasta un motín.

Todo esto, para no haber encontrado nunca la tierra prometida. Lo que ocasionó que Jiménez de Quesada tuviera que volver completamente derrotado a Santa Fe en diciembre de 1572 con lo que quedaba de su expedición al Dorado: 64 españoles, 4 indios, 18 caballos y 2 sacerdotes.

Cansado, viejo y enfermo, Gonzalo Jiménez de Quesada murió en Mariquita, Colombia, a causa de la lepra, el 16 de febrero de 1579. Sus restos se encuentran en la Catedral Primada de Bogotá.

Capilla de Santa Isabel donde descansan los restos de Gonzalo Jiménez de Quesada
Capilla de Santa Isabel donde descansan los restos de Gonzalo