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Hernando de Soto, el mayor explorador de Norte América

Biografía de Hernando de Soto

Hernando de Soto fue un explorador español nacido en el año, aunque no se sabe con precisión en que ciudad nació. Se cree que este personaje es natural Badajoz, pero no se tiene muy claro si nació en Barcarrota o en Jerez de los Caballeros.

Hernando tendría una gran participación junto a Gil González de Ávila en una expedición que descubrió las costas nicaragüenses. Además, sirvió como gobernador de Cuba durante un año (1538-1539), ya que después zarpó rumbo a la conquista de la Florida.

Hernando de Soto y sus comienzos como explorador

De Soto proviene de una familia extremeña descendiente de hidalgos. Extremadura en aquella época se caracterizaba por su pobreza y la mayoría de los jóvenes salían de la región en búsqueda de fortuna. El debate en torno a su lugar de nacimiento surge por dos hechos importantes.

Retrato de Hernando de Soto antes de abandonar el Perú.

Primero, el dinero que ganó por sus primeros servicios en Perú lo envió a sus hermanos que habitaban en la villa de Barcarrota. En segundo lugar, dejó organizado que su cuerpo fuera enterrado en Jerez de los Caballeros junto a los restos de otros integrantes de su familia.

Hernando de Soto formó parte de los exploradores que acompañaron a Pedro Arias Dávila durante su expedición al Nuevo Mundo en 1514. Cuando llegó al puerto de Panamás sus únicas pertenencias constaban de un escudo y su arma de defensa, una espada.

Surgimiento de un nuevo conquistador

Unos años más tarde, en 1523 se le confiere el título de capitán de una unidad de caballería. Ese mismo año, se convirtió en parte de la flota de Francisco Hernández de Córdoba en una travesía que terminó con la conquista de Honduras y Nicaragua.

Soto era muy buen jinete y se hizo famoso de inmediato. Además, poseía grandes habilidades tácticas que demostraba en cada lucha. Durante una conflictiva disputa por los dominios de Nicaragua, Soto peleó en favor de Pedro Arias Dávila mejor conocido como “Pedrarias” contra Gil González Dávila.

El capitán y explorador González Dávila estaba autorizado por los Reyes Católicos a explorar y colonizar ese territorio. El capitán habría partido desde Santo Domingo por vía terrestre pasando por Honduras rumbo a Nicaragua. Entonces Soto partió a su encuentro, pero en la lucha fue derrotado por González Dávila en la ciudad de Toreba en Honduras.

El capitán lo arrestó y luego fue liberado con la única condición de no volver a atacar a González Dávila. Después de esto inicia sus exploraciones en América del Sur.

América del Sur, inicia el viaje

Después de los preparativos, finalmente en 1528 Hernando de Soto inicia su propia cruzada al recorrer las costas de Yucatán. La finalidad de ir por esta ruta era encontrar una unión directa vía marítima entre el océano Pacífico y el Atlántico. Posteriormente, formaría parte de la campaña de Francisco Pizarro como capitán en Perú.

En esta expedición fue Soto quien descubrió la ciudad de Cajas. Tras esto, partió con al menos 50 hombres hacia la ciudad de El Cuzco enviado por el gobernador Pizarro. El propósito de esta misión era abrir el paso y que pudiera avanzar el resto de la fuerza.

En este trayecto tuvo varios encontronazos que terminaron en una lucha contra las tropas de Quisquis. Aunque ganó muchos de estos combates también es cierto que perdió unas cuantas. Diego de Almagro fue a su auxilio y junto lograron ingresar al poblado incaico, el cual era liderado por el indio Atahualpa.

En 1532 tras haberse capturado a Atahualpa durante la batalla de Cajamarca, Hernando de Soto lo visitó varias veces y formaron lazos de amistad. Más tarde fue enviado hacia el norte en búsqueda de las tropas de Rumiñahui y también para aliarse con Sebastián de Belalcázar.

El final de su estancia en el Perú

En agosto de 1534 viaja hacia la capital del imperio inca y es bien recibido con el título de teniente de gobernador general. Dos años más tarde decide salir del Perú cuando Diego de Almagro elige como a su capitán a Rodrigo Ordoñez para la infructuosa expedición hacia Chile.

De vuelta en España

No pasó mucho tiempo para que Soto regresara a España partiendo en el mismo año 1536. Llevando consigo la recompensa que le dejó la expedición del Perú de nada más y nada menos 100.000 monedas de oro. En aquel entonces, el valiente explorador era conocido por su participación en la captura de Atahualpa.

En 1537 se instaló en Sevilla donde se casaría con Inés de Bobadilla, quien era hija de Pedrarias por lo tanto proveniente de una familia pudiente de Castilla. Además, tenía influencia en la corte de España bajo el reinado de Carlos I. Fue este el periodo donde Soto saboreó las mieles de la cúspide al estar entre los exploradores más valorados.

Luego de ver todos los recursos del imperio inca y tras haber leído un documento redactado por Álvar Núñez Cabeza de Vaca ideó un plan. Para él, la Florida guarda una cantidad similar de tesoros y decidió comenzar una expedición que le traería mayores riquezas.

La fama de Francisco Pizarro y Hernán Cortés

La cabeza de Soto sólo pensaba en hacerse famoso con esta gran aventura tal y como lo hicieron Pizarro y Cortés en sus expediciones. Para ello, tuvo que vender la mayoría de sus bienes y adquirió el equipamiento apropiado para dirigirse a esas tierras vírgenes. Carlos I lo nombró gobernador de Cuba con el objetivo de colonizar nuevos territorios.

Explorando la Florida

Con aproximadamente 700 hombres, 24 clérigos, 9 navíos y 220 caballos, Soto llega finalmente a la costa occidental de la Florida en mayo de 1539. Actualmente la zona se conoce como Bradenton , pero en aquel momento fue bautizada como Espíritu Santo.

Desembarco de Hernando Soto en la Florida.

Su propósito era hacerse de tierras idealmente similares a Cuzco o México. Para ello había dispuesto de una gran cantidad de herramientas, cañones, armamento, perros y cerdos. Además, Hernando de Soto se encargo de transportar para su expedición, clérigos, artesanos, herreros, ingenieros, comerciantes y granjeros.

Muy pocas de las personas que viajaron con Soto habían salido del territorio español y en su gran mayoría ni siquiera habían salido de sus comarcas. El recorrido de Soto comenzó en Espíritu Santo pasando por toda la Florida.

Ruta seguida por Hernando de Soto en los actuales Estados Unidos de América.
Ruta seguida por De Soto

Nada es lo que parece

Al contrario de lo que el explorador buscaba, la Florida no rebozaba de tesoros, sino que más bien se encontró con pantanos y muchos obstáculos. El ambiente era extremadamente caluroso y muy húmedo. Además, los nativos de la zona no le facilitaron su proceso de colonización.

Estos indios ya habían experimentado de una forma brutal, otra expedición de españoles encabezada por el militar Pánfilo de Narváez. En esta ocasión, las tropas de Soto no esclavizaron a los indios, no violaron a sus mujeres y no arrasaron con todo en búsqueda de comida. Esto era algo que si había sucedido con el ejército comandado por Narváez.

Por su parte, el explorador afincó cruces cristianas por todos los parajes sagrados para los aborígenes. Como garantía para el éxito de la expedición, los españoles usualmente trataban con los líderes de las tribus de la zona para facilitar su situación.

Un nuevo integrante

Juan Ortiz tuvo una excelente participación dentro de las tropas y sirvió como el ayudante más valioso de estas. El hombre habría llegado hasta la Florida para unirse al ejército de Narváez, pero una tribu de Calusa llamado Uzica lo descubrió y capturó de inmediato.

Sin embargo, la hija del líder de la tribu sirvió de mediadora para que su padre liberara a Ortiz, ya que este ordenó quemarlo vivo. Ortiz por su parte, había sobrevivido a tan atroz hecho y en la primera oportunidad que tuvo se unió a las filas de Hernando de Soto.

Juan Ortiz conocía perfectamente el manejo de las tribus y además sirvió como intérprete entre indios y españoles. Pronto fue nombrado guía de la expedición e ideó una serie de técnicas que permitirían la comunicación en los diferentes dialectos que manejaban las tribus.

El primer invierno de la expedición los llevó a acampar en Anhaica en las cercanías del lago Tallahas. El lugar también está muy cerca de la bahía de Caballos y era aquí donde los hombres de Narváez comían caballos para no morir de inanición. Como dato curioso, este ha sido el único lugar donde quedaron rastros de la expedición de Soto que ha sido comprobado por arqueólogos.

1540, la batalla de Mauvila

Para continuar la ruta, las tropas de Soto avanzaron hacia los Apalaches del este donde casi caen derrotados por el hambre y el cansancio. En muchas ocasiones, los hombres tuvieron que intercambiar sus cerdos por un poco de comida, en otras, dispusieron de los alimentos por la fuerza.

Recorrieron Georgia, Tennessee, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Hernando de Soto y sus hombres oyeron hablar de un famoso tesoro en Cofitachequi, un lugar repleto de oro. Iniciaron el viaje por las carolinas en compañía de sus nuevos amigos la tribu Ocute.

Esta travesía duró muchas semanas en las que todos los miembros padecían de hambre y sed, además nadie sabía cómo cruzar la zona de Cofitachequi. Mientras recorrían el territorio, los españoles descubrieron la capital de la tribu, esta se encontraba ubicada en lo que es actualmente Columbia.

Encontrando el oro

La tribu recibió a los miembros de la expedición de una manera que podemos llamar afable. La tropa exigió a los nativos que se les mostrara el oro de la ciudad de inmediato. Los indios aceptaron y luego de un minucioso estudio, el metal no resultó ser otra cosa que cobre.

Pero además de cobre, los peninsulares encontraron unas cuantas perlas y armamento dentro de la ciudad. No se dieron por vencidos y continuaron su búsqueda por las Carolinas, Alabama y Georgia. Sus ideas los llevaron a sacar conjeturas sobre una majestuosa reserva de oro ubicada en el este.

Al llegar a Alabama se toparon con una ciudad llamada Mauvila donde mandaba la tribu Choctaw. Su líder, el cacique Tascalusa defendió ferozmente su ciudad de los recién llegados. La batalla duró nueve horas, muriendo al menos veinte españoles, quedando la mayoría heridos. Días más tarde sucumbieron otros veinte. Durante la batalla entre 2000 y 6000 guerreros de la tribu fallecieron, algunos en combate, mientras que otros decidieron quitarse la vida.

Se pierden las esperanzas

En la batalla, el fuego provocado arrasó con Mauvila. Si bien los españoles lograron la victoria en esta batalla, perdieron la mayoría de sus posesiones, así como cuarenta caballos. Después de este suceso se encontraban a la deriva, estaban heridos, hambrientos, enfermos y sin el equipo adecuado para defenderse en un territorio tan salvaje.

En esta sangrienta batalla, la expedición también perdió a muchos nativos aliados. No sólo eso, sino que durante su marcha recibieron ataques por parte de grupos de indígenas armados. Mientras los hombres de Soto simplemente deseaban volver a casa para estar a salvo, el explorador continuaba con su sueño de realizar nuevos descubrimientos.

Hernando de Soto nunca se rindió

La idea de Soto era encontrar tierras desconocidas, pero para eso necesitaba más hombres. Su expedición volvió al norte donde se toparon con la tribu Chickasaw. Ya en el territorio de los nativos, el explorador exigió a sus habitantes que entregaran a doscientos hombres para ayudarlos con su expedición.

Los indios se negaron rotundamente, pero esto no quedó ahí, los guerreros atacaron el campamento de los españoles durante la noche. En esta emboscada, la expedición perdió a cuarenta de sus hombres y lo que les quedaba del equipamiento. De acuerdo con algunos investigadores, esta expedición estuvo a punto de perecer.

Por fortuna para los peninsulares, la tribu Chickasaw les permitió irse, en un hecho que tal vez se debía a la amenaza que representaba este ejército. El 8 de mayo, algunos hombres de Soto llegaron hasta el río Misisipi convirtiéndose en los primeros europeos en encontrar dicho río.

Un obstáculo en la misión

Pero Soto no estaba muy convencido del descubrimiento ya que pensaba que sería un obstáculo para el objetivo que se había trazado desde el principio. Junto a él, cuatrocientos hombres tuvieron que atravesar este turbulento y traicionero río que además era custodiado por peligrosos indios.

Pasaría un mes entero en el que las tropas tuvieron que construir numerosas balsas para lograr cruzar el río Misisipi. Tras pasar este obstáculo, De Soto dirigió a su expedición hacia el oeste, atravesando Arkansas, Oklahoma y Texas. Una vez que llegó el invierno los hombres se asentaron en el río Arkansas.

Superaron el invierno, pero el desánimo se apoderó de la expedición que continuó su recorrido que era cada vez más inestable. El camino se hizo muy difícil tras perder a Juan Ortiz el intérprete y guía de los exploradores. Haciendo casi imposible la tarea de encontrar rutas y alimentos porque la comunicación con los nativos se hizo inviable.

Un encuentro peligroso

Las fuerzas de Soto se adentraron en un territorio conocido como río Caddo y allí conocieron a la tribu Tula. Este grupo de nativos era considerado por los españoles como los guerreros más sanguinarios y hostiles jamás hallados durante la travesía. Su encuentro habría tenido lugar, según algunos registros, en Gaddo Gap.

El último aliento de Hernando de Soto

El 21 de mayo de 1542 y a causa de fiebre muere Soto en el poblado indio Guachoya situado a la rivera del río Misisipi. No murió sin antes de dejar a Luis de Moscoso de Alvarado al mando de sus tropas. Soto fue un personaje admirado por los nativos quienes creían que era inmortal.

El cuerpo de  Hernando de Soto es preparado para ser lanzado al río sin que lo vean los indios.

Por eso, sus restos fueron envueltos en mantas rellenas de arena y fue transportado al río Misisipi por sus hombres para que se hundiera. Fue un trabajo nocturno para que los nativos no se dieran cuenta del suceso. Luego de su muerte, la tropa comandada por Moscoso recorrió los Estados Unidos y en 1543 los supervivientes consiguieron regresas a México.