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Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un hombre de leyenda

Índice

    Biografía corta de Alvar Núñez Cabeza de Vaca

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca es uno de los exploradores más famosos de la historia. Su fama no se debe a sus conquistas, ni a sus éxitos políticos o a su genio militar. Se ganó su fama realizando una de las hazañas más increíbles, la de recorrer más de 10.000 km a pie en un territorio inhóspito y salvaje.

    ¿Sólo eso? No, Cabeza de Vaca hizo muchas más cosas y cuando los actuales Estados Unidos se le quedaron pequeños, decidió irse al hemisferio Sur. Donde su fama alcanzaría su colofón al ser el primer europeo en ver las cataratas de Iguazu.

    Es uno de nuestros exploradores más afamados del Nuevo Mundo, y uno de los cuatro sobrevivientes de la expedición de Narváez de 1527. Durante ocho años de viaje a través de lo que hoy es el suroeste de los Estados Unidos.

    Se convirtió en comerciante y curandero de varias tribus nativas americanas antes de reconectarse con la civilización española en México en 1536.

    Tras regresar a España en 1537, escribió su gran obra, publicada por primera vez en 1542 como La relación y comentarios , que en ediciones posteriores fue rebautizado Naufragios y comentarios. Cabeza de Vaca es considerado a veces como un proto-antropólogo por sus detallados relatos de las muchas tribus de nativos americanos que encontró.

    En 1540, Alvar Núñez Cabeza de Vaca fue nombrado adelantado de lo que hoy es Paraguay, donde fue gobernador y capitán general de Nueva Andalucía. Trabajó para aumentar la población de Buenos Aires pero, acusado de mala administración, fue arrestado en 1544 y luego transportado a España para ser juzgado en 1545. Aunque su sentencia fue eventualmente conmutada, nunca regresó a las Américas. La muerte le hallaría en Sevilla.

    El origen del apellido Cabeza de Vaca

    Según cuenta la leyenda, este apellido se lo otorgó Sancho VII de Navarra a un pastor de nombre Martín Alhaja que, durante la batalla de Navas de Tolosa en 1212. Este pastor consiguió ayudar a los ejércitos del rey Alfonso VIII a derrotar a los árabes almohades, guiándolos por un sendero que este marcó con los cráneos de algunas de sus reses muertas.

    La infancia y la familia del joven Alvar

    Álvar Núñez Cabeza de Vaca nació alrededor de 1490 en la ciudad castellana de Jerez de la Frontera, Cádiz. Su padre, Francisco de Vera era un hidalgo, un rango de la nobleza española menor. Su madre era Teresa Cabeza de Vaca, también de una familia hidalga. Se le nombró en honor al bisabuelo de su madre, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, pero la verdadera influencia en su vida fue su abuelo paterno, Pedro de Vera.

    Pedro de Vera abuelo y conquistador de Gran Canarias

    Pedro de Vera quien era caballero de la Orden de Santiago, fue descrito por sus contemporáneos como un experto en la lucha en las batallas por tierra y mar. Dirigió las incursiones contra los moros en el norte de África y en 1483 completó la conquista de Gran Canaria, una de las principales islas de las Canarias.

    Fue nombrado gobernador militar de la isla y utilizó su posición para capturar a los nativos canarios (guanches) y venderlos como esclavos en España. Cuando los nativos de la vecina isla de Gomera se rebelaron, él sofocó brutalmente la rebelión, matando a los varones mayores de quince años y vendiendo a las mujeres y niños como esclavos.

    Fue multado fuertemente por sus acciones y devuelto a Castilla en 1490. Cabeza de Vaca habría oído hablar de estas hazañas mientras crecía; muchos años más tarde nombró una provincia en Sudamérica, Vera, en honor a su abuelo.

    Mueren sus padres y abuelo

    El padre y el abuelo de Cabeza de Vaca murieron alrededor de 1506 y su madre murió en 1509, dejando una modesta finca para sus siete hijos. Sus hermanos menores se fueron a vivir con su tía, pero Álvar ya había entrado al servicio de Juan Alfonso Pérez de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia en 1503.

    La casa de Medina Sidonia era una de las más poderosas de Castilla y era una fuerza dominante en Sevilla. Sin olvidar que Sevilla era el centro comercial del creciente imperio de ultramar de nuestra España.

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca sirvió como paje y luego como chambelán del duque. En 1511 viajó a Italia para luchar contra los franceses dentro de la Liga Santa. la cual estaba formada por varios países, entre los que se encontraba España, para luchar contra Francia. Prestaría servicio en las campañas de Italia en las compañías de Bartolomé de Sierra y de Alonso de Carvajal.

    En febrero de 1512 participó en la batalla de Ravena donde los españoles fueron derrotados y Cabeza de Vaca fue herido. Más tarde sirvió como abanderado real en Gaeta ( Alférez), cerca de Nápoles.

    En 1513 regresó a España, todavía al servicio de Medina Sidonia. En algún momento se casó con María Marmolejo, miembro de una prominente familia de conversos de Sevilla.

    Cabeza de Vaca y la revuelta de los comuneros

    Cuando estalló la Revuelta de los Comuneros en 1520 contra el nuevo rey español, Carlos I, Cabeza de Vaca luchó junto al duque en nombre de la corona. Cuando los comuneros intentaron sin éxito hacerse con el control de Sevilla en septiembre, el duque le encargó que defendiera una de las puertas de la ciudad. Ya en diciembre luchó por liberar la ciudad de Tordesillas; y el 23 de abril de 1521 participó en la derrota de los comuneros en Villalar. Más tarde, en 1521, cuando el rey francés Francisco I invadió Navarra, Cabeza de Vaca luchó contra ellos en la batalla de Puente de la Reina.

    En 1527, Cabeza de Vaca compareció ante la corte real de Valladolid y fue nombrado tesorero real en una expedición liderada por el conquistador Pánfilo de Narváez para explorar y conquistar Florida. Se desconocen las razones de su elección, pero su experiencia de servicio leal a la corona fue sin duda una calificación crítica. También tuvo un pariente, Luis Cabeza de Vaca, quien sirvió en el importante Consejo de la India.

    Su primer viaje a América

    Motivado por la tradición conquistadora de su familia, Álvar Núñez Cabeza de Vaca se alista en la expedición de Pánfilo de Narváez, a quien el rey había capitulado para explorar, conquistar y poblar toda la costa del golfo de México, entre La Florida y el río de Las Palmas, lo que actualmente es el Río Grande.

    La flota estaba compuesta por 5 naves y, al menos, 600 hombres. La expedición zarpó desde Sanlúcar de Barrameda el 17 de junio del año 1527. En esta expedición, Cabeza de Vaca cumplía con la labor de tesorero y alguacil mayor.

    Después de un largo viaje lleno de dificultades, y tras hacer escala en Santo Domingo, Cuba e isla de la Trinidad, una fuerte tempestad los obligó a desembarcar en la bahía de Tampa. Aquí, sin hacer caso de las recomendaciones de Cabeza de Vaca, Narváez decide dividir la expedición, algunos hombres, incluidos Narváez y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, seguirían por tierra, mientras que las naves irían costeando el litoral hasta encontrar un puerto seguro.

    La expedición de Narváez se encuentra con los indígenas Apalaches

    Narváez, junto con 300 hombres, entre los que se encontraba Cabeza de Vaca, se abrieron camino por tierra; sorteando difíciles caminos, atravesando manglares y zonas pantanosas, logran llegar hasta una aldea de indígenas llamados Apalaches, cerca de Tallahassee.

    Después de este recorrido lleno de penurias, la escasez de alimentos, el acoso y ataque de los indígenas y las numerosas bajas que sufrieron, decide regresar a la costa. Como no encontraron sus navíos, deciden continuar la travesía en busca del río Grande.

    Al verse tan azotados por el hambre y los constantes ataques de aquellos indígenas altos que iban desnudos y empleaban arcos grandes y muy anchos para lanzar sus flechas con impresionante puntería; los expedicionarios deciden emplear los recursos de la naturaleza y empiezan a cortar madera para construir 5 barcazas, las cuales le servirían para navegar por la costa.

    El naufragio de las embarcaciones

    Navegaron alrededor de 30 días por la costa hasta que lograron llegar a la desembocadura del río del Espíritu Santo, actualmente conocido como río Misisipi. Enfrentaron corrientes y fuertes vientos que terminaron separando las embarcaciones. La embarcación en la que navegaba Cabeza de Vaca terminó llegando a la isla de Galveston, la cual bautizó como isla Malhado (isla de la mala suerte).

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca y otros compañeros tras su naufragio en las costas de la Florida

    Las demás embarcaciones, incluyendo en la que viajaba Pánfilo de Narváez parecieron ser tragadas por el mar sin dejar rastro. En ese momento, se encontraron solos y abandonados a su suerte Cabeza de Vaca y solamente 15 hombres consiguieron sobrevivir.

    Azotados por el hambre, la desorientación y el frio, los supervivientes emprenden el camino por tierra donde al poco tiempo son tomados como prisioneros por los indios y, aunque Cabeza de Vaca no tardo mucho tiempo en huir, fue capturado nuevamente por otra tribu india, donde, para su sorpresa, se encontró con 4 de sus antiguos compañeros de armada: Dorantes, Maldonado, Castillo y el negro Estebanico, su fiel servidor y compañero.

    Esclavitud y penurias

    Todos ellos permanecieron como esclavos de los indígenas durante unos 6 años, pasando de tribu en tribu.. Las condiciones de vida eran atroces para los estándares a los que estaban acostumbrados los europeos, y los hombres seguían muriendo en el duro entorno.

    Al cabo de seis años sólo quedaban vivos cuatro de los 600 miembros originales de la expedición de Narváez. Acordaron huir juntos de sus captores nativos, poniendo en marcha ese plan en septiembre de 1534. Gracias a algunos conocimientos médicos que tenía, Alvar Núñez Cabeza de Vaca se ganó fama de chaman o curandero entre los indios, a los cuales ayudaba mediante el rezo de avemarías y padrenuestros en latín, así como con el uso de plantas medicinales.

    Ruta seguida por Cabeza de Vaca
    Ruta seguida por Cabeza de Vaca

    Como cabeza de vaca se ganó la confianza de sus captores

    Un día, Cabeza de Vaca logró extraer con éxito la punta de una flecha que un indígena tenía clavada en el pecho, muy cerca del corazón, se dice que este indígena era hijo de un cacique, por lo que, al salvarle la vida, el cacique le concedió la libertad. También consiguió que varios centenares de indios lo siguieran, acompañaran y cuidaran.

    Para 1534 se encontraban marchando rumbo al oeste, cubiertos con pieles, curtidos por los estragos del sol y el aire y con largas barbas. Después de deambular durante un largo tiempo por los extensos territorios que hoy conforman la frontera entre México y los Estados Unidos, lograron llegar a la zona del río Bravo, siguieron el curso del río y se encontraron con tribus que se dedicaban a la caza del bisonte, con las que convivieron.

    Imagen de cabeza de vaca tal y como lo encontraron los españoles.

    Finalmente, a orillas del Petatlán, hoy conocido como río Sinaloa cuatro supervivientes de la expedición a La Florida que había dirigido Pánfilo de Narváez llegaron a San Miguel de Culiacán. Este era el asentamiento español más septentrional de la joven provincia de Nueva Galicia, hoy estados costeros del oeste de México. Los cuatro supervivientes, Cabeza de Vaca, Andrés de Dorantes de Carranza, Alonso Castillo Maldonado y Esteban, el esclavo africano de Dorantes, habían sobrevivido , se cruzaron con una expedición de exploradores españoles, en el año 1536 aproximadamente. Encontrándose a pocas leguas de Culiacán, un asentamiento español. Más tarde fueron llevados a Ciudad de México, donde fueron recibidos con todos los honores por Hernán Cortés y Antonio de Mendoza.

    Consecuencias de su evasión

    Cabeza de Vaca y sus compañeros dijeron que los indios les habían hablado de ciudades con edificios de piedra, donde los ciudadanos vestían de algodón, cultivaban abundante maíz y refinaban metales como el cobre. Tras las conquistas de los imperios mexica (azteca) e inca, quince y cuatro años antes respectivamente, estas noticias fueron electrizantes. A partir de la información de la partida de Cabeza de Vaca, el virrey de Nueva España, don Antonio de Mendoza, actuando como ciudadano particular, encabezó una iniciativa para conocer primero y luego tomar el control de aquellas populosas y ricas sociedades.

    El esfuerzo de Mendoza culminó en una gran expedición terrestre y marítima, ahora llamada expedición de Coronado, que puso en contacto por primera vez a los nativos del Viejo Mundo con los pueblos indígenas del actual Nuevo México, el resto del suroeste americano y el noroeste de México. Aunque el tipo de sociedades mercantiles y productoras de mercancías que los informes de Cabeza de VacFFa parecían insinuar nunca se encontraron, esos informes resultaron ser el desencadenante de una cadena de acontecimientos que finalmente condujeron al establecimiento de una presencia española permanente en Nuevo México.

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca seguía soñando con la Florida

    El virrey Mendoza sugirió que Cabeza de Vaca y Dorantes dirigieran una expedición de reconocimiento hacia el norte de donde acababan de llegar, para encontrar las ciudades y pueblos de los que habían oído hablar. Al final, ambos rechazaron la propuesta de Mendoza. Tras una salida en falso en octubre de 1536, Álvar Núñez se embarcó hacia España en agosto de 1537. Su misión era buscar la preferencia del rey, en lo que fue apoyado formalmente por el virrey, que escribió a Carlos I en ese sentido. Cabeza de Vaca pretendía la gobernación de La Florida, cargo que Narváez había ocupado hasta su muerte. Así pues, el ahora célebre trotamundos sí deseaba volver al escenario de su desgarradora experiencia entre los indios. Pero prefirió volver con un estatus más exaltado del que podría haber disfrutado bajo el plan de Mendoza.

    Sin embargo, Cabeza de Vaca se encontró con que la gobernación que codiciaba ya había sido otorgada a otro famoso conquistador, Hernando de Soto, que había regresado recientemente a España tras desempeñar un papel clave en la conquista del imperio del Inca Atahualpa en Perú. En un intento de limar asperezas y conseguir un valioso socio, Soto ofreció un puesto en su inminente expedición a Álvar Núñez. Al igual que había rechazado el plan de Mendoza, Cabeza de Vaca rechazó la oferta de Soto.

    Sin embargo, le proporcionó información a Soto sobre personas vestidas de algodón con turquesas y metales, que vivían en edificios permanentes de piedra en el interior del continente. Esa información contribuyó a alimentar el entusiasmo de Soto y sus seguidores, aunque no satisfizo ni a sus propios parientes en cuanto a si había metales preciosos en La Florida.

    De regreso a España

    Tras su llegada a España, Álvar Núñez Cabeza de Vaca decidió dejar escritas todas sus penurias y travesías durante su estancia en América en un relato que titularía “Naufragios”, en el cual describiría, con hasta el más mínimo detalle, todas las pesadillas que le tocó vivir.

    Pronto la corona volvería a solicitar sus servicios, en esta ocasión, para proseguir con la conquista del Río de la Plata, un punto de gran interés para la corona española. Cabeza de Vaca logra conseguir una capitulación del rey Carlos I de España para sustituir a Pedro de Mendoza, quien había muerto poco antes.

    Se compromete a aportar 8.000 ducados propios para el financiamiento de la expedición y, a cambio, Carlos I lo nombra capitán general, gobernador y adelantado del territorio del Río de la Plata.

    Su segundo viaje a América

    La expedición de Cabeza de Vaca zarpa de Cádiz en noviembre del año 1540. La expedición estaba conformada por 3 navíos, unos 46 caballos y no menos de 400 hombres, entre los que se encontraban algunos familiares de Cabeza de Vaca.

    Para el 29 de marzo del año siguiente (1541), la expedición llegaba a la isla de Santa Catalina, Brasil. Desde allí, deciden emprender el viaje por tierra con el objetivo de llegar la Asunción del Paraguay, la cual era sede en aquel entonces de la gobernación del Río de la Plata.

    Cabeza de Vaca el descubridor de las cataratas de Iguazú

    Cruzaron la selva paranaense, con la ayuda y guía de indígenas tupís-guaraníes. Descubrió y describió las cataratas del Iguazú, la cual llamó en un principio “Salto de Santa María”. Después de un trayecto nada fácil, lleno de dificultades, atravesando ríos y tierras de los guaraníes, llega la expedición de Cabeza de Vaca a la Asunción, para principios de 1542.

    Representación de Cabeza de Vaca junto a las cataratas de Iguazú

    Al llegar a su destino final, Cabeza de Vaca entró en conflictos con los capitanes y colonos españoles que se encontraban allí establecidos. Las dificultades más significativas de su gobierno surgieron en su relación con los oficiales del rey y con la camarilla de Martínez de Irala, que aún tenía la ambición de controlar el gobierno del Río de la Plata.

    Para el año 1544, se desató en la Asunción una sublevación la cual fue dirigida y aupada por Domingo Martínez de Irala, quien acusaba a Cabeza de Vaca de tener un gobierno personalista y dictatorial, así también, como de proteger en exceso a los indígenas. A esta sublevación, Cabeza de Vaca no pudo responder de manera personal a causa de un ataque de malaria que le había postrado en una cama.

    Es así como Cabeza de Vaca fue apresado, juzgado y encerrado durante 10 largos meses; al cabo de los cuales terminaría siendo deportado a España en marzo de 1545. Tras llegar a España, el Consejo de Indias lo desterró a Orán.

    Sus últimos años de vida

    La sentencia que desterraba a Cabeza de Vaca a las lejanas tierras de Orán fue declinada después de una exhaustiva revisión de su caso. Esta revisión derivaría en una segunda y definitiva sentencia que lo exoneraba del destierro y del servicio en Orán, aunque le seguía manteniendo fuera de las Indias.

    A partir de ese momento, el resto de sus días son una verdadera incógnita, por lo que, poco se podría decir acerca de la vida del ex gobernador durante ese tiempo. Según algunas versiones, habría pasado sus últimos días en Sevilla, donde se habría convertido en prior de un convento. Otras versiones aseguran que desempeñaría el puesto de juez en la Real Audiencia de Sevilla, donde percibiría, además, una pensión de 2.000 ducados anuales.

    Álvar Núñez Cabeza de Vaca murió un mes de mayo entre los años 1558 y 1560.

    Datos interesantes

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca fue un ferviente defensor de los derechos y la dignidad de los indígenas ante el abuso de los conquistadores. De hecho, se cree que fue este el motivo que llevó a Martínez de Irala a dirigir la sublevación que acabaría con los planes de Cabeza de Vaca de gobernar el Río de la Plata y sus territorios adyacentes de forma pacífica y amigable con los indígenas de la región.

    Los colonos españoles, así como el mismo Martínez de Irala alegaban que habían hecho su travesía trasatlántica por las promesas de encontrar riquezas y gloria en las tierras del Nuevo Mundo. Posiblemente, los planes de Cabeza de Vaca diferían de los intereses ambiciosos de los colonizadores, lo que llevó a las falsas acusaciones y a la sublevación en contra del descubridor de las cataratas del Iguazú, Cabeza de Vaca.

    Cabeza de Vaca Nació en la bella ciudad de Jerez de la Frontera

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca nació en el año 1490

    Alvar Núñez Cabeza de Vaca fue el primer europeo en descubrir las cataratas de Iguazú y el primero en explorar el río Paraguay y en explorar los Actuales Estados Unidos desde la Florida a California.

    Cabeza de Vaca falleció el 27 de mayo de 1559.

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