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Gaspar de Espinosa, el juez de Balboa que salvó el tesoro

Tabla de contenidos

  1. Biografía de Gaspar de Espinosa
  2. El segundo juicio de Balboa
  3. El robo del tesoro de Badajoz, o Tesoro de París
  4. Muere el nuevo gobernado de Castilla de Oro

Biografía de Gaspar de Espinosa

Gaspar de Espinosa fue un soldado y explorador español que nació en Medina del Campo en 1484 y estudió en la mítica universidad de Salamanca. En 1514 llegó a Nuestra Señora de Belén del Darién con Pedrarias Dávila como Alcalde Mayor de la expedición.

Pedrarias fue enviado allí para sustituir al líder del asentamiento. Una de las primeras tareas de Pedrarias, fue encontrar pruebas de Vasco Nuñez de Balboa por los daños causados a Martín Fernández de Enciso, el Alcalde Mayor de Nueva Andalucía, y a Diego de Nicuesa, el gobernador de Castilla de Oro.

Mapa de la Castilla de Oro

Gaspar de Espinosa alcalde y juez

A Espinosa le correspondió presidir el primer juicio de Balboa, ya que era el Alcalde (juez principal). Debido a la simpatía que Espinosa sentía por Balboa, y al apoyo que éste tenía por parte del obispo Quevedo, se le perdonó la vida, y tan sólo fue encarcelado.

Cuando Pedrarias declaró la guerra al cacique Pocorosa, no tardo en enfermar por su edad y tuvo que volver a Antigua. Por este motivo, Espinosa recibió el encargo de completar el trabajo, y salió del puerto de Acla (Huesos de Hombre) con unos 300 hombres, caballos y perros. Atacó a las fuerzas insurgentes contaban con unos 3.000 guerreros que no pudieron más que ser derrotados.

Ilustración de los perros de guerra españoles
Ilustración de los perros de guerra españoles

Los nativos, estaban aterrorizados por los caballos que los españoles montaban en la batalla, los perros de guerra y la capacidad de maniobra de los españoles. Espinosa lucho con valor y supo sofocar a las guerrillas indígenas.

Luego cruzó el Istmo, recogiendo riquezas de todos los nativos que encontraban. Llegó a los territorios de Natá y Chirú, dónde recogió grandes cantidades de oro.

En búsqueda de París

Persiguió al cacique París, que había reunido a muchos de los caciques con más de 20.000 guerreros, y se rebeló contra los españoles. Pensó que había atrapado a París, y en julio de 1516 atacó a una gran fuerza nativa.

Una vez más, los caballos y los perros jugaron a su favor , y pudo derrotar a su enemigo, aunque París se escapó. Este cacique, tomaría represalias con los españoles que consiguió atrapar. Esto pobres desgraciados tuvieron una muerte horrible. Se les vertió oro fundido en sus gargantas, ya que eso era lo que los españoles estaban buscando.

El segundo juicio de Balboa

Espinosa estableció un fuerte en Panamá en 1517, como el puesto más al sur de los que se establecieron a lo largo del Istmo. Aquí dejó a Hernando Ponce el León al mando, y regresó a Antigua con 8.000 pesos de oro y 2.000 esclavos cautivos. Cuando llegó a Antigua, se encontró con que Balboa había sido nuevamente apresado por Pedrarias.

Como Alcalde Mayor, tenía que presidir el nuevo juicio. Pedrarias planeó este juicio y había dispuesto que hubiera hombres que dieran falso testimonio, y documentos falsos, para condenar a Balboa. También lo hizo cuando los partidarios de Balboa estaban en España, y rápidamente lo hizo condenar y ejecutar.

El 16 de abril de 1517, antes de que los amigos de Balboa tuvieran la oportunidad de acudir en su ayuda sería ejecutado uno de los mejores exploradores y conquistadores de la historia de España.

Gaspar de Espinosa presenciando la ejecución de Vasco Núñez de Balboa
Ejecución de Balboa

El robo del tesoro de Badajoz, o Tesoro de París

La resistencia indígena había conseguido en una de sus acciones hacerse con un tesoro nada desdeñable, ni más ni menos unos cien mil castellanos de oro. Este tremendo golpe a las finanzas de su majestad debía ser atajado de inmediato, el tesoro recuperado y el culpable ejecutado. Tal y como dijo el Obispo Rodríguez Fonseca, al culpable había que cortarle la cabeza.

Este tesoro recibió diversas denominaciones, de Badajoz, de París o de Quema y representaba la mayor acumulación de riqueza conocida hasta la época. Hacía falta un líder valeroso para lanzarse a una misión bien complicada y ese hombre era Gaspar de Espinosa, el alcalde mayor de Santa María la Antigua.

Espinosa sale en búsqueda de los ladrones

Espinosa salió de Darién (Acla), lo mejor preparado que pudo. la composición de sus fuerzas se puede resumir en:

Los rebeldes indígenas se enteran de las intenciones de Gaspar

Cómo ya hizo Badajoz, la primera parada de Gaspar y sus huestes sería el villorrio del cacique Natá. Allí se alojaron sus fuerzas por varios motivos:

  • Por su estratégica situación defensiva.
  • La gran cantidad de suministros (para varios meses).
  • La facilidad para lanzar una red de emisarios con la finalidad de convencer al rebelde París a deponer las armas de forma pacífica.

Los caciques indígenas dudaban si ir a la guerra o devolver el oro, ante esta situación, algunos huyeron. Entre estos se encontraba Nata, quien dejo en el pueblo a las mujeres. Otros como el líder París sopesaba como llevar la guerra en contra de la opinión de sus mujeres y otros caciques.

Estas mujeres decían que las fuerzas de Gaspar de Espinosa estaban perdiendo la paciencia y las amenazaban con pasarlas a cuchillo. Aún así París estaba seguro de sus dotes de mando tras haber vencido a Badajoz y unos años antes a unas fuerzas caníbales provenientes de Nicaragua.

Gaspar se ve obligado a pasar al ataque

Ante la falta de respuesta por parte de los caciques y de París Espinosa se vio obligado a pasar a la acción, pues el tiempo pasaba y las provisiones se iba agotando. Por esto y conocedor de la importancia de su posición actual dispuso una fuerza de cien hombres bajo las órdenes de Diego de Albítez.

Espinosa decidió quedarse en el asentamiento con el resto de las fuerzas que incluían a los más veteranos y a la caballería. Gaspar quería tener a su disposición una reserva que le permitiera actuar de manera definitiva en el momento preciso.

La columna de Albítez consiguió establecer contacto con las fuerzas de París a la orilla del río Grande. Los nativos usaron con eficacia su lanzas y mostraron gran valor en lo que se convirtió en una batalla a muerte.

El sino de la batalla estaba cambiando drásticamente en favor de los indígenas gracias a la presencia de su líder. Al final, cuándo todo parecía perdido, Gaspar de Espinosa apareció milagrosamente al mando de la caballería y el resto de la reserva. Si quieres conocer más sobre las tácticas y armas españolas en la conquista aquí te lo cuento.

Es cierto que las fuerzas de Gaspar no pudieron confirmar que este increíble guerrero fuera París, pero si pudieron constatar que el uso de la táctica y la capacidad de maniobra que daba la caballería, no los caballos en si mismos, les habían dado la victoria.

Con la entrada de espinosa y sus jinetes por la retaguardia indígena, esta se derrumbo y rompió sus líneas huyendo de manera desorganizada. Habían caído cerca de 20 capitanes de las fuerzas nativos y múltiples bravos guerreros.

Consecuencias de la batalla

Las fuerzas de París se habían negado a pactar una paz y devolver el oro, tras sangrienta batalla y derrota, la búsqueda del tesoro continuaba. Los prisioneros y heridos rivales fueron interrogados uno tras otro hasta que hablaran.

«Habiendo prendido el capitán Diego de Albítez al cacique Hueré, este dijo que en un bohío pequeño, a dos leguas de allí, estaba el tesoro».

El cronista Antonio de Herrera

Una partida española siguió las indicaciones del cacique y llegó a la provincia de Quema (Usagaña), en donde los aliados le mostraron el bohío donde estaban los cestones con el oro y joyas.

Cuando Albítez estaba apunto de entrar, una indígena le salió al paso para advertirle que ese era el bohío de los diablos. Si entraban, la tierra se abriría y los engulliría. Esta afirmación asusto a Albítez que era muy supersticioso y obligo a pasar a Herrera que no encontró nada.

Ante la falta de éxito Gaspar de espinosa mandó a una veintena de hombres que tras unas largas horas de espera volvieron con unos ochenta mil castellanos de oro.

El propio Espinosa dio una versión ligeramente diferente:

«En el cual (bohío) hallaban diez jabas de oro, en las cuales hubo treinta mil pesos de oro».

Gaspar de Espinosa

La búsqueda de riqueza continuó

La expedición continuo en búsqueda de riquezas que no sólo restituyeran el tesoro de Badajoz, sino que pudiese costear la expedición en si misma. Espinosa fue a la comarca dominada por el cacique Chiracotia. En esta región tuvo que acantonarse hasta que pasó la temporada de lluvias.

Tras esta parada, avanzó hasta las islas de Cébaco y Coiba, en donde hallaron:

  • Fortalezas rodeadas de fosos y empalizadas.
  • Guerreros con corseletes defensivos, hechos de algodón y tan gruesos como de colchón’.
  • Indios que usaban picas y lanzas hechas con dientes de tiburón y rodelas.
  • Daban las ordenes y se coordinaban mediante pífanos y tambores al modo que usaban los ejércitos Incas o germánicos.

Los resultados de esta revuelta no fueron positivos para nadie, destruidas las estructuras económicas y políticas tradicionales de los cacicazgos rebeldes, agónicos, daban sus últimas batallas. Si Badajoz había regresado avergonzado y sin nada a Santa María La Antigua, Espinosa lo hizo como un triunfador, año y medio después de su partida.

Se estima que obtuvo un botín de 80 mil pesos de oro y capturo a cerca de 2 mil rebeldes. Aún así no quedaba claro si París había muerto o no y si los rebeldes conservaban todavía parte del tesoro.

La segunda expedición en busca de París

El bachiller Espinosa organizo otra partida un año después de su regreso, el objetivo era el de dar justicia a París. Para este fin, Gaspar se adentro en las tierras del cacique pero paso lo inesperado. París ya había muerto. Estas son las palabras con las que describió las exequias de París.

«…Estaba todo armado de oro y en la cabeza una gran bacina de oro, a manera de capacete. Al pescuezo, cuatro o cinco collares hechos como cañones, todos cubiertos de las dichas armaduras. En los pechos y espaldas, muchas piezas y patenas, otras piezas hechas a manera de piastrones, y un cinto de oro, ceñido todo de cascabeles de oro, y en las piernas asimismo armaduras de oro; por manera de que dicho cuerpo del dicho cacique estaba armado, parecía un arnés o coselete trenzado».

Bachiller Gaspar de Espinosa

Lo ostentoso sorprendió sobre manera a los españoles, ya que todos los cronistas coinciden que la cantidad de oro requisada era de al menos treinta mil pesos de oro. Además las fuerzas de Espinosa liberaron a los indígenas cautivos que iban a ser sacrificados para honrar al difunto.

Su segundo viaje acabó en un pequeño pueblo de pescadores al que los nativos llamaban Panamá Allí les esperaba Pedro Arias Davila. Según de las Casas, apenas llegados, Pedrarias amenazó con devolver el oro a sus dueños si en lo sucesivo no se dedicaban a poblar las zonas por donde habían pasado.

«Concedido esto, llamó Pedrarias a un escribano que sentase por escrito que allí se depositaba una silla que se llamaría Panamá, en nombre de Dios y de la reina Doña Juana y de don Carlos, su hijo… la cual quedó siempre allí desde aquel año, de 1519…».

Bartolomé de las Casas

Muere el nuevo gobernado de Castilla de Oro

En 1520, cuando el nuevo gobernador de Castilla de Oro, Lope de Sosa, llegó a Antigua. Pedrarias ya había trasladado la sede del gobierno a Panamá, y viajó a Antigua para recibir al nuevo gobernador. Para suerte de Pedrarias, Sosa murió el día que llegó a Antigua, y Pedrarias, con mucha astucia, conservó el cargo de gobernador. Espinosa sirvió como juez para la investigación, y falló a favor de Pedrarias. Esto le aseguró a Espinosa, que no tendría problemas y continuaría con el statu quo.

A principios de 1519, Espinosa fue a explorar dos islas, en la costa de Panamá, que se informó que contenían mucho oro. Esta expedición no tuvo éxito y entonces se encontró con una fuerza al mando de Pizarro y De Soto.

Retrato de Francisco de Pizarro que estuvo al mando de Gaspar de espinosa.
Retrato de Francisco de Pizarro

La fuerza combinada fue desafortunada y no pudieron encontrar oro en ninguna de las islas. Se dirigieron entonces a Tierra Firme, donde tuvieron mejor suerte. Tras una breve batalla con un cacique, pudieron conseguir una gran cantidad de oro. Continuaron por el golfo de Parita, donde fundó la ciudad de Nata. Francisco Companon quedó al mando de la expedición, mientras que él regresó a Panamá. Pedrarias quería visitar él mismo la nueva colonia. Ese mismo año, al frente de otra expedición, Espinosa, con una flota de 5 barcos, pudo llegar a San Lucar donde encontraron grandes cantidades de oro y perlas.

En 1524, Espinosa regresó a España, y fue recibido con gran fanfarria, debido a la gran cantidad de oro que aportó al Rey. En agradecimiento, el rey Carlos V le concedió su propio escudo de armas. Fue comisionado para investigar la administración de los jueces de la Suprema Corte de Española y Alcalde. Tras finalizar su encargo, regresó a Panamá para ocuparse de sus asuntos privados. Como era un hombre muy acaudalado, debido a todos los tesoros que arrebató a los nativos, pudo aportar los fondos para financiar la compañía formada por Pizarro, Almagro y Luque para explorar las tierras del Mar del Sur y buscar las ciudades de oro, que se denunciaban en la zona. Aportó los 820.000 en oro necesarios para equipar la primera expedición. Cuando Pizarro solicitó más hombres y suministros, Espinosa volvió a acudir al rescate con los fondos.

Retrato de Diego de Almagro buen amigo de Gaspar de Espinosa
Retrato de Diego de Almagro

En 1537, durante la guerra civil entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, Pizarro le pidió que fuera a Perú a mediar, cosa que hizo. Cuando llegó a Cuzco, enfermó y murió el 14 de febrero de 1537